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domingo, 27 de julio de 2014

Gestión de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en el ámbito de las organizaciones: Cinco niveles para evaluar cómo trata a sus empleados

"Cuando se habla de trato laboral inhumano, a todo el mundo le vienen a la cabeza imágenes de talleres clandestinos u otros entornos similares. Sin embargo, no resulta tan evidente en qué consiste un trato humano".

Gestión de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en el ámbito de las organizaciones: Cinco niveles para evaluar cómo trata a sus empleados.

El profesor del IESE Domènec Melé presenta un marco para "un trato humano de calidad" (THC), basado en el reconocimiento y el respeto de las características comunes y singulares de cada individuo. En él, clasifica el trato que las organizaciones dispensan a sus empleados en cinco niveles: maltrato, indiferencia, justicia, cuidado y desarrollo.

Los directivos pueden utilizar este marco para reflexionar sobre cómo mejorar sus habilidades de liderazgo y hacer de sus empresas entornos más "humanos".

Tratar bien a las personas: un fin en sí mismo.

El autor parte de la premisa de que la ética es un aspecto intrínseco a la buena gestión directiva, no solo un complemento.

Además de tratar a las personas con dignidad y respeto, la ética directiva debe abarcar el concepto aristotélico de "eudaimonia", que se puede traducir como "prosperidad humana" o "desarrollo humano". "Se trata de una llamada interior a ser mejores personas y, sobre todo, a no degradar nuestra condición como seres humanos".

Mientras que algunas teorías sobre dirección de personas sugieren que se debe tratar bien a los trabajadores porque así se estimula el rendimiento económico, el marco THC incorpora la idea de que los esfuerzos por realizarse como ser humano son algo valioso por sí mismo, más allá de que probablemente aumenten la productividad.

Los cinco niveles.

Domènec Melé profundiza en las características de cada nivel del marco y el comportamiento que debe caracterizar la dirección de personas y las interacciones con los empleados:

1. El maltrato se basa en un abuso de poder e incluye la explotación, el acoso, la coacción, la intimidación, la manipulación, la discriminación y la corrupción. Es éticamente inaceptable.

2. La indiferencia se caracteriza por la falta de preocupación por cómo afectan las decisiones a las personas, a quienes se considera exclusivamente como medios para conseguir un fin económico. También es éticamente inaceptable.

3. La justicia se basa en el respeto a las personas y sus derechos. Se caracteriza por la transparencia, la remuneración justa, el cumplimiento de la palabra y la protección de los derechos de aquellos empleados que actúan de buena fe. Cumple con los requisitos éticos mínimos de un trato humano de calidad.

4. El cuidado va más allá de estos requisitos éticos mínimos, al mostrar también preocupación por los intereses legítimos de los compañeros de trabajo, a quienes se ofrece apoyo para superar las dificultades, ya sean de salud, familiares o de tipo relacional. No se trata de sentimentalismo, sino de una preocupación real por los derechos y la dignidad de las personas.

5. El desarrollo es el nivel máximo del modelo, ya que también permite que las personas prosperen mediante la adquisición de capacidades profesionales. Los directivos que alcanzan este nivel son conscientes del talento de la gente que les rodea y tratan de maximizarlo creando un "círculo virtuoso de prosperidad humana, estima mutua y voluntad de servir y cooperar".

Conclusión.

Los directivos deben aspirar a este último nivel, actuando como modelos de conducta para fomentar una cultura corporativa donde el progreso se convierta en la norma.

Al igual que las acciones corruptas pueden generar culturas corruptas, las acciones que promuevan la prosperidad pueden dar lugar a ambientes donde se desarrollen las personas.

Fuente: Domènec Melé Carné / IESE Insight.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Desarrollo del liderazgo personal: Comenzándo por uno mismo


"Triunfar es optativo. Ningún ser humano sabe como va a morir, pero si podemos escoger como vamos a vivir... nos convertimos en arquitectos de nuestro propio destino"

Desarrollo del liderazgo personal: Comenzándo por uno mismo.

Existen ciertas reglas y principios de éxito, de aplicación universal, que cualquier ser humano promedio si decide aplicarlos en su vida, los resultados que obtendrá serán predecibles. Entre estos principios están: el liderazgo personal, el trabajo en equipo, la comunicación efectiva, la fijación de metas y objetivos, las relaciones extraordinarias, el conocimiento personal, la definición de valores.

Si aprendemos a desarrollar el liderazgo personal suficiente para tomar control de nuestro existir, mejoraremos nuestra calidad de vida.

Primero que todo debemos de aprender a conocernos a nosotros mismos, cuales son nuestras creencias, que creemos del éxito, que creemos del fracaso, de la amistad, de la integridad, que creemos de nosotros mismo, como nos valoramos. Qué creencias me están limitando, que es lo que no me deja llegar a donde quiero ir, que me está deteniendo?.

Todos los seres humanos tenemos barreras que nos frenan en el camino para lograr nuestras metas, y lo increíble es que las barreras más difíciles que vamos a encontrar a lo largo de nuestras vidas, son puestas por nosotros mismos, por nuestra mente. No en vano Platón dijo: “la verdadera conquista del ser humano es con su mente”. Para transformar nuestro estilo de vida, entonces debemos de empezar por cambiar nuestras creencias.

Todos somos el resultado de una programación, pues cuando nacemos nuestras mentes también nacen en blanco. Como dijo Ortega y Gaset: “El hombre es el único ser vivo que llega al mundo en absoluta desorientación”.

Cuando nace una tortuga sabe, perfectamente, como salir del nido y adonde debe dirigirse para llegar al mar. El ser humano no sabe nada, quizá solo llorar y comer. Sin embargo esa tortuga una vez adulta, siempre será igual, no podrá ser mejor. Mañana será igual de tortuga que hoy, no es dueña de su destino.

En cambio nosotros, somos los únicos seres vivos de la naturaleza que fuimos diseñados para triunfar, hoy podemos ser mejores que ayer y mañana podremos ser mejores que hoy. Venimos equipados con esa habilidad, solo que es optativa. Todos contamos con ella pero hay que desarrollarla y al desarrollarla quiere decir que vamos a tomar control de nuestra vida, eso es el liderazgo personal.

Claro está que es más fácil buscar responsables por todas las cosas que a mi me suceden, es mas cómodo y no requiere sacrificios, ni tengo que pagar un precio, ni tengo que salirme de la zona de comodidad. Al buscar responsables por mis desgracias empiezo a señalar personas, cosas y situaciones, sin darme cuenta de que cuando señalo, tres dedos me señalan a mí, al verdadero autor o coautor de mis dichas y desgracias.

Recordemos que triunfar es optativo. Ningún ser humano sabe como va a morir, pero si podemos escoger como vamos a vivir.

¿Cómo está usted diseñando su vida, con que materiales la está construyendo, como usa usted su tiempo? ¿Como es su proyecto de vida? Aun sabiendo que esta fórmula funciona, muy pocas personas tienen un proyecto de vida. Si yo no puedo manejar mi vida, tampoco podré manejar la vida de los demás, ni siquiera podré influenciarlos.

Los hábitos también juegan un papel muy importante en el viaje hacia la mejora de nuestra calidad de vida. Soy al amo de mis hábitos o soy el esclavo de mis hábitos.

Los buenos hábitos tienen la característica de que son muy difíciles de aprender, en cambio son muy fáciles de desaprender una vez aprendidos. En cambio los hábitos malos son muy fáciles de aprender y una vez aprendidos son muy difíciles de desaprender.

Lástima que no sea a la inversa, pues seríamos mejores seres humanos. ¿De qué hábitos estamos hablando?: ¿Leo todas las noches antes de acostarme? ¿Ejercito mi cuerpo todas las mañanas al levantarme? ¿Participo en críticas y conversaciones negativas? ¿Cuido con quién me asocio, lo que oigo, lo que digo y lo que leo?.

Recordemos que estamos como estamos y somos lo que somos por la información que tenemos en nuestra mente, y si queremos cambiar como estamos y lo que somos, debemos de cambiar la información que tenemos en nuestra mente. Hay ciertos hábitos que se han convertido en una segunda naturaleza, o sea que los realizamos sin pensar, forman parte de nuestra conducta. Por ejemplo cuando nos alistamos en las mañanas no pensamos de qué manera nos vamos a lavar los dientes hoy, ya que ese buen hábito está muy dentro de nosotros y lo realizamos de manera inconsciente. ¿Que otros hábitos estamos realizando inconscientemente?.

¿Estaremos actuando todo el día de acuerdo a nuestros hábitos? Y serán hábitos buenos o malos?

De eso hablamos, de ser conscientes de nuestro comportamiento, de nuestras emociones, de nuestra actitud, de nuestros hábitos. Ser dueños de nosotros mismos y tomar el control de nuestras vidas. Muy dentro de nosotros existen poderes ocultos que ni siquiera conocemos ni sabemos que tenemos, por lo tanto tomemos el liderazgo personal y despertemos a ese gigante interior que todos llevamos por dentro. Dejemos de reaccionar ante los eventos que nos suceden en la vida diaria, porque solo los animales reaccionan, nosotros los seres humanos actuamos ante lo que se nos presenta. Tenemos el poder de decidir y de actuar, empecemos a actuar sobre nosotros mismo y convirtámonos en los líderes de nuestras vidas y en arquitectos de nuestro propio destino.

¿Que características requiere un líder? ¿Se nace con ellas o se aprenden? Una buena noticia es que las característica necesarias para ejercer el liderazgo personal no son innatas, sino que se hacen, se aprenden.

Aprender a desarrollar nuestro liderazgo personal no requiere de estudios ni maestrías.... ser consciente durante el transcurso de todo el día es nuestro mejor laboratorio de aprendizaje. Precisamente de las adversidades y de nuestra capacidad de resistencia es donde aprendemos a crecer.

Se aprende a disfrutar del trabajo, se aprende a ser disciplinado, se aprende a ser íntegro y honesto, se aprende a servir a los demás, se aprende a ser ordenado, ágil, flexible, adaptable, se aprende a comunicar las ideas y solucionar problemas, se aprende a ser optimista, se aprende a tomar decisiones y tener una visión de futuro, se aprende a rodearse de gente competente y responsable, se aprende a predicar con el ejemplo y se aprende a creer en Dios. Todas estas características se aprenden, esa es una buena noticia.

Hay que trabajar y esa es una mala noticia, pues no toda persona está dispuesta a invertir en si mismo. Hay que pagar un precio por desarrollar el liderazgo personal, hay que pagar un precio por triunfar en la vida. Lo que algunos no saben es que así como hay que paga un precio para triunfar, se paga un precio por fracasar. Solo que el precio del triunfo se paga una vez y se disfruta por el resto de la vida, en cambio, el precio del fracaso se sigue pagando todos los días por el resto de la vida.

Conclusión.

Alcanzar el liderazgo personal es una condición que está disponible para todos los seres humanos. Ejercer el liderazgo personal es libre albedrío y es la clave para triunfar, no solo a nivel individual sino a nivel de una familia, una comunidad, una organización y un país completo. La mejor definición de liderazgo es la de aquel que crea otros líderes y que trata de mejorar la imagen que otros tienen de ellos mismos.

En la primera etapa del liderazgo se nombra líder, luego vienen las fases de construir equipos, de producir resultados y de reproducir el liderazgo personal en otras personas, o sea de duplicarme, de construir liderazgo en otros.

Cuando el liderazgo se empieza a duplicar, cuando se enseña a otros a liderar sus vidas, es cuando el liderazgo personal es reconocido, cuando se empieza a impactar a otras personas. Recordemos que los campeones no se convierten en campeones en el cuadrilátero, allí simplemente se les reconoce. El liderazgo personal no se desarrolla en un día, rquiere de mucho tiempo, de toda una vida.


Fuente: Gilbert Auber-www.grupodesarrollohumano.com/ Managers Magazine






domingo, 3 de abril de 2011

La Transferencia Tecnológica en el Comercio Internacional: Un Instrumento para el Desarrollo




El Nuevo Escenario Tecnológico de los Negocios Internacionales.

En la actualidad la empresa exportadora se ve obligada a actuar en un nuevo escenario global de los negocios, caracterizado por el crecimiento de la especialización en los ámbitos productivo y tecnológico.

Se puede afirmar, por tanto, que la operativa mercantil internacional circunscrita exclusivamente a la compraventa de mercaderías ha sido felizmente superada, incluso en los países de menor capacidad y desarrollo económico por lo que se hace difícil contabilizar las modalidades de transacciones existentes y, en muchos casos incluso determinar la clasificación jurídica o regulación legal en materia de contratos internacionales.

En este nuevo marco de gestión de los intercambios comerciales, en el que la actividad mercantil transnacional responde a criterios y necesidades mucho más complejas, se desenvuelve la transferencia de tecnología, entendida como un instrumento esencial para el impulso y fomento del crecimiento económico de los pueblos.

A día de hoy las empresas no se limitan a comprar o vender productos, sino que crean entramados de intereses, inversiones y cooperaciones de muy diversa índole. A ello ha contribuido, de manera esencial, la actividad desarrollada por sociedades multinacionales posicionadas en mercados exteriores, que, en la búsqueda del mayor beneficio se han visto obligadas a adaptar decisiones estratégicas dependientes de nuevos criterios coyunturales, tales como la deslocalización de sus plantas productivas o las fuertes inversiones en materia tecnológica que, posteriormente, deben generar el oportuno beneficio.

Comercio Internacional y Tecnología.

La práctica mercantil internacional demuestra constantemente que los intercambios comerciales cuentan con un creciente componente tecnológico, manifestado bien a través de su incorporación directa a las mercancías objeto de compraventa o bien mediante la cesión de derechos vinculados a la propiedad industrial para su explotación.

La tecnología se puede comprar, vender, alquilar, fabricar e incluso robar, lo que hace inevitable su relación directa con el progreso y la economía de los Estados. Es por todo ello que los países que cuentan con la necesaria mentalidad y capacidad inversora para gestionar programas de investigación y desarrollo son, a la postre, los que se encuentran a la cabeza del comercio mundial. (vrg. Los EEUU).

Esta circunstancia es síntoma evidente de que la tecnología es sinónimo de poder, y demuestra, igualmente, que un país que carece del necesario desarrollo tecnológico está abocado a la dependencia política y económica .

Concepto de Tecnología

Desde un punto de vista jurídico no existe una definición concreta del término . La gran variedad de elementos que pueden ser integrados en la gestión tecnológica ha derivado en tratamientos legales y económicos muy diferentes y difíciles de unificar. Así, los países desarrollados confieren más importancia a la puesta en práctica de nuevos conocimientos y su consiguiente protección legal mientras que, en la mayoría de los casos, los países receptores (subdesarrollados o en vías de desarrollo), limitan su actuación a la adquisición y explotación de una determinada técnica, despreocupándose de crear una legislación “ad hoc”.

A este factor hay que añadir que el derecho internacional poco o nada ha avanzado en la regulación sistemática de la materia, siendo los operadores los que realmente han aportado algo de perspectiva normativa al comercio tecnológico transfronterizo. Mediante el desarrollo de “condiciones generales de contratación” éstos han podido dar solución a un gran número de lagunas legales.

Con carácter genérico se puede entender la tecnología como el conjunto de derechos y titularidades vinculadas a la propiedad industrial, además de cualesquiera conocimientos técnicos aplicados a la fabricación de un producto o prestación de un servicio.

Desde un punto de vista económico es concebida como un instrumento trascendental para la integración de los Estados en un proceso de globalización real, basado en el derecho al progreso y la libertad efectiva de los intercambios comerciales.

Los países menos desarrollados, carentes de recursos propios, se ven acuciados por la necesidad de industrialización, a la que solo pueden tener acceso mediante el incremento de los contratos que conllevan transferencia tecnológica en cualquiera de sus modalidades.

La tecnología se ha convertido, en un elemento imprescindible para el progreso. Prueba de ello es que su constante aplicación ha logrado dejar de lado las tesis de ayuda directa a los Estados menos desarrollados para aplicar la teoría de la ayuda constructiva. Ésta se constituye en el único instrumento capaz de reforzar y mejorar los procesos productivos, y por ende, de activar las variables macroeconómicas de las naciones con niveles de desarrollo dependiente.

El Contrato de Transferencia Tecnológica.

El contrato de transferencia de tecnología se constituye en una modalidad de cooperación comercial por la que una de las partes cede o transmite de forma definitiva o temporal el uso de una serie de conocimientos o técnicas que tienen por objeto la mejora de la actividad empresarial del sujeto receptor. A cambio el cedente percibe la contraprestación pactada, ya sea ésta en forma de pago en moneda-divisa,a través de la entrega de mercancía fabricada , o una fórmula mixta.

Entre los elementos tecnológicos objeto de posible transferencia cabe destacar: 1. Licencia o cesión de Propiedad Industrial 2. Engineering 3. Know-how 4. Tecnología de la Franquicia 5. Contratos informáticos 6. Asistencia técnica 7. Investigación y Desarrollo.

Se características generales responden a los siguientes parámetros:


1. Se trata de un contrato de colaboración atípico, porque carece de normativa específica aplicable a su regulación, salvo en aspectos o materias concretas.

2. En la mayoría de los supuestos el contrato de transferencia de tecnología se asocia a la categoría jurídica de los contratos mercantiles, pues satisface los mismos fines que la compraventa (reventa de los productos y ánimo de lucro), aunque no siempre es así, sirva como ejemplo la tecnología de investigación y desarrollo vinculada al ámbito de la investigación universitaria sin ánimo de lucro, en cuyo caso se califica legalmente como un contrato civil.

3.Es un contrato oneroso y de tracto sucesivo, porque en todo caso exige el pago de una contraprestación por parte del adquirente ( vgr. Pago estipulado en forma de canon o royalty valorado en función de cada unidad fabricada bajo la licencia, o por cada producto vendido con la marca cuyo uso se autorizó por el cedente). El concepto de uso y explotación de los derechos de propiedad industrial es inherente al tracto sucesivo porque la actividad empresarial se extiende en el tiempo

4.Se realiza en función de la persona con la que se contrata (“intuitu personae”), porque el factor principal que influye en la adopción de la decisión de contratar tiene su origen en las cualificaciones profesionales del cedente y del receptor de la tecnología.

5.Habitualmente las partes en el acuerdo legal pactan la cesión de un paquete tecnológico completo, que incluye un conjunto de prestaciones dispares y de composición compleja. Esta circunstancia determina su carácter atípico, lo cual dificulta enormemente no solo la labor del legislador, sino también la unificación internacional de criterios legales aplicables al contrato.


Transferencia de Tecnología y Contratos Internacionales “Llave en Mano”.

El contrato de transferencia tecnológica en el ámbito del comercio internacional se asocia comunmente al concepto de desarrollo de un gran proyecto planteado a medio o largo plazo y gestionado por la vía del Concurso Público Internacional. Igualmente es común que quede enmarcado en la gestión de acuerdos de base tecnológica muchos más complejos, tales como la construcción de plantas llave en mano.

Es éste un novedoso concepto legal nacido de la proliferación de operaciones que implican la construcción de una planta de producción, con todos los elementos necesarios para su funcionamiento (contrato de industrialización), o la simple transferencia de tecnología entendida como prestación principal independiente.

Esta forma de comercio ha derivado en la creación y uso, por parte de la doctrina, del término “Derecho internacional del desarrollo”.

Ante tal perspectiva no es difícil afirmar que la creación de un contrato tipo que pueda dar respuesta a necesidades tan dispares se hace harto imposible, pues generaría obstáculos al normal desarrollo de las expectativas de las partes en el negocio.

Esta circunstancia no ha impedido que tanto las instituciones internacionales dedicadas a la unificación del derecho, como los legisladores estatales o los propios operadores mercantiles hayan realizado numerosos intentos para adecuar una regulación específica a la realidad del comercio internacional del siglo XXI y a los cambios estructurales producidos en las relaciones mercantiles contemporáneas.

Un primer acercamiento jurídico al contenido del contrato “llave en mano” (“turnkey contract”) implica el desarrollo y entrega, por parte del exportador, de un proyecto con todos sus elementos, entendido éste como el medio para que el adquirente del mismo pueda desarrollar la actividad de producción en los términos acordados en el contrato. En estas condiciones es evidente que la transacción comercial queda enmarcada en el ámbito de las relaciones contractuales de resultados.

Es el vendedor el obligado a proponer y trazar las líneas del plan, poner los medios necesarios para su consecución y construir (ya sea de forma directa o subcontratada) la obra objeto del contrato, debiendo además dejarla a disposición del cliente en pleno funcionamiento. Ello va a implicar la ejecución progresiva de una serie de acciones enmarcadas en distintas fases, que abarcan desde el suministro de los materiales necesarios para la realización de la obra o su transporte internacional hasta la instalación y puesta en funcionamiento de la maquinaria en el emplazamiento pactado en el contrato.

La extensa variedad de pactos nacidos de la relación contractual vinculada al “Turnkey Contract” hace imposible el desarrollo de un modelo tipo que sirva de referencia a los operadores comerciales. De hecho, aunque comúnmente el acuerdo se vincule a la gestión de grandes proyectos industriales (“Process Plant”) también es característico adoptar la modalidad “Llave en mano” para la ejecución de obra civil (“Civil Engineering Works”) o la simple construcción de edificios (“Building Works).

El “Mixted-Turkey” implica una relación contractual típica para el desarrollo de una parte del proyecto y un contrato “llave en mano” para la gestión de los elementos restantes. Sirva como ejemplo la fragmentación del mismo en dos acuerdos sustanciados en el contrato característico de ingeniería para el estudio de viablidad por un lado y el “contrato turkey” de realización material de la planta por otro.

El “Fast Track Construction” responde a la necesidad temporal, por parte del adquirente del proyecto, de disminuir el plazo de recepción de la obra, además de su interés en la reducción de los costes inherentes a la entrega del objeto contractual. Esta modalidad de contrato autoriza a comenzar las obras vinculadas a la ejecución de la planta sin necesidad de que el proyecto se encuentre finalizado en su totalidad. Para ello se debe fragmentar el mismo en departamentos estanco, lo que puede producir el efecto contrario, derivando en auténticos problemas de coordinación entre los responsables de cada área y posibles modificaciones de los planteamientos iniciales del proyecto.

Conclusiones.

La tecnología vinculada a la operativa comercial internacional se constituye en un instrumento esencial para el desarrollo efectivo de los países menos avanzados y la consiguiente eliminación progresiva de su dependencia económica.

En lo que al contrato de transferencia de tecnología se refiere cualquier análisis de los aspectos reguladores del acuerdo debe llevarnos a la misma conclusión: la abstracción y atipicidad de la materia ha obligado a la doctrina a desarrollar un proceso de clarificación normativa que a día de hoy se encuentra todavía inconcluso.

Otro factor relevante es la gran complejidad de la práctica contractual internacional relacionada con la transmisión de elementos tecnológicos para el desarrollo industrial. Esta circunstancia no solo dificulta la clasificación del contrato por categorías, sino que además hace más difícil la unificación de criterios comerciales para configurar acuerdos jurídicos- tipo que sirvan de referencia a los operadores comerciales.

En cualquier caso, y con independencia de la insatisfacción que puede generar una situación legal áun no resuelta, es aconsejable el recurso al asesoramiento de profesionales del derecho en las fases de negociación y construcción de un acuerdo que debe dar respuesta a las necesidades e intereses de las partes en el negocio.


Gregorio Cristóbal Cárle