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viernes, 5 de julio de 2019

Comportamiento animal y empresa


Como en el mundo animal, las organizaciones humanas, y en especial las empresas, son entes vivos que nacen, crecen -no todas- y - en determinados casos- terminan por cesar en su actividad.

Una afirmación que tiene su fundamento en que son las personas – el verdadero capital y eje estratégico de las compañías- las que a través de sus acciones y decisiones impulsan las mismas hacia el éxito, y también hacia el más estrepitoso de los fracasos, viven y provocan sus periodos de crisis y además pueden llegar a sufrir las consecuencias de su desaparición definitiva.


Así , no todo depende de la adecuada y eficaz gestión de la organización, tampoco de la toma de decisiones más o menos acertadas. En este sentido son muchas las circunstancias y factores externos que pueden hacer cambiar el rumbo de la misma, por lo que hay que estar muy atento para ser capaz de prever, analizar y reaccionar ante los cambios y las posibles desviaciones…. cuidar siempre el nido y estar alerta ante el posible y casi seguro acecho de depredadores constituye una de las bases esenciales de la estrategia, porque la empresa puede acabar por tomar un rumbo muy diferente al previsto inicialmente.







sábado, 25 de junio de 2016

Ascenso,caída y destrucción de la startup: Una cruda realidad....en demasiadas ocasiones

"Dirigir startups no solo significa gestionar la expansión, sino también comprender cómo manejar las recesiones".

Ascenso,caída y destrucción de la startup: Una cruda realidad....en demasiadas ocasiones.

Un extraterrestre protagonizaba el exitoso álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, del fallecido David Bowie. El alienígena, que venía a salvar la Tierra, acababa quemándose a sí mismo.

La historia viene a colación, no porque esperemos la visita de ningún extraterrestre, sino porque podemos trazar varios paralelismos con las startups.

La sociedad adora las startups. El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, las califica de "creadoras de riqueza" y la Administración de Obama atribuye a las empresas de menos de cinco años casi todo el crecimiento neto en Estados Unidos entre 1980 y 2005.

Sin embargo, la mayoría de las startups se las ven y se las desean para aumentar sus ingresos y, muy a menudo, la creación de empleo en una empresa se ve contrarrestada por la desaparición de puestos en otras.

El profesor del IESE Antonio Dávila, George Foster, Xiaobin He y Carlos Shimizu han analizan precisamente este aspecto de las startups del que pocos hablan.

Los autores utilizaron una muestra de más de 158.000 empresas de varios países y sectores creadas entre 1999 y 2004 y rastrearon datos de hasta cinco años atrás. El objetivo era analizar el vertiginoso ascenso de estas empresas de nueva creación y, en muchos casos, también su rápida caída.

Cinco años.

"¡Cinco años, eso es todo lo que hemos tenido!", cantaba Bowie. Lo mismo puede decirse respecto a las startups. El análisis revela que su contribución a la economía es heterogénea y que están muy lejos de ser esas supuestas "creadoras de riqueza".

La mayoría de las startups dedican grandes esfuerzos a aumentar sus ingresos y su plantilla durante los primeros cinco años. Sin embargo, el estudio señala que muchas de las empresas que registraron un crecimiento durante los primeros años se vieron obligadas a realizar recortes más tarde.

Solo un 7,5% fueron capaces de sumar puestos de trabajo durante tres años consecutivos. En su quinto año de operaciones, los resultados agregados del total de las empresas analizadas arroja un resultado desalentador: Llegan a perder más de un 30% de los ingresos brutos generados previamente y un 65% de los puestos de trabajo creados. Es decir, el valor que generan unas empresas se ve mermado por la destrucción de valor de otras.

No es fácil.

Por otra parte, la mayoría de las startups del estudio nacieron como pequeñas empresas y así se mantuvieron: del 38% de las empresas que registraron un crecimiento de empleo positivo en su tercer año, solo el 19% continuaron creciendo los dos años siguientes.

Los autores ofrecen algunas hipótesis sobre por qué las empresas que previamente han logrado crecer acaban fracasando. •Startups caníbales. El crecimiento de una nueva empresa afecta negativamente los ingresos y el crecimiento de otras existentes. Por ejemplo, se considera que una parte del explosivo crecimiento de Facebook se ha hecho a expensas de Myspace.

1. Entrada de grandes empresas: Las empresas establecidas pueden esperar en el banquillo a que un mercado emergente despegue para entrar en él con fuerza.

2. Crecimiento de terceros: Solyndra, un fabricante de paneles solares afincado en California, experimentó un rápido crecimiento, pero acabó doblegándose a la competencia china y perdiendo unos 11.000 puestos de trabajo. Aunque una parte de los puestos de trabajo se hayan conservado posiblemente en otras empresas estadounidenses, la mayoría seguramente fueron "exportados".

3. Efervescencia: Un modelo de negocio o tecnología puede parecer prometedor, pero tras una exploración más profunda puede resultar inviable.

4. Obstáculos legales e institucionales: Las demandas legales de terceros, incluso aunque no prosperen, pueden hundir una startup, igual que un cambio de gobierno o política.

"Aférrate a ti mismo".

Para desarrollar políticas que ayuden a las startups a crear riqueza, directivos y reguladores necesitan entender mejor las causas de destrucción de valor de estas empresas y comprender si se deben a factores internos o externos.

En palabras de Bowie, "si piensas que lo vamos a lograr, será mejor que te aferres a ti mismo".

Fuente: Antonio Dávila, George Foster, Xiaobin He y Carlos Shimizu/ IESE Insight.

jueves, 17 de abril de 2014

El análisis DAFO: Un elemento estratégico ineludible y fundamental para conocer la situación de la empresa y el mercado

" Una de las formas más utilizadas para analizar la situación en la que se encuentra una determinada empresa es la realización del conocido como análisis DAFO, que consiste en el estudio de las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades de la misma".

El análisis DAFO: Un elemento estratégico ineludible y fundamental para conocer la situación de la empresa y el mercado.

Se trata de un proceso relativamente sencillo, por lo que es realmente imprescindible realizarlo en cualquier tipo de empresa -independientemente de su tamaño o actividad- con el fin de valorar distintas estrategias empresariales a seguir de cara al futuro.

Su nombre proviene de las siglas en inglés SWOT (Strengths, Weaknesses, Opportunities y Threats). Una vez hayamos realizado correctamente el análisis, podremos escoger una estrategia de futuro adecuada a la situación real por la que atraviesa la empresa.

El análisis DAFO se divide en dos partes claramente diferenciadas: La parte externa (el mercado) y la parte interna de la empresa. La unión de las amenazas y oportunidades pertenecientes al ámbito externo de la empresa y las debilidades y fortalezas pertenecientes al ámbito interno es lo que conocemos como análisis DAFO de la empresa. Posteriormente, todos estos datos serán representados mediante una matriz cuadrada.

Análisis externo.

En primer lugar nos centraremos en el análisis externo de la empresa, que recordemos consistía en el estudio de sus amenazas y oportunidades:

1. Amenazas: Por amenazas entendemos todo tipo de situaciones negativas que pueden llegar a afectar a nuestra empresa. Por lo tanto, es muy importante identificarlas para poder hacer frente a las mismas. Entre las más usuales podríamos destacar las siguientes, obstáculos a los que se enfrenta la empresa, actuaciones de los competidores, problemas de falta de capital o recursos…

2. Oportunidades: Son aquellos elementos que pueden afectar de forma muy positiva a la empresa si son aprovechados correctamente. Deberíamos tener en cuenta la tendencia del mercado, la importancia de las nuevas tecnologías en nuestro modelo de negocio, la coyuntura global, el debilitamiento de los competidores, los cambios en los estilos de vida…

Análisis interno.

A continuación es el turno de centrarnos en el análisis interno de la empresa, mediante el cual trataremos de identificar las diferentes debilidades y fortalezas de la misma:

1. Debilidades: Aquí podemos ubicar cualquier elemento que pueda repercutir de forma negativa en nuestra empresa. Es importante identificar todas las debilidades posibles para eliminar todas las que podamos. ¿Qué debemos evitar?, ¿qué podemos mejorar?, ¿está nuestro personal motivado?, ¿nos adaptamos bien a los cambios de la sociedad? son preguntas que deberíamos hacernos para identificar los puntos débiles a erradicar.

2. Fortalezas. Aquí ubicamos todo tipo de puntos fuertes que la empresa tenga sobre la competencia. Las preguntas más habituales son: ¿Qué opina el público general sobre nosotros?, ¿tenemos algún tipo de ventaja sobre los demás?, ¿qué cosas hacemos mejor que los demás?

Una vez realizado el análisis DAFO e identificada cada debilidad, amenaza, fortaleza y oportunidad, debemos ser capaces de responder las siguientes preguntas:

a. ¿Cómo podemos reforzar cada fortaleza?.

b. ¿Cómo aprovechar cada oportunidad?.

c. ¿Cómo reducir cada debilidad?.

d. ¿Cómo frenar cada amenaza?.

Es importante saber también que la combinación de las fortalezas y oportunidades señala el camino más interesante a seguir por la empresa.

Conclusión

El análisis DAFO es una herramienta de la que deberían hacer uso todas las empresas, ya que de una forma sencilla seremos capaces de extraer una serie de importantes conclusiones sobre el funcionamiento de la misma, la toma de decisiones ajustada a la realidad de cada momento y la estrategia a aplicar en las distintas situaciones por las que atravesará la compañía

Fuente: Managers Magazine.

domingo, 6 de mayo de 2012

¿Cómo diferenciarnos de la competencia?: Los recursos humanos como herramienta estratégica para la mejora del negocio



"Numerosas investigaciones demuestran que la estrategia y las políticas de recursos humanos tienen un impacto real en los resultados económicos de la empresa. Sin embargo, algunos directivos todavía dudan de esta influencia y no creen que las políticas de personal tengan el mismo impacto en el negocio que las políticas financieras, comerciales o de producción."


¿Cómo diferenciarnos de la competencia?: Los recursos humanos como herramienta estratégica para la mejora del negocio

Las compañías que ponen en duda este impacto –en positivo o negativo– pueden estar perdiendo oportunidades de mejorar sus resultados, asegura Pablo Maella, colaborador científico del IESE.

Las políticas de recursos humanos influyen en los resultados económicos de dos maneras: porque condicionan los comportamientos de las personas y porque la estrategia de recursos humanos y su aplicación puede ser un elemento clave de la competitividad de la empresa, una ventaja prácticamente imposible de copiar.

Esta influencia puede ser positiva o negativa según se gestionen una serie de variables. De hecho, cuando las prácticas de personal no cumplen determinados requisitos, no sólo no aportan resultados positivos, sino que los afectan negativamente.

Diseñar una estrategia de recursos humanos eficaz

Si se desea que la influencia sea positiva, la estrategia de personal debe ser diseñada e implantada teniendo en cuenta ocho variables fundamentales.

En primer lugar, las empresas que definen políticas de recursos humanos coherentes con su entorno externo son más eficaces que las que no tienen en cuenta las características que envuelven a la compañía. Normalmente, la empresa no puede influir de manera significativa en los factores externos, que son comunes para todas las organizaciones relacionadas, es decir, que afectan a casi todas las empresas de un sector concreto o de un país determinado. Pero aunque los factores externos sean los mismos, a cada empresa le pueden influir de manera diferente. Por ejemplo, la bajada del precio del petróleo afectará más a una compañía aérea que a otra de servicios.

Además, las políticas de recursos humanos también han de tener en cuenta el encaje con la realidad interna de la empresa. Los factores internos de una empresa son específicos y particulares para cada organización, y en este caso las propias compañías sí tienen la posibilidad de influir en ellos y modificarlos.

Algunas variables internas a tener en cuenta son la situación económica, la estructura organizativa, la orientación del equipo directivo, el peso de los sindicatos... Aparte de estos factores más o menos formales, en la empresa existen usos, costumbres, tradiciones y maneras de hacer que conviven con la organización formal y que también hay que tener en cuenta (es lo que se conoce como la organización informal).

Por otra parte, las políticas de recursos humanos han de ser coherentes con la estrategia de negocio y no han de verse sólo como meras facilitadoras de su implantación, sino que también deberían tenerse en cuenta a la hora de definir la estrategia de negocio, para que ésta sea realista y esté alineada con la realidad de las personas que forman la organización.

Es también recomendable que exista una consistencia interna de las políticas de recursos humanos, que no tiene por qué ser global para toda la empresa. Dentro de una misma organización se pueden tener distintas políticas de recursos humanos para diversos tipos de mercados, de personal, de centros de trabajo, de país…

El papel del departamento de recursos humanos

Una vez definidos la estrategia y los criterios básicos de las políticas de recursos humanos, hay que traducir todo ello en prácticas y acciones concretas que posteriormente puedan aplicarse.

Los profesionales de recursos humanos son los encargados de la gestión adecuada de la implantación del sistema. Sin esta concreción y posterior implantación, la coherencia y consistencia quedarían en un meritorio pero estéril ejercicio teórico, advierte el autor.

Por todo esto, el posicionamiento del departamento de recursos humanos dentro de la empresa también impacta en la eficacia de las políticas de gestión de personas, y su influencia se da tanto en la definición como en la implantación del sistema de personal. El departamento de recursos humanos puede posicionarse de dos maneras: o bien constituirse como un departamento técnico/operacional, o bien como uno estratégico.

a. La función técnica consiste en la administración de las políticas de recursos humanos –selección, evaluación, desarrollo, retribución–, y tiene como objetivo crear una infraestructura para asegurar la eficiencia de los procesos de gestión de personas.

b. La función estratégica consiste en la definición y desarrollo de un sistema de personal que apoye la consecución de los objetivos de negocio.

Para que el departamento de recursos humanos influya positivamente en los resultados de la empresa, tiene que poner más énfasis en los aspectos estratégicos que en los operacionales, aunque la función estratégica es poco habitual en la realidad de las empresas. Esto se debe a que tradicionalmente el departamento de recursos humanos ha tenido un rango bajo dentro de las organizaciones, y ha estado muy centrado en su función de servicio y soporte.

Otro de los factores de éxito para la eficacia del sistema de personal son las competencias de los profesionales del departamento en general y de su máximo responsable, en especial. Las dos competencias básicas que deberían tener son conocer bien el negocio y tener capacidad de promover e implantar, que son indispensables para que el departamento tenga una función estratégica.

Mejora continua del sistema

Una vez puesta en marcha la estrategia de recursos humanos, es necesario hacer un seguimiento y posterior medición de los resultados que se están consiguiendo. Se trata de analizar periódicamente las consecuencias de la implantación de las políticas, y para esto es necesario establecer una serie de indicadores de progreso, que es aconsejable que sean tanto directos (porcentaje de promociones internas, rotación, absentismo…) como indirectos (beneficios, ventas, productividad…).

El seguimiento permite hacer los ajustes de mejora necesarios y cobra protagonismo en un contexto como el actual, en que las organizaciones están en un proceso continuo de cambios externos e internos que requiere constantes adaptaciones en las políticas de recursos humanos.

Fuente: Pablo Maella/ IESE Insight