martes, 9 de octubre de 2012

Empresa y habilidades interpersonales: Cuanto más arriba, más importantes


"Al subir el nivel empresarial de las personas aumenta el volumen de problemas conductuales. En los altos niveles, las personas no siempre poseen las habilidades técnicas, el conocimiento y la actualización para poder realizar su trabajo."

Empresa y habilidades interpersonales: Cuanto más arriba, más importantes.

No encontrará un director financiero que no tenga un amplio dominio de un balance de resultados o al que le falte capacidad para gestionar el dinero de forma prudente. Lo que sí encontramos es que, en estos niveles, los temas de relación y conductuales son cada vez más pronunciados cuanto más cerca se está de la cumbre.

A igualdad de condiciones, las habilidades para la relación interpersonal (o la falta de ellas) resultan cada vez más determinantes conforme se sube la escalera profesional. De hecho, incluso cuando el resto de las capacidades no estén al mismo nivel, las de relación personal serán muchas veces suficientes como para permitir ascender en la escala profesional.

¿A quién se prefiere como director financiero? ¿A un contable de capacidad moderada que tiene una gran habilidad para relacionarse con la gente tanto fuera de la empresa como con los que dependen de él, o a alguien tremendamente brillante, pero cuyas ineptitudes en las relaciones con el exterior y con la gestión de otras personas brillantes que se sitúan por debajo de él son significativas? Responder a esta pregunta no resulta complicado.

Aquel candidato que tiene grandes habilidades para relacionarse con las personas ganará siempre, esencialmente porque será capaz de contratar a otros más inteligentes que él –y más capaces en la gestión financiera–, y también será capaz de liberarles con eficacia, algo que no podemos garantizar con un brillante financiero, pero torpe en las relaciones interpersonales.

Si analizamos cómo percibimos a las personas con éxito, nos daremos cuenta de que raramente asociamos ese éxito con su habilidad técnica o inteligencia pura. De estas personas podemos decir que son listas, pero ese no es el único factor. Solemos pensar que también son algo más; y aplicamos ese beneficio de la duda al margen de sus capacidades técnicas. Asumimos, como puede ser el ejemplo de un doctor, que tiene conocimientos de medicina, pero lo juzgamos por su forma de comportarse con los enfermos, por cómo tolera las preguntas que le hacen, cómo pide disculpas por habernos hecho esperar…, y ninguna de estas capacidades se enseña en la facultad de medicina.

Aplicamos este criterio conductual a casi todas las personas que han tenido éxito, ya sea un consejero delegado o un fontanero. Cuanto mayor sea el éxito que alcancemos, menor importancia tendrán los atributos de nuestro curriculum, al tiempo que otros aspectos más útiles cobrarán relevancia.

Jack Welch tiene un Doctorado en Ingeniería, pero dudo mucho que los problemas que hubiera de superar para hacerse máximo responsable de General Electric tuviesen remotamente alguna relación con su capacidad como ingeniero. Cuando se postulaba para el puesto de consejero delegado, los aspectos que lastraban su candidatura eran estrictamente conductuales: su acidez, el ser excesivamente directo, su lenguaje brutal o su incapacidad para sufrir la estulticia. El Consejo de Administración de General Electric no dudaba de su capacidad para generar beneficios y resultados, sino que su preocupación era cómo se comportaría como consejero delegado. Cuando me preguntan, respecto de los líderes a quienes imparto coaching, si se puede cambiar la conducta y el comportamiento, siempre respondo: conforme avanzamos en nuestra carrera, los cambios conductuales son frecuentemente el único tipo de cambio que podemos hacer.

¿Ganar demasiado?.

Uno de los temas importantes que afecta a líderes con éxito es el ganar demasiado, y demasiadas veces. Para ellos sí tiene sentido y es importante. Aun siendo trivial, también quieren ganar. Más aún, aunque no merezca la pena, también quieren ganar. ¿Y por qué? Pues porque les gusta ganar.

La línea que separa el ser competitivo de ser excesivamente competitivo es muy fina, pero muy importante. La diferencia que hay entre ganar cuando a nadie le importa –y al contrario–, separa a las personas, y es alarmante la frecuencia con la cual personas con éxito obvian esta argumentación. No intento desprestigiar la capacidad competitiva, solo quiero resaltar la problemática que se puede crear cuando los objetivos no merecen el esfuerzo.

Ganar demasiado es un síntoma de otros problemas conductuales. Si discutimos demasiado y queremos que nuestra visión siempre prevalezca (queremos ganar), es muy frecuente que seamos culpables de “hundir” a otras personas, solo porque es una estrategia de posicionamiento que nos permite estar encima (es decir, queremos ganar a cualquier precio).

Cuando se ignora a las personas, esta ignorancia muchas veces está relacionada con el deseo de ganar (y que no se las tenga en cuenta). De hecho, todos conocemos muchos casos donde los directivos se reservan la información para ellos, y en exclusiva. El objetivo no es el de la discreción, sino el de la ventaja competitiva que representa poseer la información en entornos empresariales. Cuando se juega a tener una camarilla de favoritos, es evidente que esta estrategia está orientada a ganar a otras facciones dentro de la empresa o a conseguir atraer a otros potenciales aliados a nuestro lado, para tener ventaja. Desde la distancia es muy evidente que toda esa serie de cosas se hacen, y molestan a otras personas, con el único objetivo de ser el “macho alfa” de una situación. En otras palabras: para ganar.

Para muchos, el camino del éxito consiste en prevalecer en una discusión en el entorno de trabajo donde finalmente se decida aquello que tú has planteado. Cuando se defiende una posición sin tener en consideración las opiniones de los demás, y sin pararse ante nada, es evidente que el objetivo es ganar…, pero a qué costa (se preguntaría el General griego Pirro).

Imaginemos que quiere ir a cenar a un restaurante. En cambio, su mujer o su compañero de trabajo quieren ir a otro diferente, algo que propicia un debate acalorado. Seguro que, en el caso de su mujer, se acaba yendo al que ella decidió (planteo esto, en parte, como una broma). Si se diese el hecho de que la elección de su compañero o de su mujer fuese desacertada y se confirmasen tus malas expectativas –el servicio es lento y malo, la comida está mal preparada y las bebidas son “regulares”–, tiene dos opciones: la primera, restregarles a sus acompañantes su mala elección; y la segunda, callar, cenar e intentar disfrutar de la velada.

Ante este planteamiento, pregunto a las personas qué hacen y qué deberían hacer. Los resultados a esta respuesta son muy consistentes. Un 75% de ellas se basa en una crítica al restaurante, y todos los que responden de manera similar están de acuerdo con que deberían cenar y disfrutar.

Si hiciésemos un análisis de coste y beneficio, todos convendríamos en que la relación con nuestra mujer o con nuestro compañero de trabajo es mucho más importante que ganar una discusión sobre dónde comer. Pero, incluso sabiendo esto, el deseo de ganar es superior al sentido común. Hacemos lo que no es correcto, incluso siendo conscientes de ello.

Hace unos años, por interés y curiosidad, me ofrecí como coach, de forma desinteresada, a uno de los más importantes generales del Ejército Norteamericano. Este me preguntó quién sería mi cliente ideal, a lo que respondí que me gustaría trabajar con alguien que fuese inteligente, dedicado, muy aplicado, motivado para conseguir las metas, patriota… competitivo, arrogante, terco, incapaz de escuchar las opiniones ajenas y que, además, se crea en posesión de la verdad.

Le pregunté al General si se veía capacitado para encontrarme candidatos así. Me contestó: “Marshall, estás en el terreno donde más abundan”. Desde entonces, cada vez que he aconsejado y entrenado a altos militares, estas y otras experiencias me han servido para ratificar la idea que tengo respecto de “la necesidad de ganar” y de que esta forma parte del “DNA” del éxito –el deseo de ganar es la razón esencial para tener éxito–.

Sin embargo, se puede generar una mutación genética, basada en ese deseo de querer ganar demasiado y demasiadas veces; de ganar por encima de todo. Esta mutación, patológica, limita de una forma real las posibilidades de tener éxito.

Fuente: Marshall Goldsmith- Asesor mundial en liderazgo/ Executive Excellence

domingo, 7 de octubre de 2012

La estrategia como factor de venta: Persuadir al cliente reconociendo lo que realmente quiere


"Como persuadir a un cliente es la pregunta número uno de vendedores alrededor del mundo, no importa el sector comercial, el área del mercado o el tipo de cliente, siempre tendremos clientes más accesibles, más interesados y muchos más exigentes e indiferentes con nuestro producto."

La estrategia como factor de venta: Persuadir al cliente reconociendo lo que realmente quiere.

Muchas compañías a nivel mundial tratan de contestar a una pregunta clave: Como persuadir a un cliente a través de la innovación y la creación de productos completamente diferentes a lo antes visto en el mercado. En realidad los clientes quieren aquello que ya conocen y en lo que confían, los clientes prefieren lo clásico.

Muchas compañías en al actualidad, invierten millones y millones de dólares al año, tratando de desarrollar productos realmente revolucionarios a la vanguardia de nuevas tecnologías, con el objetivo de crear elementos que los clientes acepten con mayor facilidad.

Sin embargo, estudios recientes aseguran que en la actualidad, las compañías no necesitan ni invertir tanto tiempo, ni dinero en investigaciones y campañas que no traerán siempre los resultados esperados, especialmente en algunas circunstancias en las cuales los clientes prefieren utilizar los productos clásicos potencialmente mejorados o actualizados.

Para aprender a diferenciar aquellas ocasiones en las que necesitamos modificar o realmente desarrollar un nuevo producto, lo primero que debemos hacer es conocer a nuestro cliente, ¿en que aspectos?, muy sencillo, según su nivel de conocimiento y de experiencia con nuestro producto.

Tomemos en cuenta el mercado de las cámaras digitales. Generalmente los clientes con un conocimiento básico y con una leve experiencia en fotografía, tienden adquirir nuevos productos, este tipo de clientes se fijan en los aspectos básicos de las cámaras, por lo tanto, estos aspectos son también compartidos por otras cámaras.

Sin embargo, aquellos clientes que son experimentados en el área y que poseen un conocimiento mucho más profundo, prefieren una misma categoría de producto, al que solamente se le han realizado modificaciones para mejorar su servicio o elementos únicos y que no tienen los demás.

Por lo tanto, a través del análisis de la experiencia y conocimiento del cliente sobre su producto, podrán definir con mucha más facilidad como persuadir a un cliente sin tener que invertir mucho dinero en la investigación de nuevos diseños y empleando este en la evolución del antiguo producto y la adecuación de estrategias de marketing apropiadas.

No obstante estudios anteriores demostraron que los clientes generalmente evalúan un producto basados en las comparaciones sobre su nueva presentación, no solamente en sus características únicas, sin embargo aquellos clientes mucho más experimentados, prestaron mucha más atención a aquellas características que no eran ofrecidas por otras marcas.

Como persuadir a un cliente. Diferenciando expertos, de novatos.

En un estudio realizado utilizando diferentes elementos como reproductores MP3, móviles y smarthphones, las investigaciones arrojaron un resultado evidente: los clientes experimentados prefirieron todos aquellos productos que les ofrecían características únicas respecto a los demás, mientras que los novatos realizaron su elección por el conocimiento de atributos elementales, tales como vida de la batería, diseño y espacio.

Ya sabe: No necesita gastar más dinero realizando investigaciones, enfóque su actividad empresarial hacia su nicho de mercado, y desarrolle nuevos atributos para un mismo producto.

Fuente: Alberto López/ Managers Magazine

¿ Qué es y qué no es la responsabilidad social corporativa?: Definición de mínimos



"Las diferencias culturales dificultan la tarea de dar con una explicación sencilla y comúnmente aceptada de las responsabilidades de la empresa ante la sociedad. El concepto que suele tener una compañía sueca, por ejemplo, dista bastante del de una de Bangladesh."


¿Qué es y qué no es la responsabilidad social corporativa?: Definición de mínimos.

De ahí el acierto, por su sencillez y concreción, de la definición de la responsabilidad social (RS) que ofreció la Comisión Europea en 2011: "Es la responsabilidad de las empresas por su impacto sobre la sociedad". El profesor del IESE Antonio Argandoña desarrolla las implicaciones de esta definición.

Responsabilidades compartidas y recíprocas.

Según Argandoña, la "responsabilidad" de la definición implica un compromiso legal, ético (porque refleja un deber moral) y social (en cuanto que la organización se siente interpelada por la sociedad para afrontar sus responsabilidades: rendición de cuentas, transparencia, etc.).

Pero la verdadera esencia de la responsabilidad social reside en la segunda parte de la definición introducida por la Comisión: los "impactos" sobre la sociedad. Y es que todas y cada una de las acciones (y omisiones) de la empresa afectan a las personas, ya sean propietarios, inversores, empleados, clientes, proveedores, comunidad local o sociedad en general.

La responsabilidad social es el conjunto de responsabilidades que la empresa asume ante la sociedad. Eso sí, entendidas no como un listado abstracto propuesto por los expertos, sino como algo cambiante en función de las circunstancias y la propia sensibilidad de los actores o grupos de interés.

Unas responsabilidades compartidas y recíprocas, entendidas desde la existencia del diálogo y la colaboración entre los distintos grupos de interés.

Son, por ejemplo, responsabilidades de la dirección ante los empleados, pero también de los empleados ante los directivos. De hecho, el número de interlocutores de la empresa es un indicador de cómo concibe su responsabilidad social.

¿Ser responsable es rentable?.

El comportamiento socialmente responsable puede reportar a la empresa mejoras en su ventaja competitiva, reputación, capacidad para atraer y retener trabajadores, clientes y usuarios, así como su productividad, relación con los grupos de interés y la percepción por parte de los inversores.

Además, la mejora de los resultados económicos vinculados a la RS puede llegar a través de varias vías: aumento de la cuota de mercado; lealtad de los consumidores; fomento del aprendizaje organizativo; compromiso y lealtad de los empleados; reducción del impacto medioambiental y de los costes de energía, residuos...

Ahora bien, la introducción de políticas de responsabilidad social no acostumbra a realizarse porque algunos estudios empíricos muestren un impacto positivo de estas medidas sobre el rendimiento financiero.

Según Argandoña, es probable que la empresa necesite argumentos más directos que desciendan a los detalles de la relación entre rentabilidad financiera y acciones sociales. Por ejemplo, si podemos mostrar que la implicación de la empresa en la RS atrae a los mejores empleados, hace máss atractivo su trabajo, aumenta su orgullo de pertenencia y les lleva a ser más eficientes y leales, entonces el argumento de la rentabilidad de la RS será más efectivo.

El directivo socialmente responsable.

Partiendo de las características esenciales de la RS, un directivo socialmente responsable:

a. Tendrá en cuenta una amplia gama de resultados posibles de sus acciones, es decir, de impactos sobre la sociedad y los grupos de interés.

b. Valorará los efectos de sus decisiones sobre él mismo.

c. Promoverá una cultura de comunicación y diálogo con los grupos de interés.

d. Estará dispuesto a dar cuenta de sus acciones y será transparente en su gestión.

e. Tendrá una visión a largo plazo porque, al entender la naturaleza de los impactos de sus decisiones sobre los demás, podrá prever la aparición de futuros problemas.

f. Tratará de que los incentivos que se creen en la empresa sean compatibles con la dignidad de los grupos de interés, la conducta que se espera de ellos y sus consecuencias a largo plazo.

Conclusión.

Más allá de la actitud de la alta dirección, la RS exige una agenda unitaria en la empresa, pero dividida en subagendas coordinadas, mediante las cuales todos los actores puedan hacer sus aportaciones.

Tanto una compañía como un directivo socialmente responsables se caracterizan por su excelencia o, al menos, por su voluntad de serlo.

Aunque la RS no protege de una caída de las ventas, de la restricción del crédito o del impago de los clientes, "es una buena manera de hacer frente a estos acontecimientos con la mirada puesta no en el resultado a corto plazo, sino en la sostenibilidad y permanencia de la empresa".

Fuente: Antonio Argandoña Rámiz/ IESE Insight

jueves, 4 de octubre de 2012

Logística inteligente: Fundamentos y claves de la gestión de stocks


"Cuánto stock es necesario? Una buena gestión de stocks debería satisfacer las necesidades del cliente en cuanto a disponibilidad de producto y tiempo de respuesta, pero siempre minimizando los costes. Puede parece una tarea sencilla, pero en la práctica no lo es para la mayoría de las empresas."

Logística inteligente: Fundamentos y claves de la gestión de stocks.

Ante este reto, los profesores del IESE Alejandro Lago, Philip G. Moscoso y Marc Sachon, ofrecen recomendaciones para que los directivos encuentren el mejor modelo de gestión de inventarios para su empresa, a la vez que desmontan algunas creencias generalizadas, pero erróneas, sobre el tema.

Tres son las preguntas básicas que hay que formularse si se quiere optimizar el nivel de stocks:

1. ¿Para qué se necesitan?: Los inventarios pueden ser necesarios por diferentes motivos, desde cubrir la incertidumbre en la demanda con stocks de seguridad hasta reducir el coste del transporte produciendo en lotes o afrontar picos de demanda estacionales. Por ejemplo, las industrias del juguete y los turrones van produciendo durante todo el año para concentrar sus ventas en torno a la Navidad.

2. ¿En qué medida se necesitan?: La decisión sobre la cantidad de stocks necesaria viene determinada por la estrategia competitiva de la empresa. En este sentido, hay que decidir si se trabaja contra pedido ("sin stock") o "contra stock".

En el primer caso, se empieza a producir una vez el cliente ha confirmado el pedido, por lo que se sigue teniendo stocks en curso, pero se puede prescindir de los de seguridad.

El trabajo "contra stock" se da cuando el cliente requiere el producto inmediatamente, por lo que las existencias de producto acabado son imprescindibles, pero hay margen de decisión sobre los stocks de seguridad y los lotes de compra.

3. ¿Cuál es su coste?: Bien es sabido que tener demasiado stock tiene un alto impacto en la cuenta de resultados y balances de la empresa. Por el contrario, tener muy poco puede provocar una pérdida de ventas o de eficiencia al encarecer los costes de producción. Por eso es recomendable hacer un buen análisis del retorno de los stocks.

Un abanico de posibilidades.

Existe una amplia variedad de modelos para gestionar las existencias. Como filosofía general, los autores sostienen que los directivos deben basarse en decisiones y reglas sólidas que den estabilidad a las políticas de stocks. Señalan, además, dos cuestiones fundamentales que deben plantearse.

Por una parte, tienen que encontrar un buen equilibrio en el tamaño del lote: aumentarlo puede generar descuentos en la producción y ahorro en el transporte, mientras que reducirlo permite ahorrar en financiación y gestión.

Además, los directivos deben decidir qué nivel mínimo de stocks se debe alcanzar para realizar un pedido. A mayor stock de seguridad, menores riesgos, pero también mayor coste.

Un modelo de gestión de inventarios debería indicar para cada referencia de producto el tamaño del lote, el nivel de stock de seguridad y cuándo hacer un pedido. Según cómo se combinen estos tres factores, estaremos ante una u otra política de stocks.

Si el ciclo de vida del producto es largo, la política de revisión puede ser continua o periódica.

La primera es recomendable cuando los productos tienen un alto valor o volumen e implica que se sigue la situación de cada producto de forma individual y continua en el tiempo.

En cambio, la revisión periódica, es idónea para productos de bajo valor o volumen, ya que se lanza un pedido automáticamente cada cierto tiempo, asegurándose que los niveles de stock de seguridad disponibles sean siempre suficientes al principio de cada ciclo.

Para los productos de ciclo de vida corto y plazos de reaprovisionamiento largos (moda, revistas, etc.), se suele hacer un único pedido inicial para cada artículo, ya que normalmente no existe la posibilidad de reaprovisionamiento.

En este caso, hay que definir al principio de cada periodo el stock total, es decir, el tamaño del lote más el stock de seguridad, que se tendrá disponible. Es el modelo conocido como "fractila crítica", en el que hay que evitar tanto un exceso de existencias que nos obligue a malvenderlas como una carencia que origine roturas.

Implicaciones prácticas.

Para tomar el pulso a la gestión de inventarios y sus costes, los autores recomiendan a los directivos plantearse una serie de preguntas clave: cuántos stocks tienen y para qué, si los criterios de gestión de stocks están unificados, qué departamento los gestiona, qué mecanismos emplea la compañía para mejorar estos aspectos, etc.

igualmente hay que destacar una serie de palancas sobre las que se puede actuar para mejorar la gestión de inventarios:

a. Tamaño del lote: Para reducirlo se pueden ajustar los costes y tiempos de preparación del cambio de lote y buscar alternativas para aprovechar las economías de transporte. Para lo primero se deben revisar las tareas y herramientas utilizadas. Para lo segundo es posible llegar a acuerdos para consolidar envíos con otros fabricantes.

b. Variabilidad de la demanda: Actuar sobre este factor tanto en cantidades como en tiempos permite reducir los stocks de seguridad. Es posible moderar la incertidumbre colaborando con los clientes y proveedores, centralizando los stocks y las previsiones, y ajustando el número de referencias.

c. Plazo de entrega: Cuanto mayor es, más stock de seguridad se necesita. Por ello conviene mejorar la colaboración con proveedores y clientes, y recurrir a medios de transporte más rápidos cuando la incertidumbre de la demanda es muy alta.

d. Nivel de servicio: Este puede ser exagerado debido a un exceso de celo comercial o del departamento de operaciones, pero hay que ajustarlo a las necesidades reales.

Conclusión.

La gestión inteligente de los stocks facilita la actividad de la empresa, reduciendo costes y tiempos, además de ajustar su producción a la realidad de la demanda en cada momento. Por todo ello es fundamental que desarrolle una política estratégica en materia de logística, calculada y revisable, tomando el pulso continuo a las condiciiones en las que se desenvuelven mercados.

Fuente: Alejandro Esteban Lago; Marc Sachon,;Philip G.Moscoso/ IESE Insight

miércoles, 3 de octubre de 2012

Gestión de cambios en la empresa: La crisis define al Departamento de Recursos Humanos


"El departamento de recursos humanos es de tremenda importancia en las buenas épocas. Y define a una empresa cuando las cosas andan mal".

Gestión de cambios en la empresa: La crisis define al Departamento de Recursos Humanos.

Hace poco recibimos una carta de un conocido que acababa de ser despedido de una empresa editorial. Se trata de una de las industrias que enfrentan cambios drásticos. Él describió su despido como una experiencia casi orwelliana.

Se reunió con una asesora encargada de lidiar con personas despedidas. Tras explicarle a mi amigo las labores logísticas de la empresa, le informó que lo llamaría por teléfono a la noche para asegurarse que "todo andaba bien".


"Le aseguré a la consultora que tenía amigos, seres queridos, y hasta un perro", escribió mi amigo. "Y puesto que mi relación con ella podía ser medida en términos de segundos, esas personas podían encargarse de toda clase de consuelos".

Echar a un empleado con diginidad.

"Memorándum a los profesionales del departamento de recursos humanos: En lugar de poner a sus empleados despedidos con un asesor muy servicial", señaló nuestro amigo, "pónganlos en una habitación con alguna vajilla para que dediquen algunos minutos terapéuticos a romper los platos contra una pared".

Nosotros sugerimos otro memorándum más serio al departamento de recursos humanos. "Echar empleados es vuestro momento de la verdad", diría el memorándum. "Vuestra empresa debe tratar a los empleados que son despedidos con la misma atención y dignidad que cuando fueron contratados. El departamento demuestra su valor cuando despide al personal, al demostrar si una compañía realmente se preocupa por sus empleados o si se limita a enunciar una serie de lugares comunes".

Para la empresa es especialmente relevante definir correctamente el departamento de recursos humanos y el papel que puede desempeñar como el motor de un proceso de contratación, evaluación y desarrollo en una organización.

Demasiadas compañías relegan el departamento a la difusión de cartas noticiosas, y a organizar picnics y eventos de beneficencia. En este sentido cada director general debe elevar al director del departamento de recursos humanos al mismo nivel que el director de finanzas.

Pero si hay una época en que se destaca la importancia del departamento de recursos humanos, es cuando llegan los tiempos difíciles, para volver a citarlo. Y, lamentablemente, si hubo una época en ver cómo escasas empresas en Estados Unidos logran hacer funcionar con eficacia el departamento de recursos humanos es ahora, como lo demuestra la experiencia de nuestro conocido.

Los tres roles de RRHH.

Por lo tanto, en el papel de este departamento, especialmente en épocas de despidos, sugerimos tres roles. En primer lugar, asegurar que los empleados sean despedidos directamente por sus gerentes, no por extraños. Despedir a una persona es una experiencia deshumanizada, pero si el empleado recibe la noticia de alguien que ha sido contratado de afuera para esa tarea, eso empeora las cosas. Es por eso que el departamento de recursos humanos debe asegurarse de que los gerentes acepten su deber, y no deleguen algo que debe ser estrictamente personal. Las malas noticias deben anunciarse en una reunión cara a cara.

En segundo lugar, servir como árbitro de la equidad de una compañía. Nada enfurece más durante una época de despidos que la convicción de que algunas personas, esto es, las más buscapleitos, reciben mejores paquetes de despido que otras. El departamento de recursos humanos puede mitigar esa dinámica, asegurándose que esos arreglos sean apropiados y equitativos a través de unidades y de divisiones.

Usted no desea que los empleados que usted despidió de su organización sientan que fueron tratados de manera injusta. Ellos necesitan creer, "el departamento de recursos humanos mantuvo limpio el proceso. No me siento feliz, pero al menos sé que me trataron con justicia".

Finalmente, el papel del departamento de recursos humanos es absorber el dolor. En las horas y días después que un empleado ha sido despedido, necesita ventilar su frustración. Y es la tarea del departamento estar totalmente disponible para consolarlo. Tal vez en algún momento un asesor puede participar a fin de ayudar en la transición, pero el departamento nunca debe dejar que el empleado que fue despedido se sienta como si fue enviado a una colonia de leprosos.

Además, alguien que esté vinculado con el departamento de recursos humanos debe hablarle de manera regular. Y no sólo para preguntar "¿Todo anda bien?" sino para escuchar la respuesta con el corazón abierto. Y, cuando sea apropiado, ofrecer servir de referencia a potenciales empleadores.

Conclusión.

Demasiadas empresas no toman en cuenta al departamento de recursos humanos y una importante minoría considera este departamento algo irrelevante para "la verdadera labor" de una empresa.

Dadas las actuales circunstancias, nos preguntamos cómo se sentirán actualmente esos que lo desprecian. Si sus empresas, o sus propias carreras, están en crisis, tal vez ahora, por fin, puedan ver la realidad.

El departamento de recursos humanos es de tremenda importancia en las buenas épocas. Y define a una empresa cuando las cosas andan mal.

Fuente: Jack Welch / The New York Times

martes, 2 de octubre de 2012

La calidad del servicio como elemento diferenciador: Una necesidad impostergable (Cuatro preguntas importantes)



"Aunque a tus clientes no les guste que les des un mal servicio, a tu competencia si”. kate Zabriskie.

La calidad del servicio como elemento diferenciador: Una necesidad impostergable (Cuatro preguntas importantes.)

Hoy en día, la calidad del servicio se ha convertido en una necesidad impostergable para la gran mayoría de las empresas (incluyendo las industriales o que operan en el sector BtoB). Este imperativo es aún más acuciante en aquellas áreas de negocios en las que los competidores ofrecen productos o servicios similares (que, en realidad, son prácticamente iguales).

a. Primera pregunta.

Plantéese la siguiente pregunta: si existen otras empresas que venden los mismos productos o servicios que ofrece su empresa, ¿por qué los clientes deberían preferir comprarle a ella y no a cualquier otro competidor?

La respuesta es: el servicio.

Recuerde que las empresas dependen de la participación que logren en un mercado y que esa participación depende de que un grupo de consumidores, usuarios o clientes la prefieran.

b. Segunda pregunta.

La segunda pregunta importante que debe hacerse es la siguiente: si debido al mal servicio recibido, los clientes actuales de su empresa dejan de comprar en ella, ¿cuál sería el futuro de la organización, qué pasaría con su puesto de trabajo? (OJO: Ya es muy difícil conseguir un nuevo empleo).

En la mayoría de los competitivos mercados de hoy, la calidad del servicio no es una opción: es una cuestión de subsistencia de la organización, ya que eleva las posibilidades de retener a los clientes actuales.

c. Tercera pregunta.

Usted, como responsable o corresponsable de la organización ¿sería capaz, de forma consciente, de ayudar, con el mal servicio que dan en su empresa a los clientes, a que la misma tenga que cerrar? No sería el primer caso. Recuerde que ningún cliente está “atado” a una empresa: los clientes (todos ellos) siempre tienen la opción de elegir a un competidor (que les dé mejor servicio, claro está).

d. Cuarta pregunta.

Otra cuestión importante: ¿desea usted trabajar en una empresa que no progresa, que va en declive, que no puede pagarle el salario que usted merece?.

Si su respuesta es que no, debe pensar en lo siguiente: salvo casos excepcionales, los ingresos de cualquier empresa se generan en las compras que hacen los clientes de sus productos o servicios; si los clientes compran mucho o a menudo, la empresa dispondrá de recursos suficientes para crecer y pagar buenos salarios (así de sencilla es la ley de la subsistencia de las empresas).

Ahora bien, sin necesidad de hacer cálculos muy complicados, usted puede constatar rápidamente que la mayor parte de las ventas que realiza su empresa las hace a los clientes actuales, no a los clientes nuevos. La clave del éxito, en consecuencia, radica en retener a los clientes actuales para que vuelvan una y otra... y otra vez... a comprar en la empresa.

Y eso solo sucederá si en cada compra los clientes quedan completamente satisfechos, tanto con la calidad de los productos o servicios comprados como con la forma en que fueron tratados por el personal de la empresa.

Si usted pretende consolidar el futuro de su empresa, primero tiene que garantizar que los mismos clientes regresen una y otra... y otra vez a comprar en la empresa. Eso solo se logra prestándole un servicio de alta calidad.

Conclusión.

Existen muchas razones de peso para que usted se preocupe por la calidad del servicio que ofrece su empresa. Piénselo… y actúe en consecuencia.

El servicio al cliente no puede ser concebido como un extra que se da si se puede y se elimina si no se puede; no es opcional. Es un imperativo exigido por los clientes que no puede ser descuidado.

Fuente: Juan Carlos Alcaide - Profesor Marketing ESIC/ Executive Excellence

lunes, 1 de octubre de 2012

Edward de Bono: Seis sombreros para pensar


"En un mundo cambiante lo más seguro es que las soluciones normales ya no funcionen."

Edward de Bono: Seis sombreros para pensar.

Edward de Bono es reconocido por muchos como una de las máximas autoridades en el campo del pensamiento creativo, la innovación y la enseñanza directa del pensamiento como una aptitud. También por el desarrollo de la técnica de los “Seis Sombreros para Pensar” y las herramientas para la “Dirección de la Atención” (DATT).

Edward de Bono nació en Malta en 1933. Asistió a la Universidad de St Edward, Malta, durante el Segunda Guerra Mundial y luego a la Universidad de Malta donde se licenció en medicina. Marchó, como Becario de Rhodes, a la Christ Church, Oxford, donde obtuvo el grado de honor en psicología y fisiología y después un Doctorado en medicina.

El Dr Edward de Bono es una de las muy pocas personas en la historia que puede decirse que han tenido un impacto importante en la manera en que pensamos. Por muchos motivos podría decirse que es el pensador más conocido internacionalmente.

La contribución especial de Edward de Bono ha sido tomar el asunto místico de creatividad y, por primera vez en la historia, crear una base sólida. Ha mostrado que la creatividad es un comportamiento necesario en un sistema de información auto-organizado. Su libro clave, ‘El Mecanismo de la Mente’ se publicó en 1969. En él, mostró cómo las redes nerviosas del cerebro forman patrones asimétricos como base de la percepción. El físico destacado en el mundo, el Profesor Murray Gell Mann, dijo de este libro que estaba diez años por delante de los matemáticos que se ocupan de la teoría del caos y de los sistemas no lineales y auto-organizados.

A partir de esta base, Edward de Bono desarrolló el concepto y las herramientas del pensamiento lateral. Lo que es tan especial es que, en lugar de que su trabajo permaneciese oculto en los textos académicos, lo hizo práctico y disponible para todos, desde los cinco de edad hasta los adultos. El término ‘pensamiento lateral’ fue introducido por Edward de Bono y ahora es parte del idioma en tanta medida que se usa igualmente en una conferencia de físicas como en una comedia de televisión.

El pensamiento tradicional tiene que ver con el análisis, el juicio y la argumentación. En un mundo estable esto era suficiente porque era bastante para identificar las situaciones normales y aplicar las soluciones normales. Esto ya no es así en un mundo cambiante en el que las soluciones normales puede que no funcionen.

Mundialmente hay una gran necesidad de pensamiento que sea creativo y constructivo y que pueda diseñar el camino hacia delante. Muchos de los principales problemas del mundo no pueden resolverse identificando y quitando la causa. Hay necesidad de diseñar un camino hacia adelante aun cuando la causa permanezca en su sitio.

Edward de Bono ha proporcionado los métodos y las herramientas para este nuevo pensamiento. Es el líder mundial indiscutible en lo que puede ser el campo más importante de todos en el futuro: el pensamiento constructivo y creativo.

Seis sombreros para pensar.

Se trata de una poderosa técnica que es utilizada para poder analizar una decisión desde varios importantes puntos de vista o perspectivas. Esto fuerza a cambiar la forma habitual de pensar y nos ayuda a formar diferentes visiones de una situación.

Muchas de las personas que han alcanzado el éxito piensan desde un punto de vista muy positivo y racional. A menudo, sin embargo, fallan al ver un problema desde una perspectiva emocional, intuitiva, creativa o negativa. Esto puede significar que subestiman la resistencia a planificar, fallan al hacer saltos creativos y al no hacer los planes de contingencia necesarios.

En forma similar, los pesimistas tienden a ser excesivamente defensivos. La gente muy sensible puede fallar al ver una decisión con calma y racionalmente.

Si vemos a un problema utilizando la técnica de los “Seis Sombreros para Pensar”, entonces podemos llegar a resolver el problema utilizando todos estos enfoques. Nuestras decisiones y planes podrán mezclar la ambición, habilidad en la ejecución, sensibilidad, creatividad y buenos planes de contingencia.

Cómo utilizar esta herramienta.

Podemos utilizar esta técnica, por ejemplo para la gestión de reuniones o en nuestras propias decisiones. En el primer caso tiene el beneficio de evitar las confrontaciones que suelen suceder cuando las personas con formas diferentes de pensar discuten el mismo problema.

Cada sombrero es un estilo diferente de pensamiento, con consecuencias distintas:

a. Sombrero blanco: Con este pensamiento debemos enfocarnos en los datos disponibles. Ver la información que tenemos y observar qué podemos aprender de ella. Prestar atención a las “lagunas” de nuestro conocimiento sobre la situación, y tratar de rellenarlo o por lo menos tomar cuenta de ellos. En este momento es cuando podemos analizar las tendencias pasadas y extrapolarlas con los datos históricos.

b. Sombrero rojo: ‘colocándonos’ el sombrero rojo, podemos ver los problemas utilizando la intuición, la reacción interior, y la emoción. También debemos tratar de pensar en cómo reaccionarán emocionalmente otras personas. Tratar de comprender la respuesta de las personas que no conocen totalmente nuestro razonamiento.

c. Sombrero negro: Utilizando el sombrero negro podremos ver todos los puntos malos de una decisión. Mirarlos cuidadosamente y a la defensiva. Tratar de ver por qué podría no funcionar. Esto es importante porque resalta los puntos débiles de un plan. Esto permite eliminarlos, cambiarlos, o preparar un plan de contingencias para dar cuenta de ellos. El sombrero negro nos ayudará a hacer planes más ‘fuertes’ y ‘flexibles’. También nos ayudará a localizar las fallas fatales y riesgos antes de embarcarnos en los cursos de acción.

El sombrero negro constituye uno de los beneficios de utilizar esta técnica – muchas personas exitosas tienden a pensar siempre en forma positiva, lo que hace que a menudo no puedan ver los problemas anticipadamente. Esto los deja desprevenidos ante las dificultades.

d. Sombrero amarillo: El sombrero amarillo nos ayudará a pensar positivamente. Es el punto de vista optimista que nos ayudará a ver todos los beneficios de una decisión y el valor en ellos. El sombrero amarillo nos ayuda continuar cuando todo parece sombrío y difícil.

e. Sombrero verde: El sombrero verde corresponde a la creatividad. Aquí es cuando podemos desarrollar soluciones creativas a un problema. Es una forma libre de pensamiento en la cual hay poco o ningún lugar para las críticas. Algunas de las técnicas para desarrollar la creatividad pueden ser utilizadas en este momento.

f. Sombrero azul: El sombrero azul constituye el control de procesos. Este es el sombrero que utilizan las personas que dirigen una reunión. Cuando se presentan las dificultades porque no aparecen las ideas, pueden dirigir las actividades hacia el sombrero verde. Cuando se necesitan planes de contingencia pueden orientarlos hacia el sombrero negro, etc.

Una variante a esta técnica es ver a los problemas desde el punto de vista de diferentes profesionales (por ejemplo médicos, arquitectos, directores de ventas, etc.) o de diferentes clientes.

Un ejemplo.

El director de una compañía de alquiler de propiedades está pensando que deberían construir un nuevo edificio de oficinas. La economía está yendo bien, y la cantidad de espacio de oficinas que no está alquilado se está reduciendo rápidamente. Como parte de su decisión desea utilizar la técnica de los seis sombreros para pensar durante una reunión de planificación.

Viéndolo desde el punto de vista del sombrero blanco analizan la información con que cuentan. Examinan la tendencia de utilización del espacio de oficinas no alquilado, que muestra una sostenida reducción. Anticipan que con el tiempo el edificio actual podría completarse, que habrá un extremadamente pequeño espacio de oficinas. Las actuales proyecciones del gobierno prevén un crecimiento económico constante por lo menos durante el período de construcción.

Con el sombrero rojo, algunos de los directores piensan que el edificio propuesto luce bastante antiestético. Mientras puede resultar altamente rentable, les preocupa que a la gente podría no gustarle trabajar en él.

Cuando piensan con el sombrero negro, les preocupa que las proyecciones del gobierno podrían no ser acertadas. La economía puede entrar en una ‘depresión cíclica’, en cuyo caso el edificio de oficinas puede mantenerse vacío por un largo período. Si el edificio además no es atractivo, las compañías pueden elegir trabajar en otros que luzcan mejor y al mismo costo.

Con el sombrero amarillo sin embargo, si la economía despega y sus proyecciones son correctas, la compañía se debe preparar para hacer una gran cantidad de dinero. Si tiene suerte, quizás puedan vender el edificio rápidamente, o alquilarlo con contratos a largo plazo que puedan pasar cualquier recesión.

Con el sombrero verde ellos piensan que deberían cambiar el edificio para hacerlo más placentero. Quizás deban realizar un edificio de oficinas de categoría para gente que quiera alquilarlos en cualquier situación económica. Alternativamente, quizás deban invertir el dinero a corto plazo adquiriendo propiedades a bajo costo durante el período de recesión.

El sombrero azul ha sido utilizado por quién dirige la reunión para moverse entre los diferentes estilos de pensamiento. El o ella quizás tengan que mantener a otros miembros del equipo con estilos cambiados, o desde el punto de vista de la crítica a otras personas.

Conclusión.

“Seis Sombreros para Pensar” es una buena técnica para ver los efectos de una decisión desde diferentes puntos de vista.

Permite u obliga a una sensibilidad y escepticismo para llevarnos dentro de lo que de otra forma serían decisiones puramente racionales. Abre una oportunidad para la creatividad en la toma de decisiones. También la técnica ayuda, por ejemplo, a las personas que son constantemente pesimistas a ser positivos y creativos.

La planificación desarrollada con la técnica de los “Seis Sombreros para Pensar” será más convincente y elástica que lo que podría ser de otra manera. También pueden ayudar a evitar contrasentidos en las relaciones interpersonales, y dar buenas razones para no seguir un curso de acción antes de comprometernos con él.

Para más información sobre esta técnica se debe leer el libro de Edward de Bono, “Seis Sombreros para Pensar”.


Fuente: Estr@tegia Magazine/ Managers Magazine