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lunes, 12 de agosto de 2013

El camino sostenible hacia la competitividad, la eficiencia y la excelencia empresarial : Hay que ser diferente y excepcional



"Una de las preguntas estratégicas más relevantes para el entorno empresarial, ahora y siempre, es: ¿Por qué un cliente que ya tiene un determinado proveedor va a dejarlo para comprarnos a nosotros? Descubrir la respuesta es hoy la principal tarea de muchos directivos".

El camino sostenible hacia la competitividad, la eficiencia y la excelencia empresarial: Hay que ser diferente y excepcional.

Como consumidores que somos, elegimos acudir a determinados restaurantes, comercios o consultas médicas, porque nos ofrecen algo que no encontramos en otros lugares. Entonces, ¿por qué tendría que ser diferente con nuestras organizaciones, empresas o incluso con nuestro país, si usamos la analogía de considerarlo como una empresa?.

Necesitamos diferenciarnos y definir nuestras competencias resulta esencial para el éxito y prosperidad, a largo plazo, de nosotros mismos, nuestras familias, nuestros colaboradores, nuestra organización y nuestra sociedad.

Creemos en los valores universales de la excelencia porque, integrados en el día a día de cualquier organización y de cualquier directivo, otorgarían ese excellence touch del que aún carecemos como país. Estos valores se resumen en: valor para los clientes, crear un futuro sostenible, creatividad e innovación, liderar con visión e integridad, gestionar con agilidad, éxito mediante el talento de las personas, desarrollar la capacidad de la organización y resultados sobresalientes sostenidos.

La oportunidad de prosperidad para cualquiera de nosotros está en, constantemente, repensar y reinventar lo que hacemos y cómo lo hacemos. Momentáneamente enterrados en la esperanza de muchos trabajadores con y sin trabajo, y de muchos empresarios con y sin empresa, hay dos grandes retos, de graves consecuencias para todos, que hablan de la necesidad de:

a. Crecimiento. Si las organizaciones no crecen se descapitalizan, porque la gente más capacitada no logra lo que quiere cuando lo quiere, acumulando así razones para buscar oportunidades en otra parte.

b. Cambio. A menos que una organización esté constantemente cambiando, no será capaz de anticiparse a las cambiantes necesidades y expectativas de los clientes y con ello su crecimiento se estancará e incluso decrecerá o desaparecerá.

Una de las decisiones más importantes de un líder es determinar qué clase de cultura debiera tener su organización. Todo colectivo tiene una cultura que entendemos como el conjunto de valores, actitudes, objetivos y prácticas de esa organización. Si un líder quiere realmente construir una organización comprometida con el crecimiento y el cambio constante, entonces ambos elementos deben formar parte fundamental de la cultura de excelencia de la organización y todos deben practicarlos.

El componente más crítico de ese planteamiento de cambio de cultura es posicionar a los directivos para crear y apoyar el cambio. Cuando los directivos comprenden que desarrollar una cultura de excelencia es esencial y que toda la organización se verá afectada, aparecen las grandes preguntas: ¿Cómo podemos implantar cambios de este alcance, intensidad y profundidad? ¿Por dónde empezamos? ¿Cómo podemos asegurarnos de que todo saldrá bien? Respondiendo estas preguntas es donde la organización debe concentrar y comprometer el esfuerzo de sus directivos, de manera que los líderes lideren.

En la actualidad cualquier organización que quiera sobrevivir y permanecer a largo plazo en el mercado debe plantearse, desde la óptica de la estrategia, el desarrollo de herramientas y conocimiento práctico con la finalidad de diferenciarse con un excellence touch. Combinar simultáneamente el impulso a la estrategia, al talento y la ejecución para llevarlos hasta niveles sobresalientes, es lo que convierte a todo ese conjunto de ayudas en algo muy potente y único.

Diferenciarse por los valores de la excelencia es sinónimo de mejora continua y cambio continuo, y es capacidad de responder a un entorno continuamente cambiante con riqueza de talento y herramientas adecuadas. Y además es poner el listón cada vez más alto para nuestros competidores dado que, a medida que los clientes reciban más, esperarán más de nosotros y de los otros con los que se relacionen.

Conclusión.

Operar y expandir nuestras organizaciones en otros países, vender en mercados foráneos y gestionar cadenas de suministro globales, son tres de los muchos retos que enfatizan la importancia de ser diferente y excepcional en los valores de la excelencia. Además, podemos hacerlo y no lo digo solo yo, lo dicen más de 500 directivos de todos los niveles, encuestados específicamente por el CEG, recientemente. Entonces, no esperemos, ¡hagámoslo!.

Fuente: Juan Liquete - Secretario General del Club Excelencia en Gestión/ Executive Excellence

jueves, 27 de junio de 2013

Posicionamiento estratégico en el camino hacia el éxito empresarial: La Marca España como sinónimo de excelencia



"He aquí una fórmula para el éxito empresarial en los tiempos actuales: Competitividad = Excelencia Operativa + Buena Reputación"

Posicionamiento estratégico en el camino hacia el éxito empresarial: La Marca España como sinónimo de excelencia.

Al igual que para las empresas, para los países no es suficiente con excelencia operativa en su gestión, en sus productos y servicios. Para competir con éxito en los mercados globalizados actuales, se precisa construir también una buena reputación y asociar esta con una marca que permita capitalizarla como si se tratase de un activo de los más valiosos a nuestro alcance. El activo al que me refiero no es otro que la marca España.

Si observamos lo que hacen las empresas que poseen marcas reputadas, detrás de cada una de ellas hay una visión empresarial que proyecta el futuro al que se aspira. Señalan un camino que entronca con la misión y los valores que la organización se propone materializar. Incluso, las marcas reputadas tienen el poder de afectar positivamente los ingresos y beneficios de sus respectivas empresas propietarias. Ejemplos hay muchos: Apple, Coca-Cola, BMW, Nestlé, Disney, etc., por citar solo unas pocas no españolas muy potentes.

Existen al menos, tres razones principales para asociar una marca con una visión empresarial o corporativa; y, si se trata de una marca país, para asociarla con una visión nacional. Esas tres son: primera, empuja a los máximos responsables, en cada caso, a consensuar unos objetivos de crecimiento a largo plazo y a determinar, incluso, de dónde vendrá dicho crecimiento; segunda, la visión asociada con la marca guiará la investigación a realizar; y tercera, comunicará a todos los grupos de interés dónde se pretende llegar y qué papel jugará la marca para conseguirlo.

España es un país con escasos recursos naturales, no poseemos yacimientos importantes de hidrocarburos o minerales. En definitiva, nuestros recursos naturales no nos harán ser un país competitivo. Lo que sí tenemos en abundancia es gente especial, con mucho talento, con capacidad para abordar grandes proyectos y tener éxito, como lo estamos viendo día tras día en multidud de facetas de lo más variado.

Ese es nuestro principal activo y me pregunto ¿qué mejor ingrediente o atributo podría encontrar alguien que ponerle un excellence touch, un broche de excelencia, a todo lo relacionado con nuestro principal activo? Es decir, que las personas, todas, y las organizaciones de todo tipo donde estas trabajan, tuviesen la excelencia y sus valores como hábito.

No se me ocurre ningún otro atributo más acertado para nuestra incipiente marca España que asociarla con los valores de la excelencia, y que estos impregnen todo el entramado político, social y empresarial del país. Todo ese gran activo humano con el que contamos está a nuestro alcance y solo depende de nosotros, de nuestra voluntad y compromiso, hacerlo realidad.

Pero, como decía al principio, no es suficiente con desarrollar un excellence touch en todo lo que hacemos, sino que también hay que comunicarlo. Desarrollar e implantar estrategias de comunicación que ayuden a posicionar nuestra marca país de por vida. Un buen posicionamiento es, sin embargo, mucho más que comunicar con los grupos de interés a través de una agencia de publicidad. Es desarrollar mensajes coherentes con la visión detrás de la marca, con la misión y con los valores asociados.

Es comunicar todo esto de forma coherente a través de los esfuerzos de relaciones públicas, eventos donde se compita con otros países, promociones comerciales, publicidad para nuestros mercados accesibles, comunicaciones dentro del país, etc.

Conclusión.

Viene a mi mente el texto de John Lennon en su legendaria “Imagine” e intento imaginar. Imaginemos por un momento que cuando un consumidor, en cualquier parte del mundo, incluso en cualquier parte dentro de nuestro país, oyese el nombre marca España, lo primero que le viniese a su mente fuese excelencia. Que las principales fortalezas atribuidas a la marca estuviesen centradas en los valores de nuestras gentes. Que los factores que contribuyesen a esas fortalezas de nuestras gentes fuesen sus hábitos de excelencia.

Que los productos y servicios “Made in Spain” fuesen elegidos por su excelencia operativa. Que nuestra marca país colmase una amplia variedad de necesidades y expectativas en cualquier parte del mundo. Que…, como también señalaba Lennon en su canción, “you may say I am a dreamer but I am not the only one”. Seguro que no soy el único que imagina estas cosas, porque podrían ser realidad algún día y no es difícil imaginarlo. ¿Por qué no imaginar Marca España = Excelencia?

Fuente: Juan Liquete/ Executive Excellence

lunes, 24 de junio de 2013

Serlo, parecerlo, y saber mantenerlo: La diferenciación como ventaja competitiva es la clave



"Una de las preguntas estratégicas más relevantes para el entorno empresarial, ahora y siempre, es: ¿Por qué un cliente que ya tiene un determinado proveedor va a dejarlo para comprarnos a nosotros? Descubrir la respuesta es hoy la principal tarea de muchos directivos".

Serlo, parecerlo, y saber mantenerlo: La diferenciación como ventaja competitiva es la clave.

Como consumidores que somos, elegimos acudir a determinados restaurantes, comercios o consultas médicas, porque nos ofrecen algo que no encontramos en otros lugares. Entonces, ¿por qué tendría que ser diferente con nuestras organizaciones, empresas o incluso con nuestro país, si usamos la analogía de considerarlo como una empresa?.

Necesitamos diferenciarnos y definir nuestras competencias resulta esencial para el éxito y prosperidad, a largo plazo, de nosotros mismos, nuestras familias, nuestros colaboradores, nuestra organización y nuestra sociedad.

Creemos en los valores universales de la excelencia porque, integrados en el día a día de cualquier organización y de cualquier directivo, otorgarían ese excellence touch necesario. Estos valores se resumen en:

1. Valor para los clientes.

2. Búsqueda y creación de un futuro sostenible.

3. Creatividad e innovación.

4. Liderazgo con visión e integridad.

5. Gestión con agilidad.

6. Éxito mediante el talento de las personas.

7. Desarrollo de la capacidad de la organización y resultados sobresalientes sostenidos.

La oportunidad de prosperidad para cualquiera de nosotros está en, constantemente, repensar y reinventar lo que hacemos y cómo lo hacemos. Momentáneamente enterrados en la esperanza de muchos trabajadores con y sin trabajo, y de muchos empresarios con y sin empresa, hay dos grandes retos, de graves consecuencias para todos, que hablan de la necesidad de:

a. Crecimiento: Si las organizaciones no crecen se descapitalizan, porque la gente más capacitada no logra lo que quiere cuando lo quiere, acumulando así razones para buscar oportunidades en otra parte.

b. Cambio: A menos que una organización esté constantemente cambiando, no será capaz de anticiparse a las cambiantes necesidades y expectativas de los clientes y con ello su crecimiento se estancará e incluso decrecerá o desaparecerá.

La importancia de la cultura organizacional.

Una de las decisiones más importantes de un líder es determinar qué clase de cultura debiera tener su organización. Todo colectivo tiene una cultura que entendemos como el conjunto de valores, actitudes, objetivos y prácticas de esa organización.

Si un líder quiere realmente construir una organización comprometida con el crecimiento y el cambio constante, entonces ambos elementos deben formar parte fundamental de la cultura de excelencia de la organización y todos deben practicarlos.

El componente más crítico de ese planteamiento de cambio de cultura es posicionar a los directivos para crear y apoyar el cambio. Cuando los directivos comprenden que desarrollar una cultura de excelencia es esencial y que toda la organización se verá afectada, aparecen las grandes preguntas: ¿Cómo podemos implantar cambios de este alcance, intensidad y profundidad? ¿Por dónde empezamos? ¿Cómo podemos asegurarnos de que todo saldrá bien? Respondiendo estas preguntas es donde la organización debe concentrar y comprometer el esfuerzo de sus directivos, de manera que los líderes lideren.

En este sentido es importante que las organizaciones lleguen a diferenciarse de la competencia con un excellence touch. Combinar simultáneamente el impulso a la estrategia, al talento y la ejecución para llevarlos hasta niveles sobresalientes, es lo que convierte a todo ese conjunto de ayudas en algo muy potente y único.

Diferenciarse por los valores de la excelencia es sinónimo de mejora continua y cambio continuo, y es capacidad de responder a un entorno continuamente cambiante con riqueza de talento y herramientas adecuadas. Y además es poner el listón cada vez más alto para nuestros competidores dado que, a medida que los clientes reciban más, esperarán más de nosotros y de los otros con los que se relacionen.

Operar y expandir nuestras organizaciones en otros países, vender en mercados foráneos y gestionar cadenas de suministro globales, son tres de los muchos retos que enfatizan la importancia de ser diferente y excepcional en los valores de la excelencia. Además, podemos hacerlo!!!

Fuente: Juan Liquete - Secretario General del Club Excelencia en Gestión/ Executive Excellence

martes, 25 de diciembre de 2012

Liderazgo, superación y diferenciación: La excelencia como mentalidad y como hábito.


"Para las personas y las organizaciones, eficacia y eficiencia ya no son ni serán por más tiempo una opción, porque se han convertido en un requisito indispensable para sobrevivir, para ir tirando."

Liderazgo, superación y diferenciación: La excelencia como mentalidad y como hábito.

Ser alguien, progresar e incluso liderar en la presente y futura economía del conocimiento e innovación, requiere ir más allá de la eficacia y eficiencia, precisa perseguir la excelencia, lo que incluye, además de responder a expectativas de todos los grupos de interés, pasión por lo que hacemos y contribuir significativamente a los resultados.

Acceder a ese nivel, más alto, de talento y motivación requeridos, demanda un gran cambio de forma de pensar y actuar, un excellence touch en todos nuestros hábitos. Representa un gran reto que pasa por encontrar nuestro propio nuevo estilo e inspirar a los demás a encontrar el suyo.

Cuando uno está dispuesto a aparcar sus propios intereses el tiempo suficiente como para comprender los de otras personas, está en la mejor disposición para colaborar a encontrar soluciones nuevas y creativas a los problemas u oportunidades.

Incrementar la propia influencia sobre los demás, exige desarrollar tres características propias: la confianza que los demás tienen en tu integridad y competencia; el conocimiento que posees de los sentimientos y opiniones de los demás; el poder de persuasión de tu pensamiento y la manera de exponerlo.

El excellence touch como elemento de diferenciación y excelencia.

Las personas con excellence touch en las organizaciones que más destacan normalmente son humildes, abiertas, pedagógicas, respetuosas, solidarias… Se ganan su autoridad moral a través de servicio, humildad y contribución, porque la excelencia concierne no solo al tradicional resultado económico, sino también a la calidad de las relaciones de la organización con todos sus grupos de interés, las cuales anticipan los resultados del futuro.

Un líder con hábito de excelencia para todo lo que hace, posee habilidad y demuestra actitud de búsqueda constante del potencial del resto de la gente. Esta clase de liderazgo transmite tan claramente la magnitud del valor real, como personas y profesionales, a la gente con la que colaboramos, que les conduce a verlo y creérselo por ellos mismos. Ejercer liderazgo con excellence touch significa, al fin y al cabo, habilitar a las personas para que estas sean conscientes de su valor innato individual y de su verdadero potencial de crecimiento.

La autoridad moral incrementa exponencialmente la eficacia de la autoridad formal. Las personas son, somos, extremadamente sensibles a la forma en que los líderes practicamos la paciencia, amabilidad, empatía y persuasión. Tales características activan tu perfil de líder con excellence touch y crean en los demás una identificación emocional contigo y con tus principios.

Peter Drucker una vez escribió, “gran parte de lo que llamamos management consiste en ponerle el trabajo difícil a la gente”. A menudo, y me incluyo a veces en el paquete, los que de una u otra forma ejercemos el papel de líderes y cada día somos más, cometemos el error de olvidarnos de cuatro factores básicos que, practicados consistentemente, mejoran enormemente la probabilidad de alcanzar objetivos ambiciosos.

a) Centrarse en lo que es crucial.A más objetivos menos probabilidad de alcanzarlos.

b) Crear un convincente cuadro de mando. Con cada prioridad no deben faltar el resultado actual, el resultado objetivo así como el de referencia externa o benchmark, y el plazo límite.

c) Traducir objetivos en acciones o tareas específicas, semanales, mensuales, etc.

d) Hacer que todos deban rendir cuentas a todos en el equipo, durante todo el tiempo.

Conclusión.

A medida que uno practica este rol de líder con excellence touch e inspira a los demás a practicarlo, crecen el poder de influencia y las posibilidades de abordar los retos más complejos, crece la propia credibilidad.

Aunque la comunicación sea clara y precisa, la gente tiende a buscar los tres pies al gato, el propósito oculto, el significado paralelo. Sin embargo, cuando la confianza, la credibilidad, son elevadas, la comunicación es fácil e instantánea, los errores raramente importan y normalmente se perdonan y olvidan.

No hay tecnología diseñada para lograr todo eso, sino únicamente tu habilidad para incorporar la excelencia como hábito o practicar continuamente el rol de líder con excellence touch.

Fuente: Juan Liquete- Secretario General del Club Excelencia en Gestión/ Executive Excellence

miércoles, 20 de junio de 2012

Liderazgo y dirección estratégica de la empresa: Ganándose a la gente con excellence touch



"Hace mucho tiempo que los líderes con un excellence touch descubrieron que no puedes dirigir una “gran” organización, de cualquier tamaño, sin ganarte a su gente, es decir, sin conseguir su adhesión, compromiso y entusiasmo, con una misión y objetivos que conduzcan a lograr grandes cosas."

Liderazgo y dirección estrategica de la empresa : Ganándose a la gente con excellence touch

Una cosa es decirlo y otra hacerlo. Hay cientos, miles de libros sobre liderazgo, pero ¿cuántos realmente sirven de ayuda en esto? Los líderes con ese excellence touch saben que cualquier directivo, para llegar a convertirse en esa clase de líder, no necesita teorías de escuela de negocio, lo que necesita es aprender a ganarse a la gente, o nunca llegará a conseguir grandes cosas.

Todos necesitamos gente que nos ayude a recorrer el camino, tanto si lo que uno quiere es comenzar un nuevo negocio, lanzar un nuevo producto, lograr que la organización se mueva hacia una nueva dirección, o captar fondos para una buena causa, o incluso, si te lo piden, ser el entrenador del equipo de fútbol de tu hijo, que va en los últimos puestos del campeonato y quieren que les enseñes lo que se siente cuando se gana varias veces seguidas.

En todos esos casos necesitas gente que te ayude, porque nunca conseguirás nada extraordinario si lo intentas hacer en solitario. Y para ganarte a “esa gente”, has de cuestionarte algunas cosas acerca de ti mismo, cosas que podrían convertirte en un líder con, lo que a mí me gusta llamar, excellence touch.

Lo primero es intentar ser la mejor versión de nosotros mismos, lo que significa: ser tú mismo, conocerte a ti mismo y crecer siendo tú mismo para conseguir ser siempre alguien auténtico.

A la gente le gusta seguir y admirar a aquellos que viven su vida de acuerdo a unos principios, que son fieles a ellos incluso en los malos tiempos. Estoy seguro de que nos pondríamos rápidamente de acuerdo en que personas como Nelson Mandela o Mahatma Gandhi, entre otras muchas, demostraron su autenticidad de diversas formas.

Otra de las cosas más eficaces que uno puede hacer para continuar creciendo y dar la mejor versión de sí mismo es estar aprendiendo siempre. Alguien con apetito voraz por el conocimiento inspira a los demás con su pasión y su curiosidad y, además, está en las mejores condiciones para aportar o traer nuevas ideas que impulsen la innovación en la organización. Y se pueden encontrar buenas ideas en muchos lugares.

Personalmente, puedo decir que los mejores éxitos de nuestra organización los hemos logrado partiendo de las ideas de otros, ideas que captamos durante las diversas actividades que organizamos, a lo largo del año, con las organizaciones que pertenecen al Club Excelencia en Gestión.

Muchos pensamos que liderar es un privilegio y estamos convencidos de que todas las personas que colaboran con nosotros, cuando les das la oportunidad, demuestran poseer un deseo inherente de contribuir a lograr cosas positivas, cosas también grandes.

Hay un gran potencial en cada persona y la responsabilidad del líder del que hablamos es liberar todo ese caudal. Si podemos crear un entorno donde cada persona sienta que forma parte del “equipo” y que tiene la oportunidad de contribuir, entonces habremos logrado un entorno preparado para hacer grandes cosas. Y para comenzar a crear ese entorno lo primero que necesitas es demostrar confianza en tu gente.

No me puedo olvidar, en este breve recorrido por el perfil del líder con un excellence touch, de lo importante que es creer, creer realmente en lo que hacemos, y creer que podremos lograr aquello que perseguimos. Si la respuesta a esta posible pregunta no fuese un rotundo sí, sí creo, entonces ello significaría que aún tienes trabajo por hacer antes de embarcar a la gente en tu proyecto.

Conclusión

Estoy plenamente convencido de que ganarse a la gente es nuestro verdadero trabajo como líderes y no es algo que podamos delegar. Una cosa es que tú seas una persona que consigue buenos resultados, lo que está muy bien, y otra muy distinta que seas alguien que puede ayudar a todo un equipo, o a toda una organización, a alcanzar grandes objetivos, porque entonces la importancia de tu trabajo crece extraordinariamente.

Depende de nosotros hacer que eso suceda, depende de nosotros lograr convertirnos en líderes con un excellence touch.

Fuente: Juan Liquete -Club Excelencia en Gestión/ Executive Excellence