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domingo, 23 de octubre de 2011

Empresa global e incentivos a los recursos humanos: Cuando los premios desmotivan


"Antes de poner en marcha un programa de incentivos que permita reconocer y premiar de la manera más eficiente a los empleados de su firma, es importante que conozca y comprenda las diferencias culturales que existen en la fuerza laboral de su organización".


Empresa global: Cuando los premios desmotivan

Uno de los retos más comunes que enfrentan las empresas globales, es reconocer y premiar efectivamente a sus empleados en las diferentes culturas del mundo.

De los diversos estudios realizados se puede concluir que las personas de diferentes orígenes culturales tienen diferentes preferencias sobre ciertos sistemas de incentivos. Este hecho permite obtener una gran cantidad de respuestas diferentes, ante un sistema de "premios" aplicado de manera uniforme en el mundo entero.

A continuación presentamos algunas cuestiones culturales que impactan en la efectividad de los programas de incentivos y reconocimientos de las empresas:

1. A quién reconocer: ¿A un individuo o a un grupo?

En las culturas que son más individualistas como la estadounidense, las personas estarán satisfechas al recibir un reconocimiento que resalte sus logros individuales, como por ejemplo un cuadro donde se destaque que dicha persona es “El mejor empleado del mes”.

Sin embargo, esta práctica puede generar una situación incómoda en las personas que provienen de culturas más grupales como China o Japón, donde los reconocimientos suelen ser dirigidos a todo el grupo de trabajo sin individualizar a las personas.

2. ¿Cuáles son los premios o incentivos adecuados para cada cultura?

Para algunas culturas como la francesa, la motivación está basada en la satisfacción y el placer que genera hacer un buen trabajo, mientras que para otras culturas como la estadounidense, la motivación se basa más en el nivel de estatus o la retribución económica que se puede obtener ante un buen desempeño laboral.

De este modo, si premias a un francés con un bono de 100 dólares para una cena en el mejor restaurante de la ciudad, tendrás un impacto mucho más significativo que si le ofreces un bono en efectivo de 100 dólares.

Seguramente esta persona recordará con mayor satisfacción la agradable cena que obtuvo por su buena labor. En cambio, si se trata de un estadounidense, lo más efectivo sería contemplar acciones como un bono, un ascenso, o la asignación de mayores responsabilidades a esta persona con el fin de aumentar su estatus en la compañía.

3. ¿Qué es lo que se debe premiar y reconocer en cada cultura?

En China, al ser una cultura de estructura jerárquica, es común reconocer a los empleados por sus años de trabajo en la compañía. La edad y la experiencia son aspectos muy admirados y respetados que atribuyen estatus en las personas y merecen ser reconocidos. Sin embargo en EEUU, al ser una cultura mucho más igualitaria, el estatus se atribuye por criterios más objetivos como los logros alcanzados o el uso de habilidades y competencias específicas, y es esto justamente lo que se suele premiar.

Conclusión

Antes de poner en marcha un programa de incentivos que permita reconocer y premiar de la manera más eficiente a los empleados de su firma, es importante que conozca y comprenda las diferencias culturales que existen en la fuerza laboral de su organización. Si emplea un sistema de incentivos o de premiación equivocado, no sólo no será efectivo, sino que la motivación de los empleados en el trabajo se verá disminuida.

¿Qué incentivos suele utilizar su compañía?, ¿Ha tenido que ajustar su plan de incentivos de acuerdo a la cultura de la fuerza laboral de su organización?, ¿Cómo lo hizo?

Fuente: Iceberg Consulting

lunes, 2 de mayo de 2011

La empresa global ante la nueva sociedad del conocimiento: Retos y oportunidades


El conocimiento es nuestra máquina de producción más potente; nos permite someter a la naturaleza y obligarla a satisfacer nuestras necesidades. La organización ayuda al conocimiento....Alfred Marshall

La nueva sociedad del conocimiento

Antes de reflexionar sobre los retos concretos y más relevantes a que tendrá que enfrentarse la empresa en los años venideros, parece oportuno, exponer los rasgos que caracterizan la sociedad del conocimiento en una economía global, una sociedad compleja, difícil de manejar, de predecir, llena de contradicciones y de incertidumbres; razones que abren en exceso los finales posibles de los procesos sociales iniciados, situación característica y que estudia la teoría del caos, como movimiento científico relacionado con las dimensiones de la complejidad (Lorenz, 1993).

Nos enfrentamos a un mundo sin certezas, esperando nuevas creencias y guías para movernos ante tanto cambio, tan veloz y tan discontinuo; un mundo desconfiado en que nos hemos olvidado de esencias, valores y respeto a las personas, y en donde la responsabilidad social y la ética deben recuperar un papel principal.

En primer lugar hay que señalar la importancia del cambio económico en su sentido más global. Holismo que tipifica una sociedad y una economía con términos habituales, tales como: información, conocimiento y aprendizaje. De esta forma se quiere nominar el triunfo de todo aquello que tiene que ver con la creación de valor por las organizaciones a través, fundamentalmente, de los procesos de transformación basados en activos, actividades y conceptos que llamamos intangibles.

Esta nueva “era de los intangibles” ,es decir, de la creación de valor basada en el conocimiento en acción y en información, en la capacidad de aprender y de desarrollar talento organizativo, es la época que viene protagonizando la definida como economía basada en conocimiento.

Las situaciones de cambio, generadoras de complejidad, se pueden y deben gestionar. La economía actual se caracteriza por el impacto simultáneo de diferentes factores de cambio: tecnológicos, competitivos, espaciales, culturales y organizativos. Una nueva realidad que obliga a la dirección de empresas a saber dirigir las tres esferas o estructuras en que aquélla se configura:

•La economía real: Basada en las transacciones con activos tangibles en los mercados convencionales.

•La economía financiera: Basada en las transacciones con activos financieros, tanto para facilitar las operaciones anteriores como para desarrollar sus actividades propias y específicas en los mercados financieros.

•La economía de la información y del conocimiento: Basada en las transacciones con activos intangibles derivados del “conocimiento en acción” y del uso de las nuevas tecnologías, cuyo máximo exponente es la red.

Estas estructuras en la medida que se divorcian o que sus decisiones son asimétricas generan no sólo más complejidad, sino también disfunciones creadoras de crisis y desconfianza.

La dirección de las empresa global en el nuevo milenio: Retos y oportunidades

Las esferas antes mencionadas se interrelacionan e influencian, a la vez que actúan con aparente independencia y con capacidad propia para operar pero que, en su simultaneidad, obligan a todas las empresas, según Prahalad (2006), a orientar su pensamiento-acción siguiendo nuevos criterios en la línea integradora antes expuesta, basada en el conocimiento, el talento y las citadas capacidades:

a) Preocuparse por expandir su negocio al mundo entero.

b) Estar abiertos a alianzas temporales y acuerdos de colaboración.

c) Considerar la rapidez en las decisiones y acciones como una cuestión primordial.

d) Reevaluar y revisar el modelo de empresa empleado en los países desarrollados para crear valor, pero para todos.


Estos criterios o recomendaciones pueden servir de guía para el nuevo pensamiento que se requiere por parte de la dirección de empresas en el nuevo milenio. El dominio del nuevo pensamiento, creador de nuevas competencias, de nuevas creencias y modo de gestión empresarial, sin lugar a dudas, provocará la aparición de organizaciones nuevas, tanto en su estructura como en su comportamiento, en las cuales las mujeres como emprendedoras van a tener un papel protagonista en los próximos años.

A título meramente orientativo y únicamente a los efectos de lo que ahora concierne se pueden concretar un conjunto de “retos y oportunidades para la dirección de empresas” en el nuevo milenio, tales como las siguientes:

•La importancia del desarrollo o dirección del conocimiento y del talento, como clave para la creación de nuevo conocimiento organizativo, de innovación y de las capacidades dinámicas necesarias para entender la nueva realidad y dirigir la complejidad de la llamada nueva economía, y en donde las capacidades de la mujer se hacen relevantes.

•La importancia del aprendizaje organizativo y transorganizativo, como clave para incorporar y desarrollar el conocimiento y el talento necesarios, sin lo cual las organizaciones no evolucionarán hacia los nuevos requerimientos expuestos.

•La importancia de los cibernegocios, del e-business y del e-commerce, como clave que esta revolucionando la forma de actuar en los mercados, de relacionarse los agentes que los integran y como medio para descubrir nuevas realidades económicas y nuevas oportunidades de negocio.

•La importancia de la internacionalización de la empresa, como clave que interpreta la nueva realidad de una economía global, integrando mercados globales junto a otros locales (nacionales y regionales). Una manera discutida y discutible de funcionar la economía, pero que es evidente e irreversible y en la que a la vez se facilitan transacciones estandarizadas y un nuevo espacio en que la empresa se ve obligada a actuar de forma internacional, sin fronteras, ya que las tecnologías se lo permiten y las tendencias del mercado y sus discontinuidades emergentes la obligan.

•La importancia de la internacionalización y transculturalidad de la dirección, como clave que marca uno de los retos mayores de la nueva época, ya que no basta con desarrollar negocios transnacionalmente, sino que hay que aprender a actuar, a entender y a vivir toda la riqueza cultural de los países, regiones y comarcas en que pueda operar la empresa. Es preciso disponer de ciudadanos del mundo, de directivos verdaderamente transnacionales, que incorporen la transculturalidad como un conocimiento tanto explícito como tácito en su inteligencia directiva., y en donde la incorporación de la mujer podrá dinamizar y mejorar todo el sistema.

•La importancia de las alianzas y de la cooperación empresarial, como clave que añade valor al simple proceso de concentración empresarial o de fusiones de compañías, ya que puede facilitar la creación e intercambio de conocimiento entre empresas competidoras o pertenecientes a otros sectores, aparentemente no relacionados, pero por las características de los retos antes expuestos cada vez se convierten en mayores competidores potenciales, con lo que hay que cooperar y aprender a través de la creación de “comunidades de mejores prácticas”.

•La importancia de la ética y del compromiso social de la empresa en el nuevo milenio, como clave que resume muchas de las ideas antes expuestas o como medio de sintetizar el nuevo pensamiento, recuperador de conceptos y valores del pasado, pero siempre de hoy y combinándolos con los nuevos que exige el “paisaje” del siglo actual. La ética y el compromiso social de las organizaciones y de su dirección cobran una nueva dimensión ante los retos e incertidumbres de la nueva era. Representa una conducta inteligente, emocionalmente comprometida, razonablemente solidaria y que permite configurar el nuevo papel de las “organizaciones inteligentes” o con talento del nuevo milenio, aspectos que suelen ser relevantes y con mayor presencia en las mujeres.

Conclusiones

Estos retos y oportunidades, muy posiblemente no todos los que se podrían plasmar, pero si, al menos, los que parecen más relevantes para entender la realidad y el futuro que se acerca a gran rapidez, sirven para justificar los desafíos a que deberán hacer frente los directivos de las empresas en el nuevo milenio, al menos, en las primeras décadas del siglo XXI.

Estas claves pretenden influir en un nuevo “estilo de pensar”, en la constitución de un nuevo pensamiento directivo, que las evidencias empíricas y las “mejores prácticas” observadas parece que auguran una consecución feliz o afortunada de los fines pretendidos por las empresas en la economía actual, posiblemente lo que siempre se deseó en épocas anteriores de la “vieja economía”.

Por ello este “estilo de pensar”, mira al futuro, pero reflexiona sobre el conocimiento del pasado, es innovador pero también cauto y reflexivo, pretende incorporar a la inteligencia las emociones y los sentimientos y, en definitiva, crea una guía para el pensamiento-acción más humanista y con dosis importantes de recuperación de lo que representa vivir en la sociedad con determinada ética, ya que todo no vale, y con un compromiso con aquélla, con los que la componen, ya que si ello no fuera así el poder o la fuerza inconmensurable de las nuevas tecnologías para crear un mundo nuevo, en trastocar las leyes de la naturaleza, harían que la sociedad se convirtiera en un Saturno mitológico, “devorando a los agentes que la componen” y provocando un riesgo innecesario de posible autodestrucción.

¡Eh aquí! la importancia del nuevo “estilo de pensar” , del papel relevante del pensamiento integrado e integrador y de la presencia de personas emprendedoras, que serán las que orientarán el rumbo empresarial inmerso en un mundo lleno de incertidumbre pero que todos deseamos alumbre en un final lo más feliz “para todos”.

Fuente: Eduardo Bueno /Catedrático de Economía de la Empresa (UAM). Secretario General y Presidente de la Comisión de Organización y Sistemas de AECA

domingo, 24 de abril de 2011

Hacia el nuevo modelo empresarial del Siglo XXI: Globally Integrated Enterprise



"La globalización de la economía está teniendo múltiples efectos sobre la
sociedad, el modo en el que vivimos, los hábitos de consumo de la población,el medio ambiente, las expectativas profesionales… Pero sobre todo está impactando de forma generalizada en los modelos de organización
empresarial. Nos encontramos en una fase en la que es forzoso superar el modelo de empresas multinacionales para alcanzar uno nuevo basado en la integración global y horizontal de todas las actividades empresariales.
Se trata del modelo Globally Integrated Enterprise (Empresa
Global Integrada")


En el siglo XX conocimos el nacimiento del modelo de empresa multinacional. Las multinacionales no son realmente el fruto de una dinámica de negocio, sino de las restricciones comerciales y arancelarias que se impusieron durante y después de las guerras mundiales. Para poder acceder a los mercados locales, las multinacionales crearon versiones más pequeñas de sí mismas en diversos países del mundo.

Así, los fabricantes de automóviles estadounidenses, por ejemplo, construyeron plantas de fabricación en Europa y Asia, lo que les permitió acceder aesos mercados sin tener que hacer frente a costosos aranceles.
El precio que las multinacionales han pagado por tener acceso a mercados globales es el significativo costo de las redundancias, ya que este modelo implica que en cada uno de los mercados donde opera la empresa hay un departamento comercial, un departamento de marketing, de recursos humanos, financiero e,incluso, de diseño o I+D.

En el siglo XXI estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo paradigma en el mundo de los negocios: el de la empresa global integrada. Este tipo de organización piensa y actúa de modo diferente. Sus operaciones y su gestión no dependen de la cuestión accidental del país de origen. La paulatina desaparición de las barreras comerciales a nivel internacional permite a las empresas realizar una planificación basada en sus puntos más fuertes y no únicamente en la mejor forma de sortear obstáculos para poder realizar ventas en determinados mercados.

La diferencia entre las empresas globalmente integradas y las antiguas empresas internacionales -o las actuales multinacionales- no es únicamente una cuestión de grado. Son empresas de diferente naturaleza. Este tipo de corporaciones establecen sus operaciones y funciones en cualquier parte del mundo basándose en el adecuado equilibrio entre costes, talento disponible y entorno adecuado para los negocios.

Esas funciones se integran de forma global y horizontal, evitando tener que replicar departamentos y organizaciones idénticas en diferentes puntos geográficos. El alto grado de especialización y, sobre todo, la disponibilidad de una tecnología adecuada permiten que empresas de todos los tamaños y características se beneficien de este modo de trabajar.

La ley de la integración global

Cuando todo está interconectado, el trabajo se desplaza. Y esto se refiere tanto al trabajo realizado directamente por los ordenadores como al trabajo que realizan los profesionales.

Hoy en día, por primera vez en la historia, todo está conectado. La pregunta que toda empresa, todo Gobierno, toda entidad académica y toda comunidad debe plantearse es: ¿Qué es lo que puede provocar que el trabajo venga aquí? ¿Qué puedo hacer para conseguir relevancia en ese mercado interconectado?.

El flujo de trabajo depende, en mayor o menor medida, de tres fuerzas esenciales:los costes, el conocimiento y un entorno de trabajo interconectado.

Es evidente que una de las razones que determina el flujo de trabajo es la de los costes. Gracias a la globalización, se abren inmensas posibilidades para incrementar la eficiencia de los procesos. En un mundo en el que el trabajo fluye hacia donde se puede hacer mejor, las redundancias desaparecen al tiempo que se eliminan los cuellos de botella.

Las empresas pueden hacer frente a las demandas de sus clientes en cualquier momento y en cualquier lugar. El levantamiento de las barreras comerciales ha sido acompañado, de forma fortuita, por un cambio hacia economías basadas en los servicios. Y muchos servicios son más fáciles y baratos de distribuir que las materias primas o los productos manufacturados.

Pero los costes no son el único factor. Si fuese así, el trabajo se desplazaría únicamente hacia los países con bajos costes de mano de obra. Y no es eso lo que está sucediendo.

La globalización no es una calle de un único sentido. Ni siquiera de dos sentidos. Está comenzando a parecerse más bien a un inmenso bazar con proveedores especializados en aquellas cosas que hacen mejor y que rápidamente adquieren capacidades nuevas en un intento de hacer frente a unas necesidades de los clientes que cambian continuamente.

El segundo factor crucial es el acceso al conocimiento y a las capacidades específicas para desarrollar una actividad determinada. Es el factor 'talento'. En un mundo en el que los medios de producción y distribución están disponibles para todos, el único medio que tiene una empresa para distinguirse de las demás de forma sostenible es disponer de capacidades y talento diferenciados. Es decir, tener la mejor idea o salir al mercado con la mejor solución.

Y hay que tener en cuenta que hoy en día el talento o, dicho de otra manera, la disponibilidad de profesionales cualificados, no es una característica reservada a un puñado de países desarrollados. Hoy en día, China produce más ingenieros en un año que Europa y Estados Unidos juntos.

El tercer determinante de la integración global es la existencia de un entorno para los negocios de carácter abierto. Esa apertura se refiere tanto a la tecnología (mediante el uso de estándares) como al comercio y la actividad empresarial. Esto último depende, sobre todo del imperio de la ley, estándares contables aceptados por todos y una infraestructura estable.

Un sistema comercial abierto permite a las corporaciones integrar sus actividades con socios externos que compartan los mismos estándares a la hora de hacer negocios. Un sistema comercial abierto facilita la integración de cadenas de distribución y aprovisionamiento a través de diferentes países y territorios.

Una tecnología abierta permite profundizar en la integración y la colaboración, asociando los procesos a plataformas de trabajo compartidas.
Lo más importante de todo es que los sistemas abiertos, basados en estándares que todos conocen y pueden compartir, favorecen la colaboración a la hora de generar innovación. Lo hemos visto claramente en la historia, por ejemplo, del sistema operativo Linux, desarrollado por un gran número de programadores colaborando a través de Internet.

Las empresas que quieran beneficiarse de las oportunidades de la integración global deben decidir cuáles de esos tres factores juegan a su favor.


El caso IBM

IBM, ha optado por concentrarnos en el talento -en la inmensa capacidad de la Compañía para ofrecer y desarrollar soluciones y servicios- y en la apertura, es decir, en los estándares tecnológicos reconocidos. Su objetivo es convertir la empresa en una organización global integrada bajo estas dos premisas, sabiendo que las eficiencias inherentes a la integración global facilitan tener una organización efectiva
en costes y posibilitan ampliar las oportunidades de mercado.

IBM ya pasó por la transformación desde empresa "internacional" a empresa "multinacional".Ahora está inmersa en el proceso de convertirse en una organizaciónglobal integrada. Esta metamorfosis en un proceso difícil y delicado para cualquier empresa, y más para una Compañía de la complejidad de IBM con operaciones en 170 países.

¿Cómo iniciar la ruta hacia la integración global?

Para comenzar esta ruta, cada organización tiene que examinar profundamente su propia estructura y mostrar una decidida voluntad de cambio en muchos aspectos de la actividad de negocio, organizados en tres aspectos diferenciados: estrategia,operaciones y cultura de gestión.

Conclusión


En un mundo en que el trabajo se desplaza en busca de la mayor eficiencia
¿Qué puede hacer una empresa para asegurar que una porción de ese trabajo
le vendrá a ella? ¿Qué se puede hacer para que una economía consiga relevanciaen un mundo globalizado?

La respuesta, sin duda alguna, está en el desarrollo del talento y la especialización. Es necesario conseguir ser el mejor en algo. Y ello lleva aparejado un fuerte trabajo de introspección y análisis de los propios puntos fuertes de una empresa o de una sociedad entera.

En la economía española, es cierto, nos enfrentamos a grandes desafíos, perotambién tenemos ante nosotros inmensas oportunidades. La combinación de costes,conocimiento y talento disponible y oportunidades de mercado, junto a otros factores sociales y de clima, convierten a nuestro país en un entorno atractivo parala ubicación de centros internacionales.
todo el mundo.
La instalación de centros internacionales en un país como España no es una simple anécdota, sino el resultado de toda una combinación de elementos que conviertena nuestro país en el lugar idóneo para realizar determinado tipo de actividad en un momento dado.

Para seguir aprovechando estas oportunidades en el futuro es imprescindible
hacer una apuesta decidida por el desarrollo del talento, la formación y la innovación.

Sólo así será factible hacer frente, con éxito, a los retos que nuestras empresas y nuestra sociedad tienen por delante.

Fuente: Jaime Arrazola

sábado, 23 de abril de 2011

Una necesidad empresarial para la competitividad: La adaptación al cambio en entornos globales



¿Por qué es necesaria la adaptación al cambio en entornos internacionales?

"Ignorar el cambio conduce a la extinción,adaptarse a el permite sobrevivir, "

Hace unas décadas el entorno de la organización era relativamente estable, pero actualmente es muy diferente. Las organizaciones se desenvuelven en un escenario muy turbulento,flexible e incluso incierto, que exige de éstas la introducción de cambios profundos en plazos muy cortos.

El cambio en si no es gestionable, sucede por si mismo y es incontrolable, lo que si es controlable son las respuestas de la gestión empresarial a las nuevas situaciones.

Casi todas las empresas tratan de una manera u otra de adaptarse y competir en la nueva era del conocimiento.

Existen diversas maneras de adaptarse al cambio:

•Cambio Reactivo: Cambiar reaccionando ante el entorno.

•Cambio Proactivo: Cambiar preparando el cambio antes de que las condiciones lo requieran realmente, para conseguir posicionarse ventajosamente cuando el cambio sobrevenga.

•Cambio Innovador: Disponer de todo tipo de medios necesarios para crear y pilotar el cambio, para convertirse en los lideres incontestables y permanentes de la nueva situación generada.




Parece indudable que prever el cambio desde la estrategia sitúa a las organizaciones en niveles de competencia óptimos llevandolas al liderazgo permanente e indiscutible.

El cambio no es un hecho; es un estado o situación ireversible. Las variaciones que se producen en el mercado son cada vez más rápidas y afectan a un ámbito más amplio y profundo. En este sentido la empresa debe ser consciente de la necesidad de recurrir al pensamiento estratégico a corto, medio y largo plazo ya que el tiempo del que se dispone para asimilar dichos cambios y para responder a ellos es cada vez menor.


Las palancas tecnológicas que sustentan estos cambios siguen evolucionando rápida y exponencialmente, además se ven reforzadas por otros factores, como las tendencias económicas, la descentralización de la toma de decisiones, desregulaciones, privatizaciones, fusiones, alianzas, adquisiciones, joint ventures... y el cambio en el mercado global (clientes, competencia y proveedores.



En este escenario las organizaciones modernas deben enfrentarse a una radical modificación del modelo de actuación; partiendo de la adaptabilidad, la flexibilidad y la velocidad de reacción a tendencias y acontecimientos.




Conclusiones
Para poder dar una respuesta adecuada a ese entorno global cambiante las compañías requieren de estructuras ágiles y despiertas, capaces de vivir lo inesperado, circunstancia que además demanda dos cualidades esenciales: 1.la flexibilidad para la adaptación permanente 2. La especialización, para aprovechar y rentabilizar al máximo sus capacidades y fortalezas.

Sin duda alguna la mejor opción del managment y la dirección empresarial para adaptarse al cambio, en cualquier lugar del mundo, se fundamenta en “planificar el futuro e innovar"

En este sentido cabría hacerse una pregunta al respecto... ¿somos capaces socialmente de permitir la desaparición de las empresas que no entienden la nueva realidas y se resisten a adaptarse a los nuevos cambios? O, por el contrario... ¿existe el deber irrenunciable, por parte de los directivosd de las organizaciones de salvar el "know-how" de habilidades, conocimientos y tecnología acumulados? Si la respuesta es positiva, el cambio empresarial no es una opción, es una obligación que exige el máximo interés de cualquier compañía.

Estar preparado es la única forma de avanzar y sobrevivir actualmente; siendo la actitud positiva ante el hecho innovador el elemento clave de la actividad empresarial en entornos internacionales

miércoles, 6 de abril de 2011

El futuro está en la empresa global integrada



El alto grado de especialización y, sobre todo, la disponibilidad de una tecnología adecuada permiten que empresas de todos los tamaños y características se beneficien de este modo de trabajar.

En los últimos años, hemos asistido al nacimiento de un nuevo modelo de organización más allá de las multinacionales tradicionales, basado en la integración global y horizontal de todas las actividades empresariales. Es lo que llamamos Empresa Global Integrada.

En el pasado, las multinacionales accedieron a mercados globales a través de la redundancia en los costes, ya que tenían que invertir en un departamento comercial, un departamento de marketing, de recursos humanos, financiero o incluso de I+D en cada uno de los mercados donde operaban. Sin embargo, el nuevo modelo de empresa global integrada piensa y actúa de forma diferente. Las barreras comerciales internacionales se minimizan y las empresas pueden realizar una planificación basada en sus puntos más fuertes y no sólo en cuestiones particulares de cada mercado o país.

Este tipo de empresas son de naturaleza muy diferente a las multinacionales, ya que establecen sus operaciones y funciones en cualquier parte del mundo basándose en el adecuado equilibrio entre costes, talento disponible y entorno adecuado para los negocios. El alto grado de especialización y, sobre todo, la disponibilidad de una tecnología adecuada permiten que empresas de todos los tamaños y características se beneficien de este modo de trabajar.

Este flujo de trabajo depende, en mayor o menor medida, de tres fuerzas esenciales: los costes, el conocimiento y el entorno

La teoría de la integración global afirma que cuando todo está interconectado, el trabajo se desplaza. Este flujo de trabajo depende, en mayor o menor medida, de tres fuerzas esenciales: los costes, el conocimiento y el entorno. Si tomáramos el factor coste de forma aislada, observaríamos que el trabajo se desplazaría sólo hacia los países con bajos costes de mano de obra.

Pero esto no sucede así, porque también intervienen los otros dos factores: el talento o conocimiento, que es el único medio que tiene una empresa para distinguirse de las demás de forma sostenible, y la existencia de un entorno para los negocios de carácter abierto, tanto en estándares tecnológicos como en comercio y actividad empresarial. Los sistemas abiertos, basados en estándares que todos conocen y pueden compartir, favorecen la colaboración a la hora de generar innovación.

Las empresas que quieran beneficiarse de las oportunidades de la integración global deben decidir cuáles de esos tres factores juegan a su favor. En IBM, hemos optado por convertirnos en una organización global integrada bajo las premisas del talento, la capacidad para ofrecer y desarrollar soluciones y servicios, y la apertura, es decir, los estándares tecnológicos reconocidos. Somos conscientes de que las eficiencias inherentes a la integración global facilitan tener una organización efectiva en costes y posibilitan ampliar las oportunidades de mercado.

Para aprovechar estas oportunidades en el futuro es imprescindible hacer una apuesta decidida por el desarrollo del talento, la formación y la innovación. Sólo así será factible hacer frente, con éxito, a los retos que nuestras empresas y nuestra sociedad tienen por delante.

Fuente: Jaime Arrazola Vacas, director de los Servicios de Tecnología IBM España, Portugal, Grecia, Israel y Turquía