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jueves, 12 de julio de 2018

Empresa, comercio internacional y gestíón estratégica del riesgo



Con los riesgos asociados a la actividad comercial internacional de las empresas sucede lo mismo que con todo lo que le hace grande o termina por matar a la organización. Llega el día en el que uno los tiene enfrente de su mesa y si la compañia no ha sido capaz de prever, prevenir y resolver las dificultades derivadas de la situación no tendrá màs remedio que hacer frente a problemas añadidos y en este caso inesperados, que van a terminar por desviar su atención sobre cuestiones de mayor relevancia.

En este sentido, conocer las categorías de riesgos, así como los factores y variables que pueden incidir en su posible acrecentamiento supone un punto de inflexión importante para reducir sus perniciosos efectos. No hay soluciones unívocas, hay estrategias adaptadas a cada realidad y circunstancias.

martes, 26 de junio de 2018

Liderazgo carismático en las organizaciones: ¿Es realmente necesario?



¿Liderazgo carismático? Actualmente es muy habitual hablar de la necesidad del liderazgo carismático en las organizaciones, sin embargo es necesario alertar y advertir sobre los peligros derivados del culto a la personalidad y la adulación en exceso porque en situaciones complejas se puede olvidar al equipo que acompaña y sigue al líder para ver a éste como el único “salvador” capaz de superar las dificultades….así, el carisma no tiene por qué estar relacionado con el liderazgo, en este sentido muchos líderes tienen algo en común: no son carismáticos. Como atributos parece evidente que valen más los principios, la ética, el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la planificación estratégica que el carisma.

martes, 27 de enero de 2015

Management empresarial y estrategia en la toma de decisiones: ¿Nos estarémos equivocando?


"Redefinir el proceso de toma de decisiones mejora la eficacia de las decisiones en la organización y demuestra a los empleados que es posible liberarse de las trabas burocráticas".

Management empresarial y estrategia en la toma de decisiones: ¿Nos estarémos equivocando?.

ECG, subsidiaria de Intel, estaba teniendo problemas con una de sus decisiones más críticas –decidir qué incluir en el plan de desarrollo de nuevos productos– debido a que mucha gente quería dar su opinión: El Director General, los directores de marketing de cada producto y el director de planificación estratégica.

“Estábamos tomando las decisiones sin incluir a las personas indicadas, por lo que nuestras decisiones no se aplicaban”, declaró Doug Davis, Gerente General de ECG. “Además, aquellos que no estaban involucrados desde un principio, llegaban con nueva información y teníamos que revisar nuestras decisiones nuevamente.”

Con frecuencia, muchas organizaciones se ven atrapadas en este tipo de dificultades. La solución es redefinir el proceso de toma de decisiones; moldearlo para alcanzar el éxito. De hacerlo correctamente, redefinir el proceso de toma de decisiones no sólo logra mejorar la eficacia de las decisiones en la organización, sino también demuestra a los empleados que es posible liberarse de las trabas burocráticas.

Redefinición de procesos.

¿Cómo hacerlo?..... ¿por dónde empezar?. Redefinir este proceso implica aclarar las siguientes cuatro preguntas:

1. ¿Qué decisión se necesita tomar y ejecutar?.

2. ¿Quién va a asumir los roles clave en la toma de la decisión?.

3. ¿Cómo se va a tomar y a ejecutar la decisión?.

4. ¿Cuándo se tiene que tomar y ejecutar la decisión?.

5. ¿Está claro para todos qué decisión necesitan tomar?.

Los ajustes.

Intel pide a todos sus empleados comenzar cualquier reunión con una simple afirmación: “El propósito de esta reunión es informarles acerca de “X”, para discutir “Y” y para decidir sobre Z”, donde Z es una decisión específica y bien definida.

Plantear la decisión de manera correcta puede resultar esencial. El libro Decide & Deliver, de Marcia Blenko, Michael Mankins y Paul Rogers –líderes de la práctica organizacional de Bain & Company– describe la situación que enfrentó Ford para decidir si aceptaba el rescate económico del gobierno estadounidense.

Alan Mulally, Director General de Ford, se planteó la siguiente pregunta: “¿Qué estrategia maximiza el valor de la compañía a largo plazo?”. Esto forzó a los ejecutivos a considerar la financiación por parte del gobierno sólo como una de las muchas alternativas –entre las cuales estaban mejorar las operaciones, una fusión y solicitar la protección contra la bancarrota, entre otras.

Al estructurar la decisión de esta manera, y no como ¿deberíamos aceptar el rescate del gobierno?, Ford fue capaz de tomar la mejor decisión para los accionistas al rechazar el rescate por parte del gobierno.

Conclusión.

Los procesos de toma y ejecución de decisiones en el seno de una empresa no siempre son sencillos, y pueden llevar a situaciones equivocadas y no deseadas, generando serias dificultades.

Para evitar que esto suceda es necesario que sean las personas más indicadas y adecuadas las que tomen las riendas y el control, detectando los errores cometidos y llevando a cabo la correspondiente estrategia y la redifinición de procesos para adoptar decisiones más eficaces....a tiempo.

Fuente: José Ignacio Ríos- Bain & Company/ Managers Magazine

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Cómo establecemos los objetivos de la organización?: Ocho áreas vitales en la empresa, según Drucker

"No debemos limitar el deseo, se trata de soñar, proyectar lo que nos gustaría que fuera nuestra organización si se dieran las condiciones óptimas, sin valorar si es posible o no lograrlo, ni las dificultades que podemos tener para conseguirlo, ni quién puede ser el responsable de lograrlo".

¿Cómo establecemos los objetivos de la organización?: Ocho áreas vitales áreas vitales en la empresa, según Drucker.

Peter F Drucker1, autor de múltiples obras reconocidas mundialmente sobre temas referentes a la gestión de las organizaciones, sistemas de información y sociedad del conocimiento, considerado como el padre del management, considera que se deben establecer objetivos para las que considera las ocho áreas vitales de una organización:

1.Cuota de mercado: Bien en términos absolutos o relativos.

2.Innovación: Posibilidad de ofrecer nuevos bienes y servicios.

3.Productividad: Aumentar la productividad.

4.Recursos físicos y financieros.

5.Beneficio: La existencia de un excedente.

6.Comportamiento directivo: Mantener una buena gestión, los directivos deben ser tenidos al día.

7.Comportamiento del personal operativo: Fijar objetivos para que el personal mantenga un comportamiento adecuado.

8.Responsabilidad social.

Establecimiento de los objetivos en la organización.

Para elaborar los objetivos debemos basarnos en el diagnóstico interno y externo, donde trataremos de aprovechar las oportunidades y fortalezas y evitar las amenazas y debilidades, especialmente aquellas que pueden tener un mayor impacto en la organización.

Podemos trabajar con un único grupo en una Wiki que aborde la organización de forma global o con varios, donde cada uno de ellos se centre en un área concreta de la misma. Los grupos deben tratar de imaginar como sería nuestra organización a medio/largo plazo en cada una de las áreas para cumplir adecuadamente la misión y la visión.

No debemos limitar el deseo, se trata de soñar, proyectar lo que nos gustaría que fuera nuestra organización si se dieran las condiciones óptimas, sin valorar si es posible o no lograrlo, ni las dificultades que podemos tener para conseguirlo, ni quién puede ser el responsable de lograrlo.

En este momento las dificultades están prohibidas. Pero debemos tratar de definir lo mejor posible esos deseos, evitando la ambigüedad. Es muy importante que el moderador induzca bien al grupo para que pueda soñar esa realidad que les gustaría tener (Cembranos y Medina, 2003).

Cada miembro del grupo piensa un deseo que pondrá en el Wiki. Una vez todos los miembros del grupo han puesto su deseo, se comienza un debate para tratar de agrupar, ordenar, consensuar los deseos del grupo. Con esto tendremos una “fotografía” de la organización ideal.

Si hemos trabajado con diferentes grupos por área, los “deseos” de cada uno de los grupos son compartidos y se abre nuevamente un periodo de aportaciones y aclaraciones entre todos los grupos tratando de llegar a una única propuesta de “organización ideal”. Se descartan los objetivos no deseables, ya cumplidos, no convenientes.

Todavía no valoramos si son realizables o no, si son deseables o no. Es necesario para la expresión de esos deseos situarse en el futuro como si fuera hoy, formular muy claramente ese deseo y formularlo todo en presente, como si ya estuviera ocurriendo. Posteriormente podemos utilizar encuestas online para delimitar su prioridad para la organización (muy baja, baja, media, alta, muy alta). De esta forma lograremos los objetivos de la organización por áreas con su correspondiente priorización.

Conclusión.

El establecimiento de unos objetivos realistas, certeros, creíbles y alcanzables en el seno de la organización constituye uno de los pilares fundamentales de la estrategia para el posterior desarrollo de su actividad por áreas.

Fuente: Managers Magazine

lunes, 4 de febrero de 2013

Venciendo las dificultades propias de la empresa: ¿Qué pasa cuando nos dicen que no podremos?



"Los seres vivos logran sobrevivir cuando se adaptan, es decir, cuando son capaces de encontrar una respuesta adecuada a las nuevas situaciones, aunque estas sean inesperadas, desconcertantes o incluso peligrosas. Los individuos humanos, en tanto que seres vivos, solo disponemos de tres modos de reaccionar ante el entorno: o huimos, o nos enfrentamos o nos paralizamos."

Venciendo las dificultades propias de la empresa:¿Qué pasa cuando nos dicen que no podremos?.

Ante las crisis, hay personas que se remangan y se enfrentan con valentía, creatividad y perseverancia a las nuevas circunstancias; otras abandonan o huyen, cierran, migran a otro sector o buscan empleo en el extranjero; también las hay que optan por quedarse inmóviles, confiando en que nada fatal les ocurra mientras esperan que pase la tormenta. Las tres opciones son legítimas.

Los animales superiores, basándonos en la experiencia, somos capaces de predecir parcialmente el futuro, y podemos así elaborar estrategias para adaptarnos a los cambios. Es decir, para hacer frente a nuevas situaciones, la experiencia suele resultar un factor decisivo.

Pero a los seres sociales no nos basta con nuestra experiencia individual, sino que tomamos decisiones constantemente influidos por las experiencias de los demás. Esto no es malo, sino sumamente enriquecedor para progresar antes, más y mejor. El problema surge cuando esos demás que nos influyen hacen un análisis incorrecto del entorno o no son capaces de predecir el futuro acertadamente.

Entonces pueden confundirnos, porque si bien su influencia nos proporciona pistas, estas son erróneas. Por eso resulta tan decisivo el comportamiento de padres y profesores en el desarrollo del niño; por eso también nos insisten tanto desde pequeños en que hay que seleccionar bien las compañías. Cuando son los líderes de una sociedad los que no aciertan a mostrar el camino idóneo, basta con que sean unos pocos los que se equivoquen. Entonces, indefectiblemente, la manada les sigue y se despeña.

Las previsiones erróneas de los líderes.

El FMI, el Banco Mundial y las agencias de calificación de riesgo, nos guste o no, son líderes en esto de la economía: indican el camino que hay que seguir y guían las decisiones financieras, privadas o públicas. Influyen, no cabe duda, y detrás de ellos vamos todos. Lo que pasa es que son malos líderes y nos guían hacia el precipicio. Explicaré por qué.

Si algo les gusta hacer a las instituciones económicas es aventurar predicciones: que si en el 2012 la economía va a entrar en recesión, que si en el 2013 ocurrirá esto o lo otro... No les basta con hablar de la economía mundial, no: se permiten el lujo de aventurar cómo va a ir la cosa en cada país. Y como son líderes, sus oráculos se repiten a los cuatro vientos, machaconamente, a través de los medios primero y, luego, en las conversaciones de café.

Nadie sabe en qué se basan para hacer esas predicciones; es más, las hacen como si una ley inmutable impidiera que pudiera haber cambio alguno. ¿Y si un gobierno toma medidas acertadas? ¿Y si varios gobiernos las toman coordinadamente? ¿Y si los empresarios encuentran nuevos mercados? ¿Y si un tsunami afecta a una central nuclear? ¿O, inesperadamente, en algunos países árabes estalla una revolución en cadena? ¿No cambiará eso algunas de las previsiones? Da igual, ellos toman su fotografía del futuro sobre el imposible encuadre de que nada, absolutamente nada, se va a alterar.

Usted podría rebatirme diciendo que tan poderosas instituciones disponen de sesudos analistas, inmensamente más preparados que nosotros, con una información de primera mano y capaces de cruzar multitud de variables para acertar de plano en sus prospectivas. Y yo podría replicar que menos lobos, Caperucita. Que si fueran tan sabios, hubieran podido prever la crisis de Lehman Brothers, las hipotecas basura y todo lo que vino después, que, desde luego, era una cosita como para haberla visto venir. A lo mejor por eso se dice que la economía es la ciencia que explica las cosas después de que han ocurrido.

Por otra parte, y para mayor desconcierto del personal, ni siquiera los infalibles sabios se ponen de acuerdo: el servicio de estudios financieros de un banco da una cifra, el gobierno da otra, la UE una tercera, el Banco Mundial una más, todas ellas diferentes. ¡Y les creemos a todos! Es como si le hubieran pedido prestada a la bruja Lola su bola del futuro, y ni siquiera se han dado cuenta de que no ha pasado la ITV. Pero con ella se sienten solventes para poder vaticinar con aplomo y rotundidad, sin la más mínima duda, con un desparpajo que roza la insolencia.

Fitch Rating anunció hace unas semanas que rebajaba la calificación a doce ciudades y regiones españolas, entre ellas Pamplona y Vigo. Ciudades de menos de 300.000 habitantes hay en el mundo varios miles. Por lo que se ve, Fitch tiene un ejército de afanados empleados estudiando las finanzas de cada ayuntamiento, los gastos de su concejalía de educación y los índices de morosos en el pago del IBI. ¡Venga ya! Sin embargo, emiten sus juicios, con contundente solemnidad, y son inapelables al más puro estilo de inquisidor medieval.

Los efectos del miedo.

Lo que me preocupa no es tanto que predigan y se equivoquen, sino que con sus adivinanzas amedrentan al personal. Así, como suena. Sus previsiones son inmediatamente aireadas por los medios de comunicación, patológicamente empeñados en focalizarse hacia lo negativo y lo catastrófico, hasta lograr meternos a todos el miedo en el cuerpo. Y, precisamente, es el miedo lo que acaba por asfixiar al sistema, en la misma medida en que cada célula se va quedando sin el oxígeno imprescindible de la esperanza.

Porque detrás de los negros augurios vienen millones de decisiones particulares: la del empresario que no se atreve a emprender nuevas iniciativas, el banquero que no concede el crédito, el autónomo que no se arriesga a contratar, el trabajador que se aferra al más vale lo malo conocido, el parado que se persuade de que para él no hay empleo, el consumidor que deja de consumir…

Las previsiones catastrofistas –esas que indican que hagamos lo que hagamos las cosas no van a mejorar– apuntan directamente a la línea de flotación de la esperanza. Cuando esta se cuartea, se desactiva el entusiasmo, disminuye la motivación hacia el logro, cede la resistencia a la frustración, cunde la impotencia y el desánimo.

Nos amedrentan, sí, y el clima de pesimismo se generaliza. Porque si bien es verdad que la situación es difícil, resulta infinitamente peor cuando muchos piensan que no hay modo de cambiar ni siquiera lo que depende directamente de uno. Es lo que en psicología se conoce como “profecía autocumplida”: es imposible ganar un partido si el equipo salta al estadio convencido de que no puede ganar; es muy difícil preparar y aprobar un examen desde una mentalidad derrotista; si uno se empeña en que su cliente no le va a comprar, es casi seguro que acertará…

En pedagogía se habla del efecto Pigmalión para referirse a cómo pueden influir en un profesor las referencias previas que otros le proporcionan acerca de un alumno o un grupo. Si le dicen que es malo, hará las cosas de tal manera que al final no logrará de los chicos buenos resultados. Si, por el contrario, le alaban las virtudes del estudiante o de la clase, el profesor tiende a pensar que son verdaderamente buenos y, sin ser consciente, se esfuerza más, les motiva mejor y consigue éxitos en su rendimiento académico. Pues, bien, en las crisis hay un efecto Pigmalión clarísimo: si mucha gente dice que no podemos, entonces no podremos. Y al revés: es más fácil salir si quienes lideran nos transmiten confianza en el futuro.

Conclusión.

La propuesta es muy sencilla: No hagamos el menor caso a las profecías económicas, a las voces agoreras ni a los mensajes catastrofistas. Nos quitan el ímpetu para la acción, siegan nuestra esperanza y nos acobardan, nos acorralan en el inmovilismo… Ya sabemos que la cosa está mal. Ahora toca armarse de valentía y de perseverancia, ahuyentar los miedos y poner la atención únicamente en lo que cada uno puede hacer en su entorno inmediato hoy, esta misma mañana.

El resto nos distrae cuando no nos hunden en el pesimismo. Por salud mental y por eficiencia, no haga usted caso de los vaticinios de la bruja Lola. Ni los escuche siquiera. Vivirá con las mismas dificultades, pero con menos miedo, más feliz.

Fuente: Arturo Merayo- Socio Director de Cícero Formación/ Executive Excellence