Mostrando entradas con la etiqueta ejecutivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ejecutivos. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de diciembre de 2013

Reinventándose a sí mismo en el duro camino hacia el éxito empresarial: Formación y entrenamiento directivo en las organizaciones



"A pesar de la crisis, empresas y organizaciones siguen destinando a la formación y al entrenamiento recursos nada desdeñables. Y es de esperar que en un futuro no muy lejano se dediquen aún muchos más: si son costosas las inversiones en formación y en el entrenamiento directivo, imaginemos el coste de no invertir".

Reinventándose a sí mismo en el duro camino hacia el éxito empresarial: Formación y entrenamiento directivo en las organizaciones.

Cuestión diferente es la eficacia, el ROI o el rendimiento de esos recursos Son tres los factores que afectan a la eficacia de la formación , en definitiva al buen fin, al éxito de los cambios, porque formación y cambio están estrechamente vinculados. Los tres elementos son: 1. Los formadores 2. El capital humano que recibe esa formación 3.Las empresas u organizaciones que patrocinan y destinan recursos a la formación.

A pesar de todo el tiempo, dinero y energía que los ejecutivos dedican a programas de cambio corporativo, la cruda realidad es que pocas compañías logran reinventarse a sí mismas.

Los formadores.

De alguna manera, la de formador, la de facilitador, es una de las conocidas como “ profesiones de ayuda”. Desde un punto de vista neuro-evolutivo, cuando ayudamos estamos desarrollando nuestros “créditos de supervivencia” a costa de otros seres humanos; ayudar y ser ayudado puede evocar la transferencia de emociones y de comportamientos provenientes de las relaciones humanas más tempranas y potentes: las relaciones entre padres e hijos.

La motivación para ayudar conecta directamente con nuestro “teatro interior” ; quienes ayudan necesitan explorar y comprender sus propias motivaciones para hacerlo; también necesitan asegurarse el equilibrio personal entre ayudar y ser ayudados en sus propias vidas. Necesitan supervisar su trabajo.

Con las breves premisas expuestas, motivaciones de tipo dominante, narcisista, “intelectualoide” ( “yo sé cosas que vosotros no sabéis y me necesitáis para aprenderlas”) , teóricas ( cuando lo que se explica está mucho mejor expuesto en muchos libros de management) y de lucimiento personal son incompatibles con la ayuda; también lo son los “gurus” que pretenden que los demás acepten y practiquen a pies juntillas lo que ellos predican.

El objetivo principal del formador debe ser generar pensamiento en los demás, nunca su propio lucimiento personal y para ello tiene que poner al servicio de ellos sus experiencias prácticas, sus vivencias, sus vulnerabilidades; y de ellas y bajo ellas indagar en las teorías, profundizar en los principios generales subyacentes que ayudarán a pensar a los demás.

A veces el formador es un “objeto transicional” , es decir se proyectan en él muchos fenómenos organizativos (camaradería, amistad, colaboración, miedo, ira, rabia, etc. ) y el profesional experimentado tiene que saber que ninguno de esos sentimientos van dirigidos a él personalmente: son proyecciones de lo que ocurre en la organización que se manifiestan ( a veces en forma de silencio, desdén, desinterés) durante la formación- porque es un espacio generalmente exento de los riegos que implica actuarlas en las operaciones normales de la empresa o con sus jerarquías organizativas -y tiene que saber elaborarlos en beneficio del aprendizaje y del descubrimiento: de la ayuda a los demás para que piensen por sí mismos.

Los participantes.

El aprendizaje directivo fundamental del que se derivan todos los demás es el estratégico. “Otra jornada de formación más, nos contarán un “rollo” , se irán y todo seguirá igual”. Un comentario muy común.

Las razones del mismo pueden ser experiencias negativas vividas pero también lo que Edgar Schein llama “la ansiedad del aprendizaje”. Vayamos con las experiencias negativas, incluso aceptemos que los formadores que han conocido los participantes no han estado a la altura de lo esperado.

Pero ¿qué era lo esperado?; ¿qué el ponente contara su historia, más o menos preparada, y luego se fuera?. De ser así, se habría producido una colusión entre formadores y participantes. ¿Por qué estos últimos no han tomado la iniciativa?, ¿por qué no han pedido al ponente que se aparte del guión y que relate sus experiencias?, ¿por qué no han tomado el control de la situación y aprovechando ese “espacio transicional” conversar sobre los temas que les preocupan?; ¿ por disciplina, por no querer tener una cierta confrontación con el Departamento de Recursos Humanos?. ¿Qué nos está diciendo todo esto de los participantes y de la organización en la que trabajan?.

En una entrevista que la editora de Harvard Business Review Diane Coutou realizó a Edgar Schein hace ya algunos años :

“A pesar de todo el tiempo, dinero y energía que los ejecutivos dedican a programas de cambio corporativo, la cruda realidad es que pocas compañías logran reinventarse a sí mismas. Y esto se debe a que las personas de esas compañías raramente dominan el arte del aprendizaje transformador, es decir, cuestionar profundamente los supuestos o creencias dominantes y, como respuesta, alterar sus pensamientos y acciones. Por el contrario, la mayoría de las personas acaban haciendo lo de siempre de formas maquilladas superficialmente. ¿Por qué es tan difícil de conseguir este aprendizaje transformador”. En la entrevista, a una pregunta de la editora, contesta Edgar Schein: “ tengo una posición bastante cauta sobre lo que las compañías pueden lograr y lo que no pueden. El aprendizaje es un proceso coercitivo que necesita sangre, sudor, lágrimas y un cierto nivel de ansiedad para lograr el efecto deseado. La ansiedad es de dos tipos, la del aprendizaje y la de la supervivencia. Esta última nace de la convicción, no siempre consciente, de que sin aprendizaje, en algún momento dejaremos de ser útiles a la empresa y si no somos útiles… La del aprendizaje deriva del miedo a intentar aprender- aprender y cambiar son términos intercambiables- y no conseguirlo”. Continua Schein diciendo que es difícil alterar y actuar sobre la primera; y que es más fácil hacerlo sobre la segunda , siempre se ofrecerán nuevas oportunidades si las personas siguen interesadas.

¿Están siempre los participantes dispuestos a sudar, sangrar y tener un cierto nivel de ansiedad?. En definitiva, ¿quieren aprender?, ¿quieren cambiar?.

Sería mejor para todos que quienes no quieran no asistan a estos programas de formación pero entonces entra en juego la otra ansiedad , la de la supervivencia. Quizá las organizaciones deberían explicar este proceso con todo detalle, en toda su crudeza… y que cada persona elija…

Las empresas.

El aprendizaje directivo fundamental del que se derivan todos los demás es el estratégico, si por estrategia entendemos el pensamiento y las acciones necesarios para asegurar la supervivencia, la sostenibilidad de las empresas.

Cuando forma parte de la cultura de la empresa la creencia de que la estategia es coto privado de la alta dirección, es muy probable que los participantes en los procesos formativos no se impliquen, entre otras cosas porque tienen esa ansiedad de supervivencia que nadie es capaz de abordar.

Las organizaciones que operen con esta creencia ofrecerán formaciones dispersas, fragmentadas y que acabarán provocando el hastío de los participantes porque éstos, de manera inconsciente, cuando no consciente y verbalizada, hablarán del modelo mental prevalente que consiste en dividir el personal en dos grupos: uno, relativamente pequeño, los que piensan; otro, relativamente grande, los que hacen.

Es una división artificial y perjudicial porque no aprovecha la inteligencia colectiva y porque causa desánimo ver que hay un grupo de poder inexpugnable que desdeña toda lo que venga de fuera de él.

Una de las respuestas es ofrecer formación a cargo de profesionales que están más en el “show business” que en el auténtico desarrollo de personas; otra, contratar a las firmas de formación más caras. Si contratamos a los mejores y no dan la talla no podrá decirse que no hemos hecho todo lo que hemos podido.

El Financial Times del 31 de julio de 2013 publica un comentario sobre Nokia, sobre cómo las culturas nacionales influyen en las organizaciones. En un determinado momento Nokia fue la mayor compañía tecnológica europea, pero ahora está en declive. El artículo achaca que su rápido crecimiento fue facilitado por la “psique finlandesa”: trabajo duro, honradez, unión para superar la adversidad y orientación a los hechos por encima de las emociones. Sin embargo, a medida que creció su mercado, fue víctima de la “tendencia nacional” ( finlandesa) a la renuencia al compromiso emocional que hizo que se distanciara de sus clientes.

Si distanciarse de los clientes en la cultura finlandesa, y probablemente en todas, lleva a la decadencia, ¿qué efectos tendrá distanciarse de los empleados?. La formación y el entrenamiento que ofrecen las empresas a sus empleados deben pretender el acercamiento, el apego,y no el distanciamiento.

Fuente: Carlos Herreros de las Cuevas/ Managers Magazine

domingo, 2 de diciembre de 2012

Conocimiento de la cultura de los negocios en China: Nueve elementos imprescindibles para alcanzar el éxito


"Si bien el skyline de Shangái, la desaparición de las bicicletas en las grandes ciudades o el éxito de las marcas de lujo puede hacernos pensar que China se ha transformado en el mercado capitalista más importante del mundo, la realidad es que, desde el punto de vista cultural, perviven unos valores procedentes de una cultura milenaria, con fuertes raíces rurales, que marcan profundas diferencias entre la forma de actuar de los ejecutivos chinos y sus homólogos del mundo capitalista"

Conocimiento de la cultura de los negocios en China: Nueve elementos imprescindibles para alcanzar el éxito.

Cuando un ejecutivo occidental visita China para negociar acuerdos (de compraventa, distribución, fabricación, joint venture, etc.) debe tener muy presente las diferencias en la cultura de negocios china si quiere tener éxito en sus negociaciones y establecer relaciones estables y provechosas con sus clientes, proveedores o socios chinos.

En este artículo se describen los nueve elementos culturales que determinan, en mayor medida, el comportamiento de los ejecutivos chinos durante las negociaciones con empresas extranjeras. El análisis se realiza en el orden en el que, previsiblemente, irán apareciendo durante la negociación, de tal forma que el ejecutivo occidental los vaya incorporando a su estrategia de negociación.

1. Guanxi (Contactos Personales).

El activo más importante que tienen los ejecutivos chinos no es su formación o experiencia sino la red de contactos personales (Guanxi), es decir lo que podría denominarse “capital social” que utilizan para progresar profesionalmente. Esta red está compuesta de familiares, compañeros del colegio o la universidad, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etc.

El Guanxi toma como referencia un principio de reciprocidad, lo que los chinos denominan hui bao. Cuando se hace un favor a alguien se espera que éste lo devuelva, aunque no de forma inmediata sino a lo largo de la relación personal. Es como si los ejecutivos chinos llevaran una contabilidad de favores hechos y recibidos con cada miembro de su red de contactos personales. Si alguien no responde a los favores que se han hecho, se le llama wang´en fuyi (el que olvida los favores y no es leal) y queda marcado negativamente para negocios futuros.

2. Zhongjian Ren (El Intermediario).

Debido a las numerosas invasiones que han experimentado, los chinos son muy desconfiados y sospechan de todo lo que viene del exterior; por otra parte, tienen un cierto sentimiento de superioridad -no hay que olvidar que se denominaban “el imperio del centro”- acrecentado por su enorme poder económico y político.

Este doble componente de desconfianza y superioridad hace casi obligado que las empresas extranjeras utilicen un Intermediario (Zhongjian) para negociar con empresas chinas. La elección de un buen intermediario -bien sea un chino con buenas conexiones (en el sector de actividad de la empresa) o bien un occidental que lleve años establecido en China y tenga un buen Guanxi- es decisiva para tener éxito.

Las funciones del intermediario son múltiples: establecer los primeros contactos y fijar las reuniones, iniciar la conversación de negocios, interpretar las respuestas y gestos de los negociadores chinos, resolver las diferencias que se produzcan, así como realizar un seguimiento constante de los acuerdos que se vayan logrando.

3. Shehui Dengji (Jerarquía).

Derivado de la filosofía de Confucio, el respeto y la obediencia a los superiores son valores esenciales en la cultura china. Este elemento cultural tiene tres implicaciones en la negociación con empresas chinas: en primer lugar, las empresas extranjeras debe enviar a China representantes del nivel apropiado al acuerdo que se quiere lograr; además, durante las negociaciones hay que mostrar un trato deferente, reconociendo su posición jerárquica a los principales ejecutivos de la empresa china; finalmente, hay que tener en cuenta que, durante las negociaciones, los ejecutivos de mayor rango nunca se enfrentan a la otra parte, ni entrar a discutir temas importantes. El papel de negociador “duro” lo hacen ejecutivos de segundo nivel.

Los valores procedentes de una cultura milenaria marcan profundas diferencias entre la forma de actuar de los ejecutivos chinos y sus homólogos del mundo capitalista.

4. Renji Hexie (Armonía en las Relaciones).

El logro de acuerdos exige que las partes desarrollen relaciones personales basadas en el respeto, la amistad y los sentimientos positivos. Crear estas relaciones lleva tiempo y para ello, será necesario viajar varias veces al país y mantener numerosas reuniones. Ayuda mucho celebrar almuerzos o cenas en los que se habla de numerosos temas, excepto de negocios. El caso es ir creando una relación de confianza, sin la cual es impensable hacer negocios.

5. Zhengti Guannian (Razonamiento Global).

Debido a que el idioma chino consiste en signos (ideogramas) que significan palabras o conceptos, y no en una secuencia de letras como en los idiomas occidentales, los chinos tienen un enfoque global de los temas a tratar y no negocian uno por uno de forma secuencial; es decir tratan todos los temas (precios, cantidades, condiciones de entrega, etc.) conjuntamente, de tal forma que el acuerdo que se logre tiene que ser global, no tema por tema. Este modo de actuar retrasa las negociaciones ya que no se puede progresar paso a paso como es costumbre en la cultura occidental.

6. Jiejian (Ahorro).

Las condiciones de vida tan duras que han tenido que soportar los chinos les han acostumbrado a ser muy ahorradores para asegurar el bienestar en su vejez – en china no existe un sistema público de salud ni de pensiones -. De entre los grandes países, China es el que tiene una tasa de ahorro más elevada, por encima del 50% del PIB.

Para conseguir estos ahorros recurren, tanto en la vida profesional como en la personal, a tácticas extremas de regateo: se muestran muy agresivos cuando negocian precios, llegando a dar precios extremadamente bajos y muy alejados de lo que realmente están dispuestos a aceptar, simplemente como táctica para debilitar a la otra parte.

7. Mianzi (Reputación o “perder la cara”).

Un elemento esencial de la cultura de negocios en China es el Mianzi o “reputación” que tienen los chinos con su grupo de relaciones personales (Guanxi), al que también se denomina “perder la cara”. Algunas acciones que pueden hacer “perder la cara” a un negociador chino son: interrumpirle mientras está hablando, enfrentarse a él directamente o hacerle ver que está equivocado.

Si durante la negociaciones se hace “perder la cara” delante de sus compañeros a algún miembro del equipo negociador chino éste reaccionará muy negativamente y será muy difícil llegar a un acuerdo ya que las decisiones se toman en grupo y él presionará para que fracase la negociación. Como contraposición al concepto de “perder la cara” también existe el de “dar la cara” (Gei Mianzi) que se logra por ejemplo, haciendo cumplidos o alabando su trabajo de delante de algún superior. Esto último es muy recomendable ya que mejorará su reputación y hará que adopte una postura más favorable para el acuerdo.

8. Chiku Nailao (Resistencia en el trabajo).

Los chinos son grandes negociadores y en su cultura la capacidad y resistencia en el trabajo se valora más que el talento o la creatividad. Esta resistencia se refleja de distintas formas durante las negociaciones: en primer lugar, trabajan duro en la preparación, analizando todos los temas que se van a negociar; prefieren largas sesiones en las que las partes se intercambian muchas preguntas, en ocasiones, repetitivas; son muy pacientes durante la negociación y retrasan al máximo la toma de decisiones como técnica de presión; finalmente, nunca pierden la calma ya que se considera un signo de debilidad.

9. Lunlixue (Ética).

En este análisis de los principales elementos de la cultura de negocios en China hay que mencionar necesariamente la ética. En Occidente tiende a pensarse que las empresas chinas no actúan de forma ética, al menos, para los estándares de lo que se entiende por fair play.

Un buen ejemplo es la práctica habitual de cambiar y renegociar las cláusulas de un contrato que ya se ha firmado. Para entender el concepto de ética en China hay que recurrir a la filosofía de Confucio, una de cuyas máximas es que “la moralidad se basa en las circunstancias del momento y no en principios universales”. Esta declaración abre la puerta a continuos cambios en las condiciones pactadas, que en la cultura occidental se consideran malas prácticas e incluso son causa para iniciar procedimientos judiciales, mientras que en China son perfectamente asumibles.

China se ha convertido en el principal mercado mundial y, posiblemente en el más competitivo. Las reglas de su cultura de negocios están muy influidas por una tradición milenaria, de fuertes raíces agrarias y pensamientos filosóficos procedentes del Taoismo y Confucionismo muy diferentes a los valores judeo-cristianos de la cultura occidental.

Conclusión.

Las empresas extranjeras que quieran adaptarse a la cultura de negocios en China deberán, en primer lugar, elegir a un buen intermediario (Zhongjian Ren) que les permita beneficiarse de una amplia red de contactos (Guanxi).

Durante las negociaciones deberán tener muy presente algunos elementos de su cultura como la reputación (Mianzi), la jerarquía (Shehui Dengji) o la armonía en las relaciones (Renji Hexie) sin los cuales no se podrá crear un clima de confianza y amistad que es imprescindible para crear relaciones exitosas y duraderas.

Fuente: Global Negotiator

jueves, 9 de febrero de 2012

¿Qué deberían buscar las empresas en sus nuevos ejecutivos? ¿experiencia o potencial?


"Si un ejecutivo puede mutar y reinventarse continuamente de acuerdo al entorno competitivo y en virtud a sus talentos, tiene potencial."

¿Qué deberían buscar las empresas en sus nuevos ejecutivos ¿experiencia o potencial?

La experiencia es el resultado de nuestras vivencias, decisiones y sucesos exitosos y no exitosos. Como consecuencia, somos dueños de una determinada capacidad para adaptarnos a situaciones sociales, entendernos a nosotros mismos, ser asertivos con nuestras decisiones, y entender quiénes somos, marcar nuestros límites de independencia-dependencia.

Tener la habilidad de ponernos en los zapatos de los demás, desarrollando nuestra empatía, manejar nuestro nivel de flexibilidad y adaptarnos al entorno rápidamente. En síntesis, somos altamente complejos, pero lo cierto es que todo lo anterior tiene como base de desarrollo “La experiencia”, pero es mucho más importante, determinar cómo las personas utilizan esa experiencia para tomar decisiones.

Normalmente los CEOs de empresas de mucha trayectoria han acumulado tal experiencia, que pueden tomar decisiones que marcan el crecimiento de la empresa en menos de 5 minutos.

¿Qué es lo que define el potencial? ¿Cuál es su importancia?

Desde nuestra perspectiva como identificadores de talento, el potencial es el conjunto de competencias y aptitudes que posee un ejecutivo que les permite aprender y seguir creciendo en sus carreras.

Si un ejecutivo puede mutar y reinventarse continuamente de acuerdo al entorno competitivo y en virtud a sus talentos, tiene potencial.Cuándo los headhunters buscamos talento, no solamente comenzamos a indagar acerca de la experiencia y conocimiento, sino también el visualizar a la persona más allá de los estudios y experiencia profesional, ver a la persona como lo que es.

En mi opinión, luego de 35 años seleccionando talento, a la hora de escoger entre experiencia y potencial, me quedo con el potencial. Esta, desde mi perspectiva, es la mejor manera de medir como todo ese potencial se verifica en la práctica, en los hechos, en los resultados.

Uno puede evaluar ese potencial a través de la medición del trabajo más complejo que un individuo pudo realizar en un rol específico en su carrera. También, en la dificultad de los problemas que puede manejar en el presente, la complejidad de sus procesos mentales para la solución de problemas aplicados a ejemplos específicos, así como su capacidad para abarcar variables interrelacionadas con escenarios alternativos. Por último, las competencias básicas que posee sobre la cuales se agregan competencias adicionales.

Por ejemplo, el ejecutivo que tiene la competencia de liderazgo bien desarrollada, podrá sumar competencias adicionales tales como: comunicación, desarrollo de equipos altamente efectivos, ser inspirador, saber seleccionar a los mejores, desarrollo de entornos adecuados, orientación a resultados de equipos, entre otras.

¿Cómo se determina el nivel de experiencia y potencial necesario para una posición?

A lo largo de nuestra trayectoria no sólo como identificadores de talento, sino también como Gerentes de Gestión Humana, hemos aprendido que no debemos poner nuestros ojos solamente en las “competencias” o solamente en la experiencia y en el conocimiento. Debemos también estudiar los logros obtenidos, pero analizando cuáles han sido las condiciones en las que los obtuvo.

Muchas veces, al no entender a la persona integralmente, de acuerdo al perfil del puesto, lleva a algunos gerentes a cometer errores graves de contratación. Así, nos encontramos con personas que saben que tienen la experiencia necesaria, pero que destruyen valor. Para determinar el nivel de experiencia o potencial necesario, debemos tener en cuenta por lo menos los 2 factores siguientes: 1) Nivel de la Posición y 2) Sector donde se encuentra la empresa.

Para determinar qué se requiere en una determina posición, debemos definir principalmente lo siguiente:

1.-Sector y contexto donde nos encontramos como empresa.

2.-¿Qué se espera obtener con la contratación del candidato? Logros específicos.

3.-¿Competencias requeridas para la posición?

4. ¿Nivel de experiencia? Posiciones comerciales para sectores especializados o de Finanzas y Operaciones para empresas mineras, se requieren años de experiencia para la rápida adaptación.

5. ¿Quién es la persona?

6. ¿Qué podemos saber realmente sobre esa persona? No es sólo obtener referencias de primera mano, sino recurrir a nuestras fuentes de tantos años en gestión humana para averiguar realmente quién es.

7. ¿Cuáles son sus valores, cómo se ha comportado en las empresas en las que ha trabajado?

En resumen, ¿cuál debería ser el rol de una firma de executive search?

Muchas empresas prefieren que una compañía especializada sea la encargada de encontrarles a sus ejecutivos más preciados. Para ello, además de la búsqueda de los candidatos con encaje perfecto, encontrar al tigre verde, hacer Executive Search significa explorar profundamente a la persona así como al contexto donde se encuentra la empresa a la que se incorpora.

Las firmas de Executive Search tienen que ser capaces de encontrar a aquellos que agreguen valor rápidamente, logrando resultados esperados en el menor tiempo posible. Para ello, uno busca, encuentra, selecciona minuciosamente y proporciona seguimiento.

¿Y después de la contratación?

Los nuevos procesos de “onboarding” están dirigidos a amalgamar estos dos universos para que el desempeño y la felicidad confluyan sin negarse mutuamente.

El rol del headhunter no debería terminar nunca en la entrega de terna de los candidatos, pero si en la transición de adaptación del candidato elegido en la empresa cliente. Incluir en sus programas, proceso de Coaching de Transición y Onboarding. Estos programas permiten que el candidato se adapte con más velocidad y logre los resultados esperados antes.

Fuente: Diego Cubas - General Manager / CL Selection