¿Llamada de atención o anuncio del fin del proyecto común europeo?.
Inesperado Brexit en Reino Unido: Lecciones y análisis de sus causas y consecuencias.
"Es momento de mantener la calma", recomendaba Javier Díaz-Giménez tras conocerse que en Reino Unido había ganado el brexit, la opción de abandonar la Unión Europea.
Para el profesor del IESE, el impacto del brexit en la banca y a la deuda pública españolas se debe a que atraviesan un momento de vulnerabilidad y cualquier perturbación les afecta. Pero Díaz-Giménez resta importancia al impacto global en la economía española por el limitado peso de Reino Unido en los intercambios comerciales.
En cuanto a la repercusión en la economía británica, la mayoría de estudios pronostican una reducción de su PIB. La profesora Núria Mas señala que lo más probable es que la incertidumbre ralentice "las decisiones de inversión y consumo" y que "se deprecie la libra esterlina". Cuando se concrete la salida, el sector financiero, que supone el 7% del PIB de Reino Unido, sería uno de los grandes perjudicados si el acuerdo final supone la pérdida del "pasaporte comunitario" que permite el libre intercambio de servicios bancarios y de inversión.
Los miembros de la UE más afectados por la marcha de Reino Unido serán Irlanda, cuyo comercio con Reino Unido supone el 11,8% de su PIB, y Países Bajos, cuyos intercambios comerciales suponen el 7,6% del PIB y tiene fuertes lazos de inversión.
Según Díaz-Giménez, esta es una llamada de atención al proyecto europeo. Considera que "es una oportunidad para que Francia y Alemania repiensen la Unión Europea", de forma que pueda "atraer e ilusionar a sus miembros y quizá incluso reconquistar a Reino Unido".
El profesor Mike Rosenberg comparte la idea de que el brexit supone una señal de advertencia para la Unión Europea, cuyas estructuras son "extremadamente lentas y quizá más burocráticas que democráticas".
En el mismo sentido, el profesor Alfredo Pastor considera que el proyecto europeo ha quedado debilitado y asegura que las políticas de austeridad impuestas por Alemania han sido contraproducentes porque "se han tomado desde la desconfianza, no por motivos económicos".
Para el profesor Pedro Videla, "las últimas actuaciones de las autoridades europeas han nutrido el descontento de los ciudadanos": no han sabido mejorar el escenario económico actual, resolver la situación griega (se desconoce si permitirán al país heleno declararse en quiebra este verano) ni proponer un plan viable para hacer frente al problema de los refugiados.
Como señala el profesor Brian Leggett, probablemente los partidarios del remain no han logrado convencer a la mayoría de los británicos de los beneficios de continuar formando parte de la Unión Europea porque su campaña de comunicación se apuntalaba sobre los problemas que deparará el leave. "Es difícil que el votante se deje impresionar por las futuras consecuencias negativas cuando está claramente descontento con su situación actual".
Siete lecciones del "no" británico.
1. El brexit muestra el predominio de la política y la emoción por encima de cálculos económicos racionales: Reino Unido, o lo que quedara de él tras la posible salida de Escocia e Irlanda del Norte, se convertiría en una economía menos abierta, con una potencial caída de la productividad a largo plazo.
2. En un referéndum, los votantes pueden moverse más por el deseo de castigar o mostrar su disconformidad que por responder a la pregunta que se les plantea.
3. Durante años se ha fraguado el sentimiento de que Bruselas es la culpable de la desindustrialización, los bajos salarios y los pobres servicios sociales.
4. La opción del brexit ha obtenido el 52% de los votos sobre una participación del 70%. La mayoría simple sin un mínimo de participación no puede ser la base de decisiones tan importantes como pertenecer o no a la UE.
5. Las predicciones de los mercados han fallado, probablemente porque en la muestra se dio mucho peso a los círculos financieros, donde dominaba el deseo de permanecer en la Unión Europea.
6. La UE necesita pensar en las posibles salidas de los Estados miembros sin que ello suponga una gran disrupción.
7. El proceso de negociación abierto entre Reino Unido y la Unión Europea debería hacerse con una perspectiva a largo plazo, con la vista puesta en el bienestar de los ciudadanos europeos y no de intereses políticos.
Posibles escenarios de salida.
¿Qué va a cambiar en la relación entre Reino Unido y la UE? La profesora Núria Mas advierte que todo dependerá de las negociaciones una vez que Reino Unido invoque formalmente el artículo 50 del Tratado de la Unión para solicitar su salida. En cualquier caso, el margen temporal es muy amplio, ya que las negociaciones pueden durar hasta dos años antes de que se haga efectivo el cambio de estatus.
Según Mas, los acuerdos que regulan hoy la relación de diversos países con la Unión Europea permiten hacerse una idea de los diferentes grados de integración posible.
Una opción sería integrarse en el Espacio Económico Europeo (EEE), al que también pertenecen Noruega, Islandia y Liechtenstein. De todas formas, como señala Pedro Videla, "los miembros del EEE tienen la obligación de contribuir al presupuesto de la UE y aceptar la libre circulación de los ciudadanos de la Eurozona", dos condiciones que chocan frontalmente con la campaña de los partidarios del brexit.
Videla indica que "se transmitiría un mensaje negativo a aquellos países que contemplan la idea de abandonar la UE, así como a las regiones dentro de la UE interesadas en lograr la independencia".
Otros modelos que apunta Mas son los de Suiza, que se enmarca en la Asociación Europea de Libre Comercio y se negocia sector a sector; el de Turquía, que forma parte de la Unión aduanera de la Unión Europea, con ciertas restricciones a la libre exportación; Canadá, que elimina los aranceles de la gran mayoría de productos de forma paulatina pero excluye los servicios financieros; y los de México y Corea del Sur, que permite el libre comercio de bienes pero no de servicios, incluidos los financieros.
Si ninguno de estos modelos satisface a las dos partes, "la relación entre la UE y Reino Unido se enmarcaría dentro de la Organización Mundial del Comercio". Los británicos quedarían exentos de cumplir la regulación y los estándares europeos, pero quedarían excluidos también del mercado único. Este tratado protege los bienes de aranceles punitivos, excepto para componentes de automóviles (clave en las exportaciones del Reino Unido), la agricultura y los servicios.
Para Mas, el escenario más probable es que "se garantice a Reino Unido cierto acceso al mercado único europeo pero manteniendo importantes excepciones, como el 'pasaporte financiero'" que permite la libre circulación de los servicios bancarios o de inversión. A cambio, Reino Unido debería hacer concesiones significativas, como contribuir al presupuesto europeo o acceder a cierta movilidad laboral.
Lo importante, concluye esta profesora, es que en la negociación del acuerdo final ambas partes se ciñan al objetivo de "encontrar la mejor solución para el bienestar de la población a largo plazo".
La estrategia en los tiempos del brexit.
Según Sebastian Reiche, el brexit es un signo más de los ataques a los que, hoy más que nunca, se enfrenta la globalización. Esta tendencia hacia el proteccionismo está cambiando la manera en que las empresas plantean sus estrategias de globalización.
Las organizaciones necesitan adoptar una perspectiva local dentro del entorno global. Y pone como ejemplo a General Electric, que ha pasado de tener toda la producción de locomotoras centralizada a disponer de fábricas en todo el mundo, como apuntaba Jeff Immelt, CEO de la compañía, en un discurso pronunciado el pasado mes de mayo.
La nueva estrategia es abrir mercados para "hacer lo que queremos, donde queremos", apunta Immelt, y entendiendo los beneficios que aportan "la cultura y la mano de obra local", añade Reiche.
Asimismo, el profesor del IESE subraya la importancia de una idea del discurso de Immelt: "Tendemos a pensar en la globalización como una filosofía, cuando realmente está mucho más relacionada con cómo actuamos sobre el terreno".
Las implicaciones de esta nueva tendencia y las carencias a las que se enfrentarán los actuales líderes globales "no han hecho más que empezar".
Fuente: Javier Díaz Giménez, Nuria Mas, Alfredo Pastor, Mike Rosenberg, Pedro Videla, Brian O'Connor, Xavier Vives y Sebastian B. Reiche / IESE Insight.
La actividad comercial internacional debe ser entendida y gestionada con una nueva mentalidad, surgida de la constante adaptación al cambio, el profundo análisis de los factores que inciden en el proceso y la aplicación del pensamiento estratégico a la toma de decisiones.
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domingo, 19 de febrero de 2017
Inesperado Brexit en Reino Unido: Lecciones y análisis de sus causas y consecuencias
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lunes, 15 de octubre de 2012
Como arruinar su empresa: Siete síntomas de personas tóxicas y organizaciones paranoides
"Los paranoides suelen desenvolverse bien en su trabajo y actividad social pero no les gusta que otros se ocupen de sus asuntos... ¿y en relación a las las empresas? ¿Encaja este patrón con el comportamiento de alguna organización?"
Como arruinar su empresa: Siete síntomas de personas tóxicas y organizaciones paranoides.
"La característica esencial de este trastorno es un patrón de desconfianza y suspicacia general hacia los otros. Los paranoides tienen dudas injustificadas sobre la lealtad de sus amigos, aparentan ser fríos y son muy rencorosos. Tienen escasas relaciones sociales, en parte por su desconfianza hacia los demás, pero también porque suelen provocar rechazo."
Según el DSM-IV, si se encuentran al menos cuatro de los siguientes síntomas, estamos delante de una personalidad paranoide:
1. Sospecha, sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.
Hay organizaciones en las que la desconfianza está presente en todas las relaciones, internas y externas. La negociación permanente y la regulación contractual y administrativa, incluso allí donde no es necesario, es el leit motive de la empresa paranoide. Hay una excesiva e injustificada burocratización de los procedimientos y un control excesivo hacia todos los que forman parte.
Es el caso de una reconocidísima entidad andaluza (por prudencia y ética no se desvela el nombre), a la que ha llegado una nueva persona para dirigirla, y lo primero que ha hecho ha sido instaurar procedimientos administrativos para las tomas de decisiones. Todo tiene que estar documentado y debidamente firmado y aprobado por las personas responsables elegidas para tal fin. Si no se realiza este procedimiento, sanción al canto. ¿Actitud un tanto paranoide? Sigamos…
2. Preocupación por dudas no justificadas acerca de la lealtad o la fidelidad de los amigos y socios.
Desconfianza desmesurada por las intenciones o intereses ocultos que puedan tener los propios miembros de la organización, celo injustificado por el control horario de los trabajadores, cláusulas de confidencialidad excesivas, accesos bloqueados a las redes sociales, archivo en papel de los correos electrónicos que envían los propios empleados… ¿Le suena todo esto?
3. Reticencia a confiar en los demás por temor injustificado a que la información que compartan vaya a ser utilizada en su contra.
La suspicacia extrema está, en parte, en el origen de muchas de las excusas de aquellas empresas que sólo admiten la página web o las notas de prensa como medio de comunicación. ¿Estar en las redes sociales? ¿Está loco o qué?
4. En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra significados ocultos que son degradantes o amenazadores.
Por este tipo de cosas tampoco se está en las redes sociales. Pero, además, este rasgo de personalidad empresarial hace que de puertas hacia dentro suelan presidir numerosos problemas de clima laboral: malestares entre compañeros del mismo departamento, áreas de la empresa enfrentadas con otras, jefes que desconfían de otros jefes, jefes que desconfían de su propio equipo, equipo que desconfía de su jefe, gente que desconfía hasta de su propia sombra…
Cuando prevalecen las dobles interpretaciones y se leen todos los silencios y entrelíneas habidos y por haber, hay que saber medir bien las palabras y los actos si no quiere que la rumorología, muy presente aquí, haga el trabajo sucio.
5. Alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo, no olvida los insultos, injurias o desprecios.
Hay empresas que, sin haber recibido ni insultos, ni injurias ni desprecios también guardan rencores hacia otros. Si juntamos este rasgo con todos los anteriores, podemos comprender por qué a muchas empresas les cuesta mantener relaciones estables con su entorno (empleados, colaboradores externos, proveedores, clientes) durante mucho tiempo.
6. Percibe ataques a su persona o a su reputación que no son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar con ira o a contraatacar.
Si una empresa grande y poderosa recibe críticas razonables, éstas serán tomadas como un ataque directo y, las consecuencias, irán dirigidas a contraatacar haciendo uso de su poder y status económico o posicionamiento político en contra del malévolo injurioso. De puertas para adentro, hay de Ud. como critique (aunque sea justificadamente) al jefe: la renovación estará en el aire… o la carta de despido amenazando con salir del cajón.
7. Sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o su pareja le es infiel.
La empresa no tiene relaciones carnales, pero sí que está vinculada con su principal activo: el personal. Son el motivo de la existencia de la empresa, el valor más importante y, en algunos casos, la razón de su crecimiento como entidad, según cuentan en sus páginas web y anuarios internos. Sí, todo eso es así, pero le capamos el acceso a las redes sociales, no vaya a ser que estén en linkedin buscando a otra… empresa.
Cuando uno de los suyos se va, profecía autocumplida: Cada salida de un miembro alimenta las sospechas y la desconfianza desquiciante hacia esos principales activos.
¿Reconoce y conoce, en estos síntomas, alguna empresa paranoide? ¿Conoce algún atributo o experiencia paranoide que poder añadir a la lista? Cuente, cuente.
Fuente: Ignacio Muñoz/ conGestión de Personas
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