"Invertir en I+D+i es uno de los requisitos para aportar nuevas ideas a la organización, pero no es el único factor relevante para innovar. El entramado de relaciones informales de la empresa puede ser igual de importante".
Gestión estratégica y desarrollo de la innovación en la empresa: ¿Cuestión de contactos?.
En el artículo "The social underpinnings of absorptive capacity" (Los fundamentos sociales de la capacidad de absorción), el profesor del IESE Marco Tortoriello muestra que la capacidad relacional tiene una incidencia clara a la hora de sacar provecho de los conocimientos de los demás para innovar.
Sus conclusiones se basan una investigación sobre las patentes registradas por una multinacional de dispositivos semiconductores. Concretamente, fueron encuestados casi 300 científicos, investigadores e ingenieros de la división de I+D+i de la compañía para averiguar a quién conocían y así determinar cómo incidían estas relaciones en sus resultados en innovación.
Alimentar la red de contactos.
Para mejorar los frutos de la inversión en I+D+i, resulta crucial "la creación y el cuidado de redes internas que promuevan la diversidad y el acceso a diferentes departamentos de la organización".
Por lo tanto, una de las formas más efectivas de estimular la innovación sería fomentar actividades en las que coincidan diferentes grupos de la empresa.
Para poner en práctica más fácilmente esta estrategia, se pueden esquematizar las redes de contactos informales de la empresa, representando los individuos con círculos de colores según el departamento y las relaciones con líneas que los unan.
Algunos grupos destacarán por sus numerosas interconexiones. En estos casos es probable que las personas que los integran trabajen muy bien juntas, con un elevado nivel de conocimiento mutuo e incluso complicidad.
Otras zonas del mapa de contactos estarán más aisladas, con muchas menos conexiones con el resto de grupos. Las personas que mantienen lazos con estas áreas actúan como intermediarios, ya que conectan a personas que de otra forma quedarían aisladas. Este hecho les otorga un papel fundamental para fomentar la innovación.
Las ventajas de los intermediarios.
El autor identifica tres grandes motivos por los que estos intermediarios son los mejor situados para convertir el conocimiento de terceros en innovación:
1. Al tener contactos en distintas áreas, es más probable que los intermediarios sean capaces de identificar oportunidades, ya que pueden combinar la información y perspectivas de diferentes departamentos para encontrarles un uso innovador.
2. Como dominan la jerga de distintos campos y conocen las dinámicas de los grupos, les resulta más fácil compartir ideas e informaciones complejas con ellos.
3. Al disponer de un amplio número de potenciales colaboradores, con capacidades y aptitudes diversas, pueden encontrar más fácilmente a las personas adecuadas para cada proyecto, aunque revista cierta complejidad.
La capacidad de absorción.
Si se quiere maximizar la innovación, no solo conviene invertir en I+D para generar conocimiento, sino que también es recomendable ponerlo en manos de los miembros de la organización con una red de contactos informal más amplia.
Fuente: Marco Tortoriello/ IESE Insight
La actividad comercial internacional debe ser entendida y gestionada con una nueva mentalidad, surgida de la constante adaptación al cambio, el profundo análisis de los factores que inciden en el proceso y la aplicación del pensamiento estratégico a la toma de decisiones.
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domingo, 4 de mayo de 2014
Gestión estratégica y desarrollo de la innovación en la empresa: ¿Cuestión de contactos?
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viernes, 2 de mayo de 2014
La inteligencia colectiva ha muerto: En cuestión de redes y empresa se impone la inteligencia colaborativa
"La unión hace la fuerza, y la red multiplica ese potencial hasta dimensiones nunca imaginadas hasta ahora. Atrás queda el concepto de inteligencia colectiva, que no es ni más ni menos que la simple suma de mentes individuales".
La inteligencia colectiva ha muerto: En cuestión de redes y empresa se impone la inteligencia colaborativa.
La inteligencia colaborativa se define como "una forma de inteligencia que emerge de la acción de muchos individuos que interactúan entre sí de diversas maneras".
"Colaborar está en nuestra naturaleza humana, y este tipo de 'inteligencia' la hemos tenido toda la vida", advierte Luis Tamayo, analista de tendencias sociales y conector de la plataforma Ouishare en Madrid.
"Lo que ocurre es que ahora tenemos las herramientas que nos permiten sacarle todo el jugo. Eso que hemos hecho hasta ahora de una manera 'natural', se multiplica gracias a la posibilidad de conectar con otras mentes en cualquier parte del mundo, sin necesidad de compartir un espacio físico".
Inteligencia colaborativa: ¿Cómo funciona?
Lo primero y esencial que exige el recurso a la inteligencia colaborativa es derribar las barreras, virtuales o físicas, que nos permiten colaborar con nuestros compañeros de inquietudes o de trabajo. El segundo requisito es tener bien clara la meta compartida: todos "remando" (y pensando) en la misma dirección. El tercero es la interacción constante y la retroalimentación, aprovechando el potencial de la tecnología para sacarnos mentalmente de nuestros cubículos y salir al encuentro de otros.
Luis Tamayo, que lleva tiempo trabajando en el tema y que ha buscado conexiones en espacios como Medialab Prado, sugiere una definición aún más atinada de la inteligencia colaborativa: "Unión de personas con iniciativa propia, que comparte un conjunto de intereses y objetivos comunes, y aspira a llevarlos a la práctica colectivamente".
Contribuir al procomún.
Estamos hablando, más o menos, de lo que siempre hemos llamado 'comunidad', pero aplicado a todos los niveles, empezando por las organizaciones... "Las empresas y las instituciones se están dando cuenta de que hay otra manera de funcionar, más creativa y más eficiente. Y esa manera nos 'empodera' como trabajadores, como ciudadanos o como parte de un grupo. Descubrimos que se pueden hacer muchas más cosas que las que pensábamos. Y eso nos hace de paso estar más motivados y sentirnos más felices".
"Innovación y apertura son otras dos palabras clave que van de la mano en la inteligencia colaborativa", advierte Tamayo. "Y esos ingredientes se encuentran cada vez más frecuentemente fuera de las organizaciones. Hasta las grandes empresas lo están descubriendo y mandan a sus empleados a espacios de coworking, porque saben que de ahí surgen ideas con mayor facilidad que en las oficinas amuralladas".
"Siempre hemos intentado imponer nuestras ideas y cambiar al otro", advierte el conector madrileño de Ouishare. "Eramos tan individualistas y competitivos que no éramos conscientes de las barreras que nosotros mismos estábamos levantando a nuestro alrededor. Con la inteligencia colaborativa, lo que cuenta es la intersección de perspectivas: una manera de trabajar que antes era impensable y que nos beneficia a todos".
"Dar valor a la sociedad y generar confianza", otros dos requisitos según Tamayo. "En esta sociedad en red que estamos creando, no tiene sentido guardar como paño en oro lo que hagas. Hay que darlo a conocer en abierto, contribuyendo al procomún o a eso que llamamos 'creative commons'. Antes, la información era poder...ahora no. Ahora el poder está en 'generar valor' compartiendo esa información".
Conclusión.
Nada está escrito en piedra pero lo que parece contraproducente es buscar un "modelo definitivo", porque lo que define la sociedad actual (Zygmunt Bauman 'dixit') es precisamente el estado líquido, la fase beta...
Estamos en un momento muy fluido, y nadie puede poder la mano en el fuego sobre lo que saldrá de esto. Hay que seguir experimentando y cometiendo errores. Así es como hemos aprendido toda la vida. Ya tuvimos en el pasado bastantes expertos; todos somos de alguna manera 'amateurs' en la inteligencia colaborativa".
Fuente: Carlos Fresneda/ El Mundo
La inteligencia colectiva ha muerto: En cuestión de redes y empresa se impone la inteligencia colaborativa.
La inteligencia colaborativa se define como "una forma de inteligencia que emerge de la acción de muchos individuos que interactúan entre sí de diversas maneras".
"Colaborar está en nuestra naturaleza humana, y este tipo de 'inteligencia' la hemos tenido toda la vida", advierte Luis Tamayo, analista de tendencias sociales y conector de la plataforma Ouishare en Madrid.
"Lo que ocurre es que ahora tenemos las herramientas que nos permiten sacarle todo el jugo. Eso que hemos hecho hasta ahora de una manera 'natural', se multiplica gracias a la posibilidad de conectar con otras mentes en cualquier parte del mundo, sin necesidad de compartir un espacio físico".
Inteligencia colaborativa: ¿Cómo funciona?
Lo primero y esencial que exige el recurso a la inteligencia colaborativa es derribar las barreras, virtuales o físicas, que nos permiten colaborar con nuestros compañeros de inquietudes o de trabajo. El segundo requisito es tener bien clara la meta compartida: todos "remando" (y pensando) en la misma dirección. El tercero es la interacción constante y la retroalimentación, aprovechando el potencial de la tecnología para sacarnos mentalmente de nuestros cubículos y salir al encuentro de otros.
Luis Tamayo, que lleva tiempo trabajando en el tema y que ha buscado conexiones en espacios como Medialab Prado, sugiere una definición aún más atinada de la inteligencia colaborativa: "Unión de personas con iniciativa propia, que comparte un conjunto de intereses y objetivos comunes, y aspira a llevarlos a la práctica colectivamente".
Contribuir al procomún.
Estamos hablando, más o menos, de lo que siempre hemos llamado 'comunidad', pero aplicado a todos los niveles, empezando por las organizaciones... "Las empresas y las instituciones se están dando cuenta de que hay otra manera de funcionar, más creativa y más eficiente. Y esa manera nos 'empodera' como trabajadores, como ciudadanos o como parte de un grupo. Descubrimos que se pueden hacer muchas más cosas que las que pensábamos. Y eso nos hace de paso estar más motivados y sentirnos más felices".
"Innovación y apertura son otras dos palabras clave que van de la mano en la inteligencia colaborativa", advierte Tamayo. "Y esos ingredientes se encuentran cada vez más frecuentemente fuera de las organizaciones. Hasta las grandes empresas lo están descubriendo y mandan a sus empleados a espacios de coworking, porque saben que de ahí surgen ideas con mayor facilidad que en las oficinas amuralladas".
"Siempre hemos intentado imponer nuestras ideas y cambiar al otro", advierte el conector madrileño de Ouishare. "Eramos tan individualistas y competitivos que no éramos conscientes de las barreras que nosotros mismos estábamos levantando a nuestro alrededor. Con la inteligencia colaborativa, lo que cuenta es la intersección de perspectivas: una manera de trabajar que antes era impensable y que nos beneficia a todos".
"Dar valor a la sociedad y generar confianza", otros dos requisitos según Tamayo. "En esta sociedad en red que estamos creando, no tiene sentido guardar como paño en oro lo que hagas. Hay que darlo a conocer en abierto, contribuyendo al procomún o a eso que llamamos 'creative commons'. Antes, la información era poder...ahora no. Ahora el poder está en 'generar valor' compartiendo esa información".
Conclusión.
Nada está escrito en piedra pero lo que parece contraproducente es buscar un "modelo definitivo", porque lo que define la sociedad actual (Zygmunt Bauman 'dixit') es precisamente el estado líquido, la fase beta...
Estamos en un momento muy fluido, y nadie puede poder la mano en el fuego sobre lo que saldrá de esto. Hay que seguir experimentando y cometiendo errores. Así es como hemos aprendido toda la vida. Ya tuvimos en el pasado bastantes expertos; todos somos de alguna manera 'amateurs' en la inteligencia colaborativa".
Fuente: Carlos Fresneda/ El Mundo
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lunes, 1 de abril de 2013
¿Cómo expandir la actividad de la empresa en entornos globales?: Donde hay contactos hay posibilidades de negocio

"Un reciente artículo de la revista semanal The economist afirma que las emigraciones masivas en la era de internet están cambiando las forma de hacer negocios. Cuando miramos un mapa vemos que simples líneas delimitan cuándo termina un país y comienza otro. El mundo real es más fluido. Las personas no tienen bordes de la misma manera que lo tienen las parcelas de tierra, sino que se filtran de un lugar a otro, deambulan, emigran."
¿Cómo expandir la actividad de la empresa en entornos globales?: Donde hay contactos hay posibilidades de negocio.
La diseminación de personas alrededor del mundo ha sucedido históricamente, sin embargo, hoy dos cambios hacen que sean mucho más relevantes. Primero, son mucho más grandes de lo que solían ser. Piense en la diferencia entre China y los chinos. Uno es un enorme país de Asia. El otro es una nación dispersa a lo largo de todo el planeta: Hay más chinos viviendo fuera del país de China que franceses viviendo en Francia. Hay más de 22 millones de emigrantes de India diseminados a lo largo de cada continente.
En segundo lugar, gracias a los vuelos de bajo costo y los avances en la comunicación, las personas pueden permanecer en contacto con los lugares de donde provienen. Los migrantes permiten que la tecnología una al mundo de una manera que nunca lograría si se respetaran las líneas delimitadas en los mapas.
Cuando unimos a la dispersión global de personas con la tecnología, nos encontramos con un impacto directo en la forma de hacer negocios. Analicemos el siguiente ejemplo: Chike Obidigbo dirige una fábrica en Enugu, Nigeria, especializada en la fabricación de jabón y otros enseres domésticos.
Él necesita una máquina para batir el aceite de palma y los químicos en el jabón, estamparlo en barras y empaquetarlo en plástico. Prefiere comprar equipo chino porque, según dice, aunque no sea tan bueno como las cosas europeas, es mucho más barato. Pero es difícil para un nigeriano hacer negocios en China. Mr. Obidigbo no habla chino y no puede viajar alrededor del mundo cada vez que necesita una nueva máquina de jabones. Además, si algo sale mal, posiblemente ni el gobierno de China ni el de Nigeria ayuden.
Sin embargo, la firma de Mr. Obidigbo, Hardis and Dromedas, se maneja muy bien con intermediarios la comunidad africana en China. Cuando quiere inspeccionar una máquina que ha visto en internet, le pide a un agente de su tribu, la Igbo, que vive en China, que vaya y la mire.
Él confía en parte porque son de la misma etnia, pero también porque un intermediario Igbo en Guangdong necesita mantener una buena reputación. Si un intermediario estafa a un Igbo, todos los que compran maquinaria en Guandong lo sabrían inmediatamente. Las noticias corren rápido en las comunidades. Gracias a sus conexiones, Hardis and Dromedas está en pleno crecimiento.
Este tipo de conexiones entre comunidades étnicas tiene 3 virtudes lucrativas. Primero, aceleran el flujo de información a través de las fronteras: Un empresario chino en Sudáfrica que percibe una demanda por vuvuzuelas de plástico podrá informar rápidamente a su primo que dirige una fábrica en China. Segundo, fomentan la confianza.
El dueño de la fábrica en china creerá lo que su primo le dice, y actuará rápidamente, quizás vendiendo un contrato de varios millones en una sola conversación por Skype. Por último, estas comunidades crean conexiones que ayudan a las personas con buenas ideas a colaborar entre sí, tanto dentro como fuera de sus etnias.
En países donde la aplicación de la ley es incierta (lo cual incluye a la mayoría de los mercados emergentes), es difícil hacer negocios con extraños. Cuando no se puede confiar en las cortes para hacer cumplir un contrato, las personas prefieren lidiar con quienes tienen confianza. Los vínculos personales lo hacen más fácil.
¿Cómo puede aprovechar las comunidades étnicas en su país para incrementar sus negocios internacionales? ¿Es importante es para Ud. confiar en las personas antes de pasar a los negocios?.
Fuente: ICEBERG Consulting
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