La actividad comercial internacional debe ser entendida y gestionada con una nueva mentalidad, surgida de la constante adaptación al cambio, el profundo análisis de los factores que inciden en el proceso y la aplicación del pensamiento estratégico a la toma de decisiones.
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miércoles, 13 de marzo de 2019
Abordando y gestionando empresa en el siglo XXI
Abordar empresa significa contar con una mentalidad específica para: 1. Asumir riesgos (en el caso de la internacionalización éstos son exponencialmente crecientes) 2. Estar preparado para hacer frente a la adversidad y las incertidumbres en el complejo camino hacia el éxito 3. Pensar a largo plazo y prever escenarios futuros para adaptarse a los cambios 4. Elaborar un Plan de Negocio y revisar las estrategias adaptadas a cada mercado 5. Planificar en consecuencia, tomando como referencia la elaboración del correspondiente documento 6. Tomar decisiones adaptadas a cada momento y realidad del entorno en el que la compañía desarrolla su actividad 7. Actuar y no retrasar indebidamente los procesos operativos 8. Revisar continuamente las acciones con la finalidad de corregir posibles errores y desviaciones. 9. Buscar la transformación, la innovación el conocimiento y la mejora continua como instrumentos para la aportación de valor y la diferenciación de la competencia 10. Seguir y conocer lo que hace la competencia en el sector 11. Externalizar los servicios que supongan un coste de oportunidad o una barrera en la gestión, por el desconocimiento de su dinámica y funcionamiento. 12. Gestionar e impulsar adecuadamente la marca, la imagen y la reputación de la organización. 13. Hacer las previsiones adecuadas sobre las necesidades recursos financieros y humanos y actuar en consecuencia 14. Desarrollar acciones concretas en la búsqueda de la posible reducción de costes.
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domingo, 29 de julio de 2018
Impacto de la personalidad del líder en la gestión y los resultados de la organización
Los verdaderos líderes se forjan en la adversidad, asumiendo retos, tratando su mejora continua como personas y gestores mediante un feedback permanente, integrando a su capital humano en el proyecto que es la organización, fomentando y potenciando el aprendizaje y la adquisición permanente de conocimientos y experiencias, imaginando escenarios futuros, siendo resolutivos e intuitivos, sabiendo comunicar y siendo pragmáticos, humildes y empáticos..... porque su personalidad tiene un alto impacto en los resultados de la compañía y en el éxito de la dirección, siendo el reflejo de su energía, su carisma, su capacidad de influir y de la pasión que ponen en todo lo que hacen.
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miércoles, 26 de julio de 2017
Construyendo liderazgo en las organizaciones: La motivación y la necesidad de aprendizaje continuo como claves y fundamento para salir de la zona de confort
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martes, 14 de marzo de 2017
Gestión eficaz del talento directivo en la empresa: Se busca CEO íntegro, con visión de negocio y don de gentes
"La empresa es el fiel reflejo del CEO, sus antecedentes, valores, experiencia y estilo de dirección".
Gestión eficaz del talento directivo en la empresa: Se busca CEO íntegro, con visión de negocio y don de gentes.
Elegir y desarrollar al CEO es dirigir y desarrollar la compañía. Por eso se trata de una tarea esencial del consejo de administración, ya que la empresa suele ser el reflejo de quien la dirige.
Por ejemplo, lo más probable es que la estrategia de una empresa liderada por alguien con experiencia comercial tienda a un modelo de marketing. En cambio, si el CEO es financiero, la preocupación de la compañía seguramente pivotará sobre temas como la percepción que tienen de ella en el mercado bursátil o los bancos.
Los profesores del IESE José Ramón Pin y Guido Stein analizan las características fundamentales de un candidato a director general y explican hasta qué punto el CEO condiciona el desarrollo de la empresa y desgranan las dimensiones que debe abarcar su talento, así como los procesos para desarrollarlo.
Una carrera de largo recorrido.
El camino hacia la dirección general implica esfuerzo, constancia, visión de negocio, capacidades políticas e integridad. Las dificultades pueden ser múltiples, por lo que quienes aspiren al cargo de CEO deben asumir los posibles sacrificios personales, profesionales y familiares.
A lo largo del proceso se alternan las etapas de estabilidad con otras de crisis, en las que se debe hacer frente a la incertidumbre que generan los nuevos problemas.
Es necesario contemplar las fases de crisis como oportunidades para aprender a lidiar con estos problemas. Algunos aprendizajes básicos son:
1. Delegar y correr riesgos por el trabajo de los demás, seleccionando a los colaboradores adecuados y colocándolos donde son más eficaces.
2. Desligar aquellas partes de los equipos que no son adecuadas para las nuevas tareas y dejar marchar a los colaboradores que así lo desean.
3. Compaginar una exigente vida profesional con la vida familiar y personal.
4. Crear una tupida y sólida red de relaciones en la organización y fuera de ella.
5. Ser constante y manejarse desde la adversidad para poder recuperarse tras cualquier traspié en la carrera.
6. Disponer de varios estilos de dirección y utilizarlos de manera eficaz según convenga.
Las tres dimensiones del talento.
El talento es el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes que llevan a comportamientos espontáneos, recurrentes y que son esenciales para realizar la tarea. En el caso del director general de una empresa, debe abarcar tres dimensiones:
1. Estratégica o de negocio: Consiste en ver oportunidades de mercado, saber cómo aprovecharlas y hacerlas realidad. El que solo ve el futuro, pero no sabe edificarlo, se queda en visionario.
Para mejorar esta dimensión hay que ponerla en práctica, por lo que la empresa debe permitir que los candidatos a CEO definan y materialicen oportunidades de negocio, aunque esto implique algún fracaso.
Un primer ejecutivo sin talento estratégico es en realidad un administrador, eficaz para seguir una estrategia marcada pero no para cambiarla. En entornos tan complejos como el actual, este tipo de CEO puede anquilosar la organización y llevarla al fracaso por falta de reacción ante los cambios y las nuevas oportunidades.
2. Psicosocial o de manejo de personas: Es la capacidad de movilizar personas y equipos para alcanzar la visión de negocio. La también llamada "capacidad ejecutiva" implica habilidades como la comunicación oral y no verbal, la escrita, el trabajo en equipo, el conocimiento de las necesidades de las personas, el manejo de los sistemas de retribución y promoción, etc.
La forma de cuidar esta dimensión del talento es refinar las fortalezas y corregir alguna de las carencias del CEO. Para los procesos de mejora se puede recurrir a sesiones educativas y al coaching.
Un director general que tenga poco desarrollada esta dimensión es en realidad un "negociante" o "promotor", alguien capaz de poner en marcha un proyecto, pero letal en el momento de su consolidación o madurez.
3. Ético-moral: Consiste en tomar de decisiones teniendo en cuenta siempre el interés general de la organización y las personas que la componen.
En las últimas décadas se han desarrollado códigos con recomendaciones de "buen gobierno" para guiar a los CEO y los consejos de administración. En España existen tres: el Código Olivencia, el Informe Aldama y el Código Unificado.
Como el poder y la voluntad de mantenerse en el cargo pueden corromper, también es muy conveniente establecer comités de vigilancia y equilibrios de poder.
Eso sí, más allá de una normativa orientadora y las oportunas medidas de control, lo fundamental es la concepción que tenga el CEO de valores como la justicia, la solidaridad, la disciplina, la austeridad, etc.
Al fin y al cabo, lo más peligroso para una organización es contratar a una persona con grandes habilidades estratégicas y de manejo de personas pero que no sea íntegra.
En busca del máximo potencial.
Para desarrollar su talento, tanto los CEO como los candidatos a serlo deben ser humildes y buscar ayuda para ponerse al día con un plan de formación exigente, algo que deberían valorar los encargados de la selección.
El consejo de administración también debería preocuparse de colaborar en el desarrollo del CEO, aunque muchas veces el pudor de sus miembros impide que hagan propuestas en ese sentido.
Otra obligación del consejo es favorecer la aparición de candidatos a CEO y facilitar el desarrollo de las tres dimensiones de su talento: Es toda una garantía de continuidad para la compañía.
Fuente: Guido Stein y José Ramón Pin Arboledas.
Gestión eficaz del talento directivo en la empresa: Se busca CEO íntegro, con visión de negocio y don de gentes.
Elegir y desarrollar al CEO es dirigir y desarrollar la compañía. Por eso se trata de una tarea esencial del consejo de administración, ya que la empresa suele ser el reflejo de quien la dirige.
Por ejemplo, lo más probable es que la estrategia de una empresa liderada por alguien con experiencia comercial tienda a un modelo de marketing. En cambio, si el CEO es financiero, la preocupación de la compañía seguramente pivotará sobre temas como la percepción que tienen de ella en el mercado bursátil o los bancos.
Los profesores del IESE José Ramón Pin y Guido Stein analizan las características fundamentales de un candidato a director general y explican hasta qué punto el CEO condiciona el desarrollo de la empresa y desgranan las dimensiones que debe abarcar su talento, así como los procesos para desarrollarlo.
Una carrera de largo recorrido.
El camino hacia la dirección general implica esfuerzo, constancia, visión de negocio, capacidades políticas e integridad. Las dificultades pueden ser múltiples, por lo que quienes aspiren al cargo de CEO deben asumir los posibles sacrificios personales, profesionales y familiares.
A lo largo del proceso se alternan las etapas de estabilidad con otras de crisis, en las que se debe hacer frente a la incertidumbre que generan los nuevos problemas.
Es necesario contemplar las fases de crisis como oportunidades para aprender a lidiar con estos problemas. Algunos aprendizajes básicos son:
1. Delegar y correr riesgos por el trabajo de los demás, seleccionando a los colaboradores adecuados y colocándolos donde son más eficaces.
2. Desligar aquellas partes de los equipos que no son adecuadas para las nuevas tareas y dejar marchar a los colaboradores que así lo desean.
3. Compaginar una exigente vida profesional con la vida familiar y personal.
4. Crear una tupida y sólida red de relaciones en la organización y fuera de ella.
5. Ser constante y manejarse desde la adversidad para poder recuperarse tras cualquier traspié en la carrera.
6. Disponer de varios estilos de dirección y utilizarlos de manera eficaz según convenga.
Las tres dimensiones del talento.
El talento es el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes que llevan a comportamientos espontáneos, recurrentes y que son esenciales para realizar la tarea. En el caso del director general de una empresa, debe abarcar tres dimensiones:
1. Estratégica o de negocio: Consiste en ver oportunidades de mercado, saber cómo aprovecharlas y hacerlas realidad. El que solo ve el futuro, pero no sabe edificarlo, se queda en visionario.
Para mejorar esta dimensión hay que ponerla en práctica, por lo que la empresa debe permitir que los candidatos a CEO definan y materialicen oportunidades de negocio, aunque esto implique algún fracaso.
Un primer ejecutivo sin talento estratégico es en realidad un administrador, eficaz para seguir una estrategia marcada pero no para cambiarla. En entornos tan complejos como el actual, este tipo de CEO puede anquilosar la organización y llevarla al fracaso por falta de reacción ante los cambios y las nuevas oportunidades.
2. Psicosocial o de manejo de personas: Es la capacidad de movilizar personas y equipos para alcanzar la visión de negocio. La también llamada "capacidad ejecutiva" implica habilidades como la comunicación oral y no verbal, la escrita, el trabajo en equipo, el conocimiento de las necesidades de las personas, el manejo de los sistemas de retribución y promoción, etc.
La forma de cuidar esta dimensión del talento es refinar las fortalezas y corregir alguna de las carencias del CEO. Para los procesos de mejora se puede recurrir a sesiones educativas y al coaching.
Un director general que tenga poco desarrollada esta dimensión es en realidad un "negociante" o "promotor", alguien capaz de poner en marcha un proyecto, pero letal en el momento de su consolidación o madurez.
3. Ético-moral: Consiste en tomar de decisiones teniendo en cuenta siempre el interés general de la organización y las personas que la componen.
En las últimas décadas se han desarrollado códigos con recomendaciones de "buen gobierno" para guiar a los CEO y los consejos de administración. En España existen tres: el Código Olivencia, el Informe Aldama y el Código Unificado.
Como el poder y la voluntad de mantenerse en el cargo pueden corromper, también es muy conveniente establecer comités de vigilancia y equilibrios de poder.
Eso sí, más allá de una normativa orientadora y las oportunas medidas de control, lo fundamental es la concepción que tenga el CEO de valores como la justicia, la solidaridad, la disciplina, la austeridad, etc.
Al fin y al cabo, lo más peligroso para una organización es contratar a una persona con grandes habilidades estratégicas y de manejo de personas pero que no sea íntegra.
En busca del máximo potencial.
Para desarrollar su talento, tanto los CEO como los candidatos a serlo deben ser humildes y buscar ayuda para ponerse al día con un plan de formación exigente, algo que deberían valorar los encargados de la selección.
El consejo de administración también debería preocuparse de colaborar en el desarrollo del CEO, aunque muchas veces el pudor de sus miembros impide que hagan propuestas en ese sentido.
Otra obligación del consejo es favorecer la aparición de candidatos a CEO y facilitar el desarrollo de las tres dimensiones de su talento: Es toda una garantía de continuidad para la compañía.
Fuente: Guido Stein y José Ramón Pin Arboledas.
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sábado, 26 de noviembre de 2016
Búsqueda de la mejora continua y la excelencia personal: Ocho claves para ponerle pasión a tu trabajo y a tu vida
"Tu trabajo es descubrir tu trabajo y luego entregarte a él de manera incondicional". Rabindranath Tagore.
Búsqueda de la mejora continua y la excelencia personal: Ocho claves para ponerle pasión a tu trabajo y a tu vida.
Busca aquello que te apasiona y hazlo tu modo vida. No es una opción, es una obligación si quieres bienestar emocional y material en tu vida. Sácale provecho a lo que te apasiona, ahí está la riqueza.
Pero de manera más concreta, ¿por qué es tan importante ponerle pasión a tu trabajo y a tu vida?. Analicémoslo:
1. La pasión es energía: El talento siempre ha necesitado de energía –los retos ambiciosos cuestan mucho– y no hay mejor estimulante que la pasión. Un conocido empresario afirmaba: "Sin pasión no tienes energía y sin energía no tienes nada".
En el mundo no hay nada grande que se logre sin pasión». En cualquier ecuación cuyo resultado final aspire al éxito, no puede faltar su principal motor: La pasión. Cualquier persona que sea halagada por ser un referente en su sector, profesión o actividad, está enamorada de su trabajo.
2. La pasión derrota a la pereza: El ser humano tiene una tendencia natural a hacer lo más cómodo, la alternativa que le genera menos problemas, pero claro, ese camino no produce jugosos réditos.
Como decía Jim Rohn, referente del desarrollo personal: "El éxito no es otra cosa que la aplicación diaria de la disciplina. La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario". La pasión consigue vencer esos inconvenientes y convierte en agradables los sacrificios a realizar por una buena causa. La pasión no es otra cosa que el amor a la tarea.
3. La paciencia es ambiciosa: Y la ambición es lo que mueve el mundo, lo que hace avanzar a las sociedades y a la humanidad. Si no fuese por la ambición, todavía estaríamos en la Prehistoria. Pues bien, cuando uno siente pasión por algo, siempre quiere más, porque la finalidad de la vida siempre es el crecimiento. Una persona que deja de crecer empieza a decrecer. No hay término medio. El espíritu de superación es el primer requisito de los ganadores, y para ello debemos ser personas apasionadas.
4. La pasión es resistente: Cuando uno se fija metas, mucho más si son ambiciosas, el camino está plagado de obstáculos... crisis, errores, fracasos, dudas, bajones, deslealtades, injusticias o envidias, entre otros. En esos momentos, lo que pide el cuerpo es abandonar, y de hecho es lo que hace la mayoría de la gente. Ahí es donde hay que demostrar fortaleza emocional y seguir pedaleando.
El trabajo más duro siempre es no rendirse, y cuando uno siente pasión por lo que hace siempre es más fácil continuar remando a pesar de los nubarrones. La pasión siempre es insistente.
5. La pasión permite enfocarse: El rasgo principal que diferencia a la gente de éxito es que es experta en algo, y para ser experto en algo hay que aprender a enfocarse. Cuando uno tiene mucha pasión por algo, no tiende a dispersarse, a ir dando palos de ciego por aquí y por allá.
La gente ganadora hace una cosa muy bien; la gente normal, hace muchas cosas a un nivel mediocre. Esa es la diferencia. La pasión te permite poner todas tus energías en una sola cosa para así poder hacerla de manera impecable. Cuando estás enfocado, lo difícil es no tener éxito.
6. La pasión busca la excelencia: Si disfrutas con lo que haces, siempre lo harás mejor y darás más de ti. Es de sentido común. Steve Pavlina apuntaba: "Es condenadamente difícil competir contra alguien que disfruta con lo que hace".
Ponerle emoción a las cosas que hacemos es ponerle vida, y eso redunda inevitablemente en la calidad del resultado. Y esa es la mejor garantía de defensa contra la competencia, porque la competencia nunca está en los niveles de excelencia; la competencia está en los niveles de mediocridad. Ser excelente te quita de en medio a muchos competidores.
7. La pasión es creativa e inteligente: Está demostrado científicamente que la pasión aumenta la creatividad y la inteligencia. Así lo revela la ciencia. En el cerebro se ponen en marcha ciertos mecanismos –el Sistema de Activación Reticular (SAR)– que nos permiten ambas cosas, y las dos cosas –creatividad e inteligencia– son cuestiones esenciales para avanzar en la vida, porque crecer es, sobre todo, ir encontrando alternativas a los múltiples obstáculos, inconvenientes y problemas que surgen por el camino.
Si tienes pasión siempre acabarás hallando lo que necesitas para llegar al destino añorado. Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra.
8. La pasión es contagiosa: Es una de sus principales virtudes. Las personas apasionadas siempre generan colaboradores apasionados. No es fácil resistirse a esos proyectos liderados por personas que descorchan ilusión y pasión por todos sus poros. Y esto es importante porque para lograr cualquier reto grande se necesita un equipo.
Solo no se puede llegar a ningún sitio interesante. Warren Bennis, autoridad mundial en temas de liderazgo, manifestaba cierta vez: "Nunca he conocido un gran líder que no fuese apasionado. Cuando digo apasionado no me estoy refiriendo a que tenga que gritar y ser carismático. Muchos líderes son más bien tranquilos, pero cuando les oyes hablar, puedes sentir pasión".
Conclusión.
En definitiva, cuando lo que ‘sientes’ (internamente) y lo que ‘haces’ (externamente) están alineados, hay una posibilidad de hacer algo grande.
El compositor y director de orquesta argentino Ángel Mahler se refería a esta cuestión así: «El talento tiene que ver con el placer y el verdadero placer es hacer lo que te gusta».
También Janet Bray Attwood, autora de El test de la pasión, es de la misma opinión: «Cuando te enfrentes a una decisión, oportunidad o elección, siempre escoge a favor de tu pasión, de esas cosas que te infunden vitalidad cuando las haces o piensas en ellas. Cuando sigas tus pasiones, amarás tu vida».
Fuente: Francisco Alcaide Hernández/ Executive Excellence.
Búsqueda de la mejora continua y la excelencia personal: Ocho claves para ponerle pasión a tu trabajo y a tu vida.
Busca aquello que te apasiona y hazlo tu modo vida. No es una opción, es una obligación si quieres bienestar emocional y material en tu vida. Sácale provecho a lo que te apasiona, ahí está la riqueza.
Pero de manera más concreta, ¿por qué es tan importante ponerle pasión a tu trabajo y a tu vida?. Analicémoslo:
1. La pasión es energía: El talento siempre ha necesitado de energía –los retos ambiciosos cuestan mucho– y no hay mejor estimulante que la pasión. Un conocido empresario afirmaba: "Sin pasión no tienes energía y sin energía no tienes nada".
En el mundo no hay nada grande que se logre sin pasión». En cualquier ecuación cuyo resultado final aspire al éxito, no puede faltar su principal motor: La pasión. Cualquier persona que sea halagada por ser un referente en su sector, profesión o actividad, está enamorada de su trabajo.
2. La pasión derrota a la pereza: El ser humano tiene una tendencia natural a hacer lo más cómodo, la alternativa que le genera menos problemas, pero claro, ese camino no produce jugosos réditos.
Como decía Jim Rohn, referente del desarrollo personal: "El éxito no es otra cosa que la aplicación diaria de la disciplina. La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario". La pasión consigue vencer esos inconvenientes y convierte en agradables los sacrificios a realizar por una buena causa. La pasión no es otra cosa que el amor a la tarea.
3. La paciencia es ambiciosa: Y la ambición es lo que mueve el mundo, lo que hace avanzar a las sociedades y a la humanidad. Si no fuese por la ambición, todavía estaríamos en la Prehistoria. Pues bien, cuando uno siente pasión por algo, siempre quiere más, porque la finalidad de la vida siempre es el crecimiento. Una persona que deja de crecer empieza a decrecer. No hay término medio. El espíritu de superación es el primer requisito de los ganadores, y para ello debemos ser personas apasionadas.
4. La pasión es resistente: Cuando uno se fija metas, mucho más si son ambiciosas, el camino está plagado de obstáculos... crisis, errores, fracasos, dudas, bajones, deslealtades, injusticias o envidias, entre otros. En esos momentos, lo que pide el cuerpo es abandonar, y de hecho es lo que hace la mayoría de la gente. Ahí es donde hay que demostrar fortaleza emocional y seguir pedaleando.
El trabajo más duro siempre es no rendirse, y cuando uno siente pasión por lo que hace siempre es más fácil continuar remando a pesar de los nubarrones. La pasión siempre es insistente.
5. La pasión permite enfocarse: El rasgo principal que diferencia a la gente de éxito es que es experta en algo, y para ser experto en algo hay que aprender a enfocarse. Cuando uno tiene mucha pasión por algo, no tiende a dispersarse, a ir dando palos de ciego por aquí y por allá.
La gente ganadora hace una cosa muy bien; la gente normal, hace muchas cosas a un nivel mediocre. Esa es la diferencia. La pasión te permite poner todas tus energías en una sola cosa para así poder hacerla de manera impecable. Cuando estás enfocado, lo difícil es no tener éxito.
6. La pasión busca la excelencia: Si disfrutas con lo que haces, siempre lo harás mejor y darás más de ti. Es de sentido común. Steve Pavlina apuntaba: "Es condenadamente difícil competir contra alguien que disfruta con lo que hace".
Ponerle emoción a las cosas que hacemos es ponerle vida, y eso redunda inevitablemente en la calidad del resultado. Y esa es la mejor garantía de defensa contra la competencia, porque la competencia nunca está en los niveles de excelencia; la competencia está en los niveles de mediocridad. Ser excelente te quita de en medio a muchos competidores.
7. La pasión es creativa e inteligente: Está demostrado científicamente que la pasión aumenta la creatividad y la inteligencia. Así lo revela la ciencia. En el cerebro se ponen en marcha ciertos mecanismos –el Sistema de Activación Reticular (SAR)– que nos permiten ambas cosas, y las dos cosas –creatividad e inteligencia– son cuestiones esenciales para avanzar en la vida, porque crecer es, sobre todo, ir encontrando alternativas a los múltiples obstáculos, inconvenientes y problemas que surgen por el camino.
Si tienes pasión siempre acabarás hallando lo que necesitas para llegar al destino añorado. Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra.
8. La pasión es contagiosa: Es una de sus principales virtudes. Las personas apasionadas siempre generan colaboradores apasionados. No es fácil resistirse a esos proyectos liderados por personas que descorchan ilusión y pasión por todos sus poros. Y esto es importante porque para lograr cualquier reto grande se necesita un equipo.
Solo no se puede llegar a ningún sitio interesante. Warren Bennis, autoridad mundial en temas de liderazgo, manifestaba cierta vez: "Nunca he conocido un gran líder que no fuese apasionado. Cuando digo apasionado no me estoy refiriendo a que tenga que gritar y ser carismático. Muchos líderes son más bien tranquilos, pero cuando les oyes hablar, puedes sentir pasión".
Conclusión.
En definitiva, cuando lo que ‘sientes’ (internamente) y lo que ‘haces’ (externamente) están alineados, hay una posibilidad de hacer algo grande.
El compositor y director de orquesta argentino Ángel Mahler se refería a esta cuestión así: «El talento tiene que ver con el placer y el verdadero placer es hacer lo que te gusta».
También Janet Bray Attwood, autora de El test de la pasión, es de la misma opinión: «Cuando te enfrentes a una decisión, oportunidad o elección, siempre escoge a favor de tu pasión, de esas cosas que te infunden vitalidad cuando las haces o piensas en ellas. Cuando sigas tus pasiones, amarás tu vida».
Fuente: Francisco Alcaide Hernández/ Executive Excellence.
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sábado, 3 de octubre de 2015
Liderazgo carismático y duradero en las organizaciones según Warren Bennis: Aprendiendo de la historia del griego Télefos
“El liderazgo consiste en liberar el talento de las personas: Orientar y trabajar eficazmente con los demás, y disfrutarlo durante décadas”. Warren Bennis.
Liderazgo carismático y duradero en las organizaciones según Warren Bennis: Aprendiendo de la historia del griego Télefos.
Una joya arquitectónica.
“El liderazgo es la arquitectura social que facilita el aprovechamiento y desarrollo máximos del talento humano.”
El Altar de Pérgamo, joya de la corona del Pergamon Museum de Berlín, va a permanecer cinco años cerrado al público. Si el Auriga de Delfos es el emblema de la Grecia antigua y el Partenón y la Venus de Milo, los tesoros de la Grecia clásica de la Era de Pericles, el Altar de Pérgamo (junto con la estatua del Laoconte con sus hijos, devorados por grandes serpientes) es la obra maestra de la Época Helenística.
El Altar fue construido en la Acrópolis de Pérgamo a principios del reinado de Eumenes II (197-159 a. C.). Sus frisos monumentales representan la Gigantomaquia, o lucha de los dioses contra los Gigantes, y la historia de Télefos, cuyo liderazgo es el que nos interesa.
Cada vez que se visita el Altar de Pérgamo en Berlín se redescubre algo grandioso de la civilización griega de la que somos herederos. Mito, leyenda y vida se unen. Afloran virtudes y valores que resuenan en nuestra realidad actual.
La Gigantomaquia.
“La vida es lucha y competición. Pero también cooperación, valentía, generosidad, amor y justicia”.
Probablemente la historia de Télefos y los frisos que la describen quedan encubiertos por la descomunal belleza de los espectaculares frisos de la Gigantomaquia, mucho más impactantes y desde luego mejor conservados.
Las figuras y las escenas de la Gigantomaquia se muestran con intensidad y emoción, con pathos, y no están separadas, sino que forman un friso todo seguido que describe diferentes momentos de la batalla.
Los detalles estilísticos de estas esculturas, los pliegues de los mantos, los cabellos, las formas del calzado y las expresiones de los dioses y de los gigantes, muestran las características de lo que se ha llamado “estilo barroco” de esta Época Helenística: expresión exagerada, a veces forzada, por los escorzos y las expresiones patéticas, así como la escultura de las ropas, que ya no se ajusta a las formas anatómicas.
El friso, el origen y la historia de Télefos.
“Las cosas del espíritu son más importantes que las del cuerpo”.
Tras una empinada escalinata, el friso superior del altar describe la vida y leyenda de Télefos, héroe fundador de la ciudad de Pérgamo. Los reyes helenísticos que reinaron sobre parte del Imperio de Alejandro Magno basaban su legitimidad en que descendían de los dioses.
Desde el reinado de Atalos III (s. III a. C.), los reyes de Pérgamo basaban su origen divino-mítico en Télefos, pues este era hijo de Hércules y, por tanto, nieto de Zeus. Los habitantes de Pérgamo se autodenominaban, por tanto, “Telephidai” o descendientes de Télefos.
Otro amorío de Hércules, padre de Télefos.
“Lo intangible se transforma en tangible y viceversa”.
En su visita a la corte de Aleo, rey de Arcadia, Hércules se prendó de Auge, hija del rey. De este amorío nació Télefos, quien, tras su nacimiento, fue abandonado en el bosque y amamantado por una cierva. Auge fue lanzada al mar en un pequeño barco y casualmente recogida en una playa por Teutras, rey de Misia.
Protegida por Atenea, Auge inició el culto a esta diosa en Pérgamo. Entre tanto, Hércules halló a su hijo en el bosque, al que alimentó con una leona. Asimismo, las ninfas bañaron y cuidaron del joven Télefos. Todas ellas son escenas que aparecen en el friso.
Valentía de Télefos. Como premio, su madre por esposa.
“Amigos en la relación, enemigos en la estructura”.
Siguiendo el mensaje del Oráculo de Delfos, Télefos se dirigió a Misia, el reino de Teutras, donde, sin saberlo él, seguía viviendo su madre Auge, y luchó valerosamente contra unas tropas enemigas, sacando al rey de un serio aprieto. En recompensa, Teutras le dio la mano de Auge, sin saber que era su madre.
Esta, sin haberlo reconocido todavía, se negó a casarse con Télefos. Ya se disponía este a matarla cuando Auge invocó a su antiguo amor, Hércules. Finalmente, madre e hijo se reconocieron a tiempo, en la noche de bodas. Es una leyenda como la de Edipo (que mató a su padre y se casó con su madre), pero con buen final y sin desenlace trágico.
Batalla heroica de griegos contra griegos.
“No se puede competir hasta la destrucción”.
En su rumbo hacia la conquista de Troya, la flota helena llegó a la costa de Asia Menor. Como los griegos no conocían bien el país, el viento favorable les llevó muy hacia el sur, alejándose de Troya, hacia la costa de Misia, donde ya era rey Télefos.
Los griegos tomaron las armas, atacando a los centinelas sin clarificar quiénes eran, y desencadenaron una sangrienta batalla de héroes contra héroes. Télefos había instruido a sus soldados misios según la disciplina griega, y obtuvo una épica e histórica victoria entre las llanuras de los ríos Kaikos y Selinos, representados en el friso por dos dioses fluviales. Obligó, pues, a los griegos a volver a sus naves y reemprender el camino y rumbo hacia Troya.
Furia y venganza de Dionisos: Télefos, herido por Aquiles.
“Ganas la batalla, pero no sales indemne de las heridas que tu adversario te infringe”.
Sin pretenderlo y por un malentendido, Télefos desencadenó la furia de Dionisos. Este logró atraer a los misios hacia un extenso campo de viñas, que entorpecía sus movimientos y donde Télefos quedó enredado en una vid. Aquiles aprovechó el momento en que el rey misio se incorporaba para atravesarle la ijada con su jabalina. Aquiles también era hijo de los dioses, y su lanza infería heridas incurables. La victoria fue de los misios, pero Télefos quedó herido incurable, largo tiempo, sin sanar. Su herida no cicatrizaba.
Sin rencor alguno y tras su victoria, Télefos se lamentó, sin embargo, de que sus manos estuviesen manchadas con sangre de sus paisanos, a los que generosamente dio consejos y proporcionó avituallamiento para su camino hacia Troya.
El propio acero de la lanza cura la herida.
“Las mejores curas son a través de las palabras”.
Télefos seguía herido, postrado en su lecho y con terribles dolores. Invocando finalmente al oráculo de Apolo, este comunicó que solo la misma lanza podría curar la herida. Télefos viajó a Argos, donde los griegos preparaban el asalto a Troya. Aquiles se vio, pues, sorprendido por la llegada de un inesperado huésped, medio postrado en su lecho, el rey de Misia, que con tanta generosidad les había ayudado antes.
Consternado, ya que un griego nunca debía herir a otro griego, Aquiles colocó su lanza al lado del lecho de Télefos, que no podía sanar su herida. Solo los grandes médicos del ejército griego, hijos de Esculapio, acertaron a limar el acero de la lanza y colocarlo en la herida, sanando así inmediatamente a Télefos. Este retornó a Misia, donde reinó, con felicidad no exenta de algunos problemas, hasta el fin de sus días.
Leyenda griega sin final trágico, sino apacible.
“Poco a poco, paso a paso, llegaremos lejos”.
Como la vida misma contada en cuadros, la historia de Télefos se nos presenta en los frisos del Altar de Pérgamo mediante escenas cronológicas secuenciales, en forma de llegadas y partidas, desde el nacimiento del héroe hasta su ancianidad. Aunque no exenta de batallas y de luchas, como en nuestra propia existencia, la historia de Télefos transcurre de forma continuada, armónica y progresiva, así como sus relaciones con los distintos humanos, dioses, héroes y oráculos que aparecen en su devenir y en su destino.
Contrasta con las leyendas de otros héroes de la época arcaica y clásica griega (Hércules, Edipo, Aquiles), en las que el heroico protagonista aparece representado por una sola batalla o hecho glorioso, frecuentemente con final trágico. La leyenda de Télefos es de las pocas que terminan bien.
El liderazgo de Télefos, como la vida misma.
“El liderazgo de una persona es, ante todo, su carácter”.
El friso de Télefos en el Altar de Pérgamo parece transmitirnos el mensaje de que todo lo importante en la vida se construye poco a poco, paso a paso, con pleamares y bajamares, incluido un apacible final, tras muchas alegrías y también algunos desasosiegos.
Así nació el Altar de Pérgamo, en la Época Helenística, políticamente decadente y culturalmente grandiosa, con una historia y final dichoso, a diferencia de la mayoría de las tragedias griegas.
Conclusión.
Warren Bennis, uno de los más profundos conocedores del liderazgo, decía que este es el arte de orientar, influir, colaborar y trabajar eficazmente con los demás, disfrutando éxitos y adversidades durante décadas.
Muy probablemente, allá en las alturas, Warren estará de acuerdo en que Télefos ejerció muy bien su liderazgo, con alegrías y sufrimientos, disfrutando éxitos y adversidades durante décadas hasta un apacible final de sus días.
Fuente: José Medina - Presidente de Odgers Berndtson Iberia/ Executive Excellence.
Liderazgo carismático y duradero en las organizaciones según Warren Bennis: Aprendiendo de la historia del griego Télefos.
Una joya arquitectónica.
“El liderazgo es la arquitectura social que facilita el aprovechamiento y desarrollo máximos del talento humano.”
El Altar de Pérgamo, joya de la corona del Pergamon Museum de Berlín, va a permanecer cinco años cerrado al público. Si el Auriga de Delfos es el emblema de la Grecia antigua y el Partenón y la Venus de Milo, los tesoros de la Grecia clásica de la Era de Pericles, el Altar de Pérgamo (junto con la estatua del Laoconte con sus hijos, devorados por grandes serpientes) es la obra maestra de la Época Helenística.
El Altar fue construido en la Acrópolis de Pérgamo a principios del reinado de Eumenes II (197-159 a. C.). Sus frisos monumentales representan la Gigantomaquia, o lucha de los dioses contra los Gigantes, y la historia de Télefos, cuyo liderazgo es el que nos interesa.
Cada vez que se visita el Altar de Pérgamo en Berlín se redescubre algo grandioso de la civilización griega de la que somos herederos. Mito, leyenda y vida se unen. Afloran virtudes y valores que resuenan en nuestra realidad actual.
La Gigantomaquia.
“La vida es lucha y competición. Pero también cooperación, valentía, generosidad, amor y justicia”.
Probablemente la historia de Télefos y los frisos que la describen quedan encubiertos por la descomunal belleza de los espectaculares frisos de la Gigantomaquia, mucho más impactantes y desde luego mejor conservados.
Las figuras y las escenas de la Gigantomaquia se muestran con intensidad y emoción, con pathos, y no están separadas, sino que forman un friso todo seguido que describe diferentes momentos de la batalla.
Los detalles estilísticos de estas esculturas, los pliegues de los mantos, los cabellos, las formas del calzado y las expresiones de los dioses y de los gigantes, muestran las características de lo que se ha llamado “estilo barroco” de esta Época Helenística: expresión exagerada, a veces forzada, por los escorzos y las expresiones patéticas, así como la escultura de las ropas, que ya no se ajusta a las formas anatómicas.
El friso, el origen y la historia de Télefos.
“Las cosas del espíritu son más importantes que las del cuerpo”.
Tras una empinada escalinata, el friso superior del altar describe la vida y leyenda de Télefos, héroe fundador de la ciudad de Pérgamo. Los reyes helenísticos que reinaron sobre parte del Imperio de Alejandro Magno basaban su legitimidad en que descendían de los dioses.
Desde el reinado de Atalos III (s. III a. C.), los reyes de Pérgamo basaban su origen divino-mítico en Télefos, pues este era hijo de Hércules y, por tanto, nieto de Zeus. Los habitantes de Pérgamo se autodenominaban, por tanto, “Telephidai” o descendientes de Télefos.
Otro amorío de Hércules, padre de Télefos.
“Lo intangible se transforma en tangible y viceversa”.
En su visita a la corte de Aleo, rey de Arcadia, Hércules se prendó de Auge, hija del rey. De este amorío nació Télefos, quien, tras su nacimiento, fue abandonado en el bosque y amamantado por una cierva. Auge fue lanzada al mar en un pequeño barco y casualmente recogida en una playa por Teutras, rey de Misia.
Protegida por Atenea, Auge inició el culto a esta diosa en Pérgamo. Entre tanto, Hércules halló a su hijo en el bosque, al que alimentó con una leona. Asimismo, las ninfas bañaron y cuidaron del joven Télefos. Todas ellas son escenas que aparecen en el friso.
Valentía de Télefos. Como premio, su madre por esposa.
“Amigos en la relación, enemigos en la estructura”.
Siguiendo el mensaje del Oráculo de Delfos, Télefos se dirigió a Misia, el reino de Teutras, donde, sin saberlo él, seguía viviendo su madre Auge, y luchó valerosamente contra unas tropas enemigas, sacando al rey de un serio aprieto. En recompensa, Teutras le dio la mano de Auge, sin saber que era su madre.
Esta, sin haberlo reconocido todavía, se negó a casarse con Télefos. Ya se disponía este a matarla cuando Auge invocó a su antiguo amor, Hércules. Finalmente, madre e hijo se reconocieron a tiempo, en la noche de bodas. Es una leyenda como la de Edipo (que mató a su padre y se casó con su madre), pero con buen final y sin desenlace trágico.
Batalla heroica de griegos contra griegos.
“No se puede competir hasta la destrucción”.
En su rumbo hacia la conquista de Troya, la flota helena llegó a la costa de Asia Menor. Como los griegos no conocían bien el país, el viento favorable les llevó muy hacia el sur, alejándose de Troya, hacia la costa de Misia, donde ya era rey Télefos.
Los griegos tomaron las armas, atacando a los centinelas sin clarificar quiénes eran, y desencadenaron una sangrienta batalla de héroes contra héroes. Télefos había instruido a sus soldados misios según la disciplina griega, y obtuvo una épica e histórica victoria entre las llanuras de los ríos Kaikos y Selinos, representados en el friso por dos dioses fluviales. Obligó, pues, a los griegos a volver a sus naves y reemprender el camino y rumbo hacia Troya.
Furia y venganza de Dionisos: Télefos, herido por Aquiles.
“Ganas la batalla, pero no sales indemne de las heridas que tu adversario te infringe”.
Sin pretenderlo y por un malentendido, Télefos desencadenó la furia de Dionisos. Este logró atraer a los misios hacia un extenso campo de viñas, que entorpecía sus movimientos y donde Télefos quedó enredado en una vid. Aquiles aprovechó el momento en que el rey misio se incorporaba para atravesarle la ijada con su jabalina. Aquiles también era hijo de los dioses, y su lanza infería heridas incurables. La victoria fue de los misios, pero Télefos quedó herido incurable, largo tiempo, sin sanar. Su herida no cicatrizaba.
Sin rencor alguno y tras su victoria, Télefos se lamentó, sin embargo, de que sus manos estuviesen manchadas con sangre de sus paisanos, a los que generosamente dio consejos y proporcionó avituallamiento para su camino hacia Troya.
El propio acero de la lanza cura la herida.
“Las mejores curas son a través de las palabras”.
Télefos seguía herido, postrado en su lecho y con terribles dolores. Invocando finalmente al oráculo de Apolo, este comunicó que solo la misma lanza podría curar la herida. Télefos viajó a Argos, donde los griegos preparaban el asalto a Troya. Aquiles se vio, pues, sorprendido por la llegada de un inesperado huésped, medio postrado en su lecho, el rey de Misia, que con tanta generosidad les había ayudado antes.
Consternado, ya que un griego nunca debía herir a otro griego, Aquiles colocó su lanza al lado del lecho de Télefos, que no podía sanar su herida. Solo los grandes médicos del ejército griego, hijos de Esculapio, acertaron a limar el acero de la lanza y colocarlo en la herida, sanando así inmediatamente a Télefos. Este retornó a Misia, donde reinó, con felicidad no exenta de algunos problemas, hasta el fin de sus días.
Leyenda griega sin final trágico, sino apacible.
“Poco a poco, paso a paso, llegaremos lejos”.
Como la vida misma contada en cuadros, la historia de Télefos se nos presenta en los frisos del Altar de Pérgamo mediante escenas cronológicas secuenciales, en forma de llegadas y partidas, desde el nacimiento del héroe hasta su ancianidad. Aunque no exenta de batallas y de luchas, como en nuestra propia existencia, la historia de Télefos transcurre de forma continuada, armónica y progresiva, así como sus relaciones con los distintos humanos, dioses, héroes y oráculos que aparecen en su devenir y en su destino.
Contrasta con las leyendas de otros héroes de la época arcaica y clásica griega (Hércules, Edipo, Aquiles), en las que el heroico protagonista aparece representado por una sola batalla o hecho glorioso, frecuentemente con final trágico. La leyenda de Télefos es de las pocas que terminan bien.
El liderazgo de Télefos, como la vida misma.
“El liderazgo de una persona es, ante todo, su carácter”.
El friso de Télefos en el Altar de Pérgamo parece transmitirnos el mensaje de que todo lo importante en la vida se construye poco a poco, paso a paso, con pleamares y bajamares, incluido un apacible final, tras muchas alegrías y también algunos desasosiegos.
Así nació el Altar de Pérgamo, en la Época Helenística, políticamente decadente y culturalmente grandiosa, con una historia y final dichoso, a diferencia de la mayoría de las tragedias griegas.
Conclusión.
Warren Bennis, uno de los más profundos conocedores del liderazgo, decía que este es el arte de orientar, influir, colaborar y trabajar eficazmente con los demás, disfrutando éxitos y adversidades durante décadas.
Muy probablemente, allá en las alturas, Warren estará de acuerdo en que Télefos ejerció muy bien su liderazgo, con alegrías y sufrimientos, disfrutando éxitos y adversidades durante décadas hasta un apacible final de sus días.
Fuente: José Medina - Presidente de Odgers Berndtson Iberia/ Executive Excellence.
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viernes, 14 de agosto de 2015
Entorno, empresa y crecimiento contínuo: Nueve pasos para gestionar el cambio y la transformación ante la adversidad
“Lo importante no es cuantas veces caes, sino cuantas veces te levantas” J.F Kennedy.
Entorno, empresa y crecimiento continuo: Nueve pasos para gestionar el cambio y la transformación ante la adversidad.
Existen personas que se consideran un imán para los problemas, otros se sienten afortunados por las pocas eventualidades que les surgen. Pero lo que sí debemos tener claro es que a todos se nos presentan situaciones en la vida y, evidentemente, dependemos de la capacidad mental, de nuestras creencias, programaciones y paradigmas para enfrentarlas exitosamente.
A continuación encontrará una secuencia de nueve pasos que debe usar para enfrentar los problemas y emprender los procesos de cambio que sean necesarios. Esta secuencia tiene un punto de inflexión, pues sin su habilidad para reconocer sería imposible obtener la transformación esperada.
1. Visualizar: No es necesario tener habilidades extrasensoriales. Con la sola experiencia de vida, con el conocimiento del diario acontecer -más una pequeña cuota de atención-, seguro lograremos identificar los problemas mientras estos ocurren o idealmente antes de su aparición.
2. Tranquilizarse: De nada vale quedarse en la dificultad y ahogarse en la ansiedad. No se debe entrar en pánico psicológico, por el contrario, debes tranquilizarte para enfrentar en mejor posición la manera de actuar.
3. Analizar: Se debe contraponer el problema con sus reales posibilidades de resolverlo. Debe determinar si su caja de recursos cuenta con las herramientas suficientes en cantidad y calidad para solventar la situación.
4. Reconocer: Este es el punto de inflexión. Si su caja de herramientas no cuenta son los recursos adecuados, debe admitir la debilidad, ya que solo al reconocer aceptaremos la necesidad de formación para luego abrirnos al crecimiento continúo.
5. Reflexionar: Debe enfocarse en que la mente es capaz de facilitar el cambio personal. Recuerde el enorme poder de su mente, rememore todos los procesos victoriosos, todos los logros alcanzados, confíe en la grandeza de su ser.
6. Plan de acción: En todo proceso de cambio es necesario ejecutar un sencillo plan de acuerdo a las necesidades, una herramienta cargada de tiempo y acciones que nos impulse en el camino a aumentar el potencial como seres humanos.
7. Ejecutar: La implantación de un nuevo hábito demanda acción, práctica y tiempo. Debe comprometerse y ser paciente en el tiempo hasta alcanzar el objetivo. Es vital apoyarse en la mente.... allí es donde nace la autoconfianza, pilar fundamental de la autoestima y condición básica para emprender acciones de forma perseverante y sostenida y sostenible.
8. Aplicar emociones positivas: La mente controla en gran medida las emociones y para emprender un proceso de cambio es necesario que nos embargue emociones positivas, de lo contrario poco podremos avanzar. En la relación mente-emoción también reposa el auto-convencimiento, es decir, la convicción de que debemos cambiar. Si no estamos convencidos, el cambio es imposible.
9. Estructura: Debe contar con una red de apoyo que verdaderamente le motive a la mejora a través del reconocimiento pertinente, que comprenda sus dificultades y sepa hacerle ver las debilidades apenas se presenten y que le escuche con verdadero interés para hacerle las preguntas adecuadas en los momentos justos.
Conclusión.
Antes de proponerse cambiar es transcendental hacer un acto de verdadera reflexión que pase por reconocer nuestras debilidades y termine con la conclusión de una real necesidad de cambio. En tal reconocimiento es importante responderse las siguientes preguntas: ¿qué debo cambiar?, ¿Por qué debo cambiar? ¿Qué beneficios conseguiré si cambio? ¿Qué perjuicio obtendré si no cambio?.
El cambio es una constante en la vida. Está en Ud. reconocerse con las herramientas, habilidades y estrategias pertinentes para que esa transformación resuelva las debilidades que se presenten. Solo desde ese reconocimiento podrá aplicar los nueve pasos para impulsar su cambio hacia el crecimiento continuo.
Fuente: Jaime Mora- Coach Empresarial / Executive Excellence
Entorno, empresa y crecimiento continuo: Nueve pasos para gestionar el cambio y la transformación ante la adversidad.
Existen personas que se consideran un imán para los problemas, otros se sienten afortunados por las pocas eventualidades que les surgen. Pero lo que sí debemos tener claro es que a todos se nos presentan situaciones en la vida y, evidentemente, dependemos de la capacidad mental, de nuestras creencias, programaciones y paradigmas para enfrentarlas exitosamente.
A continuación encontrará una secuencia de nueve pasos que debe usar para enfrentar los problemas y emprender los procesos de cambio que sean necesarios. Esta secuencia tiene un punto de inflexión, pues sin su habilidad para reconocer sería imposible obtener la transformación esperada.
1. Visualizar: No es necesario tener habilidades extrasensoriales. Con la sola experiencia de vida, con el conocimiento del diario acontecer -más una pequeña cuota de atención-, seguro lograremos identificar los problemas mientras estos ocurren o idealmente antes de su aparición.
2. Tranquilizarse: De nada vale quedarse en la dificultad y ahogarse en la ansiedad. No se debe entrar en pánico psicológico, por el contrario, debes tranquilizarte para enfrentar en mejor posición la manera de actuar.
3. Analizar: Se debe contraponer el problema con sus reales posibilidades de resolverlo. Debe determinar si su caja de recursos cuenta con las herramientas suficientes en cantidad y calidad para solventar la situación.
4. Reconocer: Este es el punto de inflexión. Si su caja de herramientas no cuenta son los recursos adecuados, debe admitir la debilidad, ya que solo al reconocer aceptaremos la necesidad de formación para luego abrirnos al crecimiento continúo.
5. Reflexionar: Debe enfocarse en que la mente es capaz de facilitar el cambio personal. Recuerde el enorme poder de su mente, rememore todos los procesos victoriosos, todos los logros alcanzados, confíe en la grandeza de su ser.
6. Plan de acción: En todo proceso de cambio es necesario ejecutar un sencillo plan de acuerdo a las necesidades, una herramienta cargada de tiempo y acciones que nos impulse en el camino a aumentar el potencial como seres humanos.
7. Ejecutar: La implantación de un nuevo hábito demanda acción, práctica y tiempo. Debe comprometerse y ser paciente en el tiempo hasta alcanzar el objetivo. Es vital apoyarse en la mente.... allí es donde nace la autoconfianza, pilar fundamental de la autoestima y condición básica para emprender acciones de forma perseverante y sostenida y sostenible.
8. Aplicar emociones positivas: La mente controla en gran medida las emociones y para emprender un proceso de cambio es necesario que nos embargue emociones positivas, de lo contrario poco podremos avanzar. En la relación mente-emoción también reposa el auto-convencimiento, es decir, la convicción de que debemos cambiar. Si no estamos convencidos, el cambio es imposible.
9. Estructura: Debe contar con una red de apoyo que verdaderamente le motive a la mejora a través del reconocimiento pertinente, que comprenda sus dificultades y sepa hacerle ver las debilidades apenas se presenten y que le escuche con verdadero interés para hacerle las preguntas adecuadas en los momentos justos.
Conclusión.
Antes de proponerse cambiar es transcendental hacer un acto de verdadera reflexión que pase por reconocer nuestras debilidades y termine con la conclusión de una real necesidad de cambio. En tal reconocimiento es importante responderse las siguientes preguntas: ¿qué debo cambiar?, ¿Por qué debo cambiar? ¿Qué beneficios conseguiré si cambio? ¿Qué perjuicio obtendré si no cambio?.
El cambio es una constante en la vida. Está en Ud. reconocerse con las herramientas, habilidades y estrategias pertinentes para que esa transformación resuelva las debilidades que se presenten. Solo desde ese reconocimiento podrá aplicar los nueve pasos para impulsar su cambio hacia el crecimiento continuo.
Fuente: Jaime Mora- Coach Empresarial / Executive Excellence
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miércoles, 1 de octubre de 2014
La gestión del talento directivo en la empresa: Se busca CEO íntegro, con visión de negocio y don de gentes
"Elegir y desarrollar al CEO es dirigir y desarrollar la compañía. Por eso se trata de una tarea esencial del consejo de administración, ya que la empresa suele ser el reflejo de quien la dirige".
La gestión del talento directivo en la empresa: Se busca CEO íntegro, con visión de negocio y don de gentes.
Lo más probable es que la estrategia de una empresa liderada por alguien con experiencia comercial tienda a un modelo de marketing. En cambio, si el CEO es financiero, la preocupación de la compañía seguramente pivotará sobre temas como la percepción que tienen de ella en el mercado bursátil o los bancos.
Los profesores del IESE José Ramón Pin y Guido Stein analizan las características fundamentales de un candidato a director general, explicando hasta qué punto el CEO condiciona el desarrollo de la empresa y desgranando las dimensiones que debe abarcar su talento, así como los procesos para desarrollarlo.
Una carrera de largo recorrido.
El camino hacia la dirección general implica esfuerzo, constancia, visión de negocio, capacidades políticas e integridad. Las dificultades pueden ser múltiples, por lo que quienes aspiren al cargo de CEO deben asumir los posibles sacrificios personales, profesionales y familiares.
A lo largo del proceso se alternan las etapas de estabilidad con otras de crisis, en las que se debe hacer frente a la incertidumbre que generan los nuevos problemas.
Es necesario contemplar las fases de crisis como oportunidades para aprender a lidiar con estos problemas. Algunos aprendizajes básicos son:
1. Delegar y correr riesgos por el trabajo de los demás, seleccionando a los colaboradores adecuados y colocándolos donde son más eficaces.
2. Desligar aquellas partes de los equipos que no son adecuadas para las nuevas tareas y dejar marchar a los colaboradores que así lo desean.
3. Compaginar una exigente vida profesional con la vida familiar y personal.
4. Crear una tupida y sólida red de relaciones en la organización y fuera de ella.
5. Ser constante y manejarse desde la adversidad para poder recuperarse tras cualquier traspié en la carrera.
6. Disponer de varios estilos de dirección y utilizarlos de manera eficaz según convenga.
Las tres dimensiones del talento.
El talento es el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes que llevan a comportamientos espontáneos, recurrentes y que son esenciales para realizar la tarea. En el caso del director general de una empresa, debe abarcar tres dimensiones:
1. Estratégica o de negocio: Consiste en ver oportunidades de mercado, saber cómo aprovecharlas y hacerlas realidad. El que solo ve el futuro, pero no sabe edificarlo, se queda en visionario.
Para mejorar esta dimensión hay que ponerla en práctica, por lo que la empresa debe permitir que los candidatos a CEO definan y materialicen oportunidades de negocio, aunque esto implique algún fracaso.
Un primer ejecutivo sin talento estratégico es en realidad un administrador, eficaz para seguir una estrategia marcada pero no para cambiarla. En entornos tan complejos como el actual, este tipo de CEO puede anquilosar la organización y llevarla al fracaso por falta de reacción ante los cambios y las nuevas oportunidades.
2. Psicosocial o de manejo de personas: Es la capacidad de movilizar personas y equipos para alcanzar la visión de negocio. La también llamada "capacidad ejecutiva" implica habilidades como la comunicación oral y no verbal, la escrita, el trabajo en equipo, el conocimiento de las necesidades de las personas, el manejo de los sistemas de retribución y promoción, etc.
La forma de cuidar esta dimensión del talento es refinar las fortalezas y corregir alguna de las carencias del CEO. Para los procesos de mejora se puede recurrir a sesiones educativas y al coaching.
Un director general que tenga poco desarrollada esta dimensión es en realidad un "negociante" o "promotor", alguien capaz de poner en marcha un proyecto, pero letal en el momento de su consolidación o madurez.
3. Ético-moral: Consiste en tomar de decisiones teniendo en cuenta siempre el interés general de la organización y las personas que la componen.
En las últimas décadas se han desarrollado códigos con recomendaciones de "buen gobierno" para guiar a los CEO y los consejos de administración. En España existen tres: el Código Olivencia, el Informe Aldama y el Código Unificado.
Como el poder y la voluntad de mantenerse en el cargo pueden corromper, también es muy conveniente establecer comités de vigilancia y equilibrios de poder.
Eso sí, más allá de una normativa orientadora y las oportunas medidas de control, lo fundamental es la concepción que tenga el CEO de valores como la justicia, la solidaridad, la disciplina, la austeridad, etc.
Al fin y al cabo, lo más peligroso para una organización es contratar a una persona con grandes habilidades estratégicas y de manejo de personas pero que no sea íntegra.
En busca del máximo potencial.
Para desarrollar su talento, tanto los CEO como los candidatos a serlo deben ser humildes y buscar ayuda para ponerse al día con un plan de formación exigente, algo que deberían valorar los encargados de la selección.
El consejo de administración también debería preocuparse de colaborar en el desarrollo del CEO, aunque muchas veces el pudor de sus miembros impide que hagan propuestas en ese sentido.
Otra obligación del consejo es favorecer la aparición de candidatos a CEO y facilitar el desarrollo de las tres dimensiones de su talento: es toda una garantía de continuidad para la compañía.
Fuente: Guido Stein Martínez y José Ramón Pin Arboledas / IESE Insight
La gestión del talento directivo en la empresa: Se busca CEO íntegro, con visión de negocio y don de gentes.
Lo más probable es que la estrategia de una empresa liderada por alguien con experiencia comercial tienda a un modelo de marketing. En cambio, si el CEO es financiero, la preocupación de la compañía seguramente pivotará sobre temas como la percepción que tienen de ella en el mercado bursátil o los bancos.
Los profesores del IESE José Ramón Pin y Guido Stein analizan las características fundamentales de un candidato a director general, explicando hasta qué punto el CEO condiciona el desarrollo de la empresa y desgranando las dimensiones que debe abarcar su talento, así como los procesos para desarrollarlo.
Una carrera de largo recorrido.
El camino hacia la dirección general implica esfuerzo, constancia, visión de negocio, capacidades políticas e integridad. Las dificultades pueden ser múltiples, por lo que quienes aspiren al cargo de CEO deben asumir los posibles sacrificios personales, profesionales y familiares.
A lo largo del proceso se alternan las etapas de estabilidad con otras de crisis, en las que se debe hacer frente a la incertidumbre que generan los nuevos problemas.
Es necesario contemplar las fases de crisis como oportunidades para aprender a lidiar con estos problemas. Algunos aprendizajes básicos son:
1. Delegar y correr riesgos por el trabajo de los demás, seleccionando a los colaboradores adecuados y colocándolos donde son más eficaces.
2. Desligar aquellas partes de los equipos que no son adecuadas para las nuevas tareas y dejar marchar a los colaboradores que así lo desean.
3. Compaginar una exigente vida profesional con la vida familiar y personal.
4. Crear una tupida y sólida red de relaciones en la organización y fuera de ella.
5. Ser constante y manejarse desde la adversidad para poder recuperarse tras cualquier traspié en la carrera.
6. Disponer de varios estilos de dirección y utilizarlos de manera eficaz según convenga.
Las tres dimensiones del talento.
El talento es el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes que llevan a comportamientos espontáneos, recurrentes y que son esenciales para realizar la tarea. En el caso del director general de una empresa, debe abarcar tres dimensiones:
1. Estratégica o de negocio: Consiste en ver oportunidades de mercado, saber cómo aprovecharlas y hacerlas realidad. El que solo ve el futuro, pero no sabe edificarlo, se queda en visionario.
Para mejorar esta dimensión hay que ponerla en práctica, por lo que la empresa debe permitir que los candidatos a CEO definan y materialicen oportunidades de negocio, aunque esto implique algún fracaso.
Un primer ejecutivo sin talento estratégico es en realidad un administrador, eficaz para seguir una estrategia marcada pero no para cambiarla. En entornos tan complejos como el actual, este tipo de CEO puede anquilosar la organización y llevarla al fracaso por falta de reacción ante los cambios y las nuevas oportunidades.
2. Psicosocial o de manejo de personas: Es la capacidad de movilizar personas y equipos para alcanzar la visión de negocio. La también llamada "capacidad ejecutiva" implica habilidades como la comunicación oral y no verbal, la escrita, el trabajo en equipo, el conocimiento de las necesidades de las personas, el manejo de los sistemas de retribución y promoción, etc.
La forma de cuidar esta dimensión del talento es refinar las fortalezas y corregir alguna de las carencias del CEO. Para los procesos de mejora se puede recurrir a sesiones educativas y al coaching.
Un director general que tenga poco desarrollada esta dimensión es en realidad un "negociante" o "promotor", alguien capaz de poner en marcha un proyecto, pero letal en el momento de su consolidación o madurez.
3. Ético-moral: Consiste en tomar de decisiones teniendo en cuenta siempre el interés general de la organización y las personas que la componen.
En las últimas décadas se han desarrollado códigos con recomendaciones de "buen gobierno" para guiar a los CEO y los consejos de administración. En España existen tres: el Código Olivencia, el Informe Aldama y el Código Unificado.
Como el poder y la voluntad de mantenerse en el cargo pueden corromper, también es muy conveniente establecer comités de vigilancia y equilibrios de poder.
Eso sí, más allá de una normativa orientadora y las oportunas medidas de control, lo fundamental es la concepción que tenga el CEO de valores como la justicia, la solidaridad, la disciplina, la austeridad, etc.
Al fin y al cabo, lo más peligroso para una organización es contratar a una persona con grandes habilidades estratégicas y de manejo de personas pero que no sea íntegra.
En busca del máximo potencial.
Para desarrollar su talento, tanto los CEO como los candidatos a serlo deben ser humildes y buscar ayuda para ponerse al día con un plan de formación exigente, algo que deberían valorar los encargados de la selección.
El consejo de administración también debería preocuparse de colaborar en el desarrollo del CEO, aunque muchas veces el pudor de sus miembros impide que hagan propuestas en ese sentido.
Otra obligación del consejo es favorecer la aparición de candidatos a CEO y facilitar el desarrollo de las tres dimensiones de su talento: es toda una garantía de continuidad para la compañía.
Fuente: Guido Stein Martínez y José Ramón Pin Arboledas / IESE Insight
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viernes, 3 de mayo de 2013
Capital humano y management empresarial: Nueve pasos para cambiar y crecer ante situaciones adversas

"Existen personas que se consideran un imán para los problemas, otros se sienten afortunados por las pocas eventualidades que les surgen. Pero lo que sí debemos tener claro es que a todos se nos presentan situaciones en la vida y, evidentemente, dependemos de la capacidad mental, de nuestras creencias, programaciones y paradigmas para enfrentarlas exitosamente."
Capital humano y management empresarial: Nueve pasos para cambiar y crecer ante situaciones adversas.
A continuación encontrará una secuencia de nueve pasos que debe usar para enfrentar los problemas y emprender los procesos de cambio que sean necesarios. Esta secuencia tiene un punto de inflexión, pues sin su habilidad para reconocer sería imposible obtener la transformación esperada.
1. Visualizar: No es necesario tener habilidades extrasensoriales. Con la sola experiencia de vida, con el conocimiento del diario acontecer -más una pequeña cuota de atención-, seguro lograremos identificar los problemas mientras estos ocurren o idealmente antes de su aparición.
2, Tranquilizarse: De nada vale quedarse en la dificultad y ahogarse en la ansiedad. No se debe entrar en pánico psicológico, por el contrario, debe tranquilizarse para enfrentar en mejor posición la manera de actuar.
3. Analizar: Se debe contraponer el problema con sus reales posibilidades de resolverlo. Debe determinar si su caja de recursos cuenta con las herramientas suficientes en cantidad y calidad para solventar la situación.
4. Reconocer: Este es el punto de inflexión. Si su caja de herramientas no cuenta son los recursos adecuados, debe admitir la debilidad, ya que solo al reconocer aceptaremos la necesidad de formación para luego abrirnos al crecimiento continúo.
5. Reflexionar: Debe enfocarse en que la mente es capaz de facilitar el cambio personal. Recuerde el enorme poder de su mente, rememore todos los procesos victoriosos, todos los logros alcanzados, confíe en la grandeza de su ser.
6. Plan de acción: En todo proceso de cambio es necesario ejecutar un sencillo plan de acuerdo a las necesidades, una herramienta cargada de tiempo y acciones que nos impulse en el camino a aumentar el potencial como seres humanos.
7. Ejecutar: La implantación de un nuevo hábito demanda acción, práctica y tiempo. Debe comprometerse y ser paciente en el tiempo hasta alcanzar el objetivo. Es vital apoyarse en la mente: allí es donde nace la autoconfianza, pilar fundamental de la autoestima y condición básica para emprender acciones de forma perseverante y sostenida.
8. Aplicar emociones positivas: La mente controla en gran medida las emociones y para emprender un proceso de cambio es necesario que nos embargue emociones positivas, de lo contrario poco podremos avanzar. En la relación mente-emoción también reposa el autoconvencimiento, es decir, la convicción de que debemos cambiar. Si no estamos convencidos, el cambio es imposible.
9. Estructura: Debe contar con una red de apoyo que verdaderamente le motive a la mejora a través del reconocimiento pertinente, que comprenda sus dificultades y sepa hacerle ver las debilidades apenas se presenten y que le escuche con verdadero interés para hacerle las preguntas adecuadas en los momentos oportunos.
Conclusión.
Antes de proponerse cambiar es transcendental hacer un acto de verdadera reflexión que pase por reconocer nuestras debilidades y termine con la conclusión de una real necesidad de cambio. En tal reconocimiento es importante responderse las siguientes preguntas: ¿qué debo cambiar?, ¿Por qué debo cambiar? ¿Qué beneficios conseguiré si cambio? ¿Qué perjuicio obtendré si no cambio?.
El cambio es una constante en la vida. Está en Ud. reconocerse con las herramientas, habilidades y estrategias pertinentes para que esa transformación resuelva las debilidades que se presenten. Solo desde ese reconocimiento podrá aplicar los nueve pasos para impulsar su cambio hacia el crecimiento continuo.
Fuente: Managers Magazine
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viernes, 22 de junio de 2012
Enfrentándose a la adversidad: Nueve pasos para impulsar el cambio hacia el crecimiento continuo

“Lo importante no es cuantas veces caes, sino cuantas veces te levantas”
J.F Kennedy
Enfrentándose a la adversidad: Nueve pasos para impulsar el cambio hacia el crecimiento continuo.
Existen personas que se consideran un imán para los problemas, otros se sienten afortunados por las pocas eventualidades que les surgen. Pero lo que sí debemos tener claro es que a todos se nos presentan situaciones en la vida y, evidentemente, dependemos de la capacidad mental, de nuestras creencias, programaciones y paradigmas para enfrentarlas exitosamente.
A continuación se analizan los nueve pasos que debe usar para enfrentar los problemas y emprender los procesos de cambio que sean necesarios. Esta secuencia tiene un punto de inflexión. Sin su habilidad para reconocerlo sería imposible obtener la transformación esperada.
1. Visualizar: No es necesario tener habilidades extrasensoriales. Con la sola experiencia de vida, con el conocimiento del diario acontecer -más una pequeña cuota de atención-, seguro lograremos identificar los problemas mientras estos ocurren o idealmente antes de su aparición.
2. Tranquilidad: De nada vale quedarse en la dificultad y ahogarse en la ansiedad. No se debe entrar en pánico psicológico, por el contrario, debes tranquilizarte para enfrentar en mejor posición la manera de actuar.
3. Analizar: Se debe contraponer el problema con sus posibilidades reales posibilidades de resolverlo. Debe determinar si su caja de recursos cuenta con las herramientas suficientes en cantidad y calidad para solventar la situación.
4. Reconocer: Este es el punto de inflexión. Si su caja de herramientas no cuenta son los recursos adecuados, debe admitir la debilidad, ya que solo al reconocer aceptaremos la necesidad de formación para luego abrirnos al crecimiento contínuo.
5. Reflexionar: Debe enfocarse en que la mente es capaz de facilitar el cambio personal. Recuerde el enorme poder de su mente, rememore todos los procesos victoriosos, todos los logros alcanzados y confíe en la grandeza de su ser.
6. Plan de acción: En todo proceso de cambio es necesario ejecutar un sencillo plan de acuerdo a las necesidades, una herramienta cargada de tiempo y acciones que nos impulse en el camino a aumentar el potencial como seres humanos.
7. Ejecutar: La implantación de un nuevo hábito demanda acción, práctica y tiempo. Debe comprometerse y ser paciente en el tiempo hasta alcanzar el objetivo. Es vital apoyarse en la mente: allí es donde nace la autoconfianza, pilar fundamental de la autoestima y condición básica para emprender acciones de forma perseverante y sostenida.
8. Aplicar emociones positivas: La mente controla en gran medida las emociones y para emprender un proceso de cambio es necesario que nos embargue emociones positivas, de lo contrario poco podremos avanzar. En la relación mente-emoción también reposa el autoconvencimiento, es decir, la convicción de que debemos cambiar. Si no estamos convencidos, el cambio es imposible.
9. Estructura: Debe contar con una red de apoyo que verdaderamente le motive a la mejora a través del reconocimiento pertinente, que comprenda sus dificultades y sepa hacerle ver las debilidades apenas se presenten, que escuche con verdadero interés para hacer las preguntas adecuadas en los momentos justos.
Conclusión
Antes de proponerse cambiar es transcendental hacer un acto de verdadera reflexión que pase por reconocer nuestras debilidades y termine con la conclusión de una real necesidad de cambio.
En tal reconocimiento es importante responderse las siguientes preguntas: ¿qué debo cambiar?, ¿Por qué debo cambiar? ¿Qué beneficios conseguiré si cambio? ¿Qué perjuicio obtendré si no cambio?
El cambio es una constante en la vida. Está en Ud. reconocerse con las herramientas, habilidades y estrategias pertinentes para que esa transformación resuelva las debilidades que se presenten. Solo desde ese reconocimiento podrá aplicar los nueve pasos para impulsar su cambio hacia el crecimiento continuo.
Fuente: Jaime Mora/ Managers Magazine
jueves, 1 de diciembre de 2011
Habilidades directivas en la gestión de las organizaciones: ¿Quién sabe lo que los problemas pueden hacer por ti?
"Es una premisa recogida en el Manifiesto Vikingo: «¿Quién sabe lo que los problemas pueden hacer por ti?». Una filosofía no escrita plasmada en el libro con el mismo título de Steve Strid y Claess Andréasson que aboga por una nueva forma de dirigir las empresas basada en la estrategia y gestión que hicieron los vikingos para obtener sus riquezas y que muchas empresas escandinavas –IKEA, Absolut, Lego, H&M…– han llevado a cabo marcando tendencias en todo el mundo."
Gestión empresarial: ¿Quién sabe lo que los problemas pueden hacer por ti?
Una de las claves de esta manera de entender la vida es que muchas veces los problemas pueden ser nuestros mejores aliados. Por ejemplo, el diseño por parte de IKEA de sus propios muebles se produjo como consecuencia del boicot al que fue sometida por los proveedores suecos en 1955. Sin aquella difícil circunstancia, el gigante del mueble no sería la empresa que es hoy día con presencia en más de 30 países.
La adversidad no es plato de buen gusto para nadie, pero antes o después toca a las puertas de todas las casas. Es inevitable. A menudo, sin embargo, la diferencia entre unas personas y otras no reside tanto en los problemas que tenemos que afrontar (realidad objetiva) como en la forma en que respondemos a los mismos (realidad subjetiva). Mientras algunas personas se hunden, otras salen fortalecidas convirtiendo las dificultades en crisis de crecimiento y madurez.
Hellen Keller en "El mundo donde vivo" (1910) escribe: «El mundo está lleno de sufrimiento, pero rebosa de personas que lo han vencido y en su lucha descubrieron algo valioso». Keller se quedó ciega y sorda al poco tiempo de nacer, y gracias a la ayuda de su institutriz, aprendió a escribir, leer y comunicarse. Fue a la universidad, publicó su primer libro en 1902 y fue una activista política destacada. Siempre con espíritu positivo afrontó los reveses que le tocó vivir como un acicate para su desarrollo personal.
Nick Vujicic (Melbourne, 1982) es un chico australiano sin brazos ni piernas que, gracias a sus ganas de vivir, realiza muchas actividades. Siempre quiso ser independiente, lo que le ha llevado a desarrollar todo tipo de estrategias para valerse por sí mismo: aprendió a escribir usando los dos únicos dedos de su pie izquierdo, a usar el ordenador o a contestar al teléfono. «Mi motivación es vivir la vida», decía en una ocasión. Hoy viaja por el mundo impartiendo conferencias sobre cómo superar la adversidad y sus vídeos en Youtube han sido vistos por millones de personas.
Liu Wei (Beijing, 1987) es otro joven chino que toca el piano con los pies después de que a los diez años le tuviesen que amputar los brazos tras sufrir una descarga eléctrica. «Nadie dice que el piano debe ser tocado con las manos», señalaba durante su presentación en el programa China’s Got Talent. Y añadía: «La gente como yo solo tiene dos opciones. Una es abandonar mis sueños, lo que me llevaría a una rápida muerte, y la otra es luchar sin brazos para vivir una vida extraordinaria». Después de su actuación en el talent show, el jurado dice: «Creo que todos nosotros, mientras te escuchamos tocar, pensamos que no deberíamos quejarnos de nada en nuestras vidas».
Pero no hace falta acudir a ejemplos tan extremos. Todos conocemos a personas que han luchado contra un cáncer, han superado la pérdida de algún hijo o han tenido que comenzar de cero tras quebrar sus empresas.
¿Qué beneficios puede aportar la adversidad?
l. Sirve para despertar talentos ocultos: Desde la comodidad de la rutina es muy complicado desafiar a nuestros límites. Sin embargo, cuando nos vemos obligados por las circunstancias a salir de nuestra zona de confort, muchas cualidades y habilidades que no habían tenido la posibilidad de manifestarse lo acaban haciendo, descubriendo así parcelas de nosotros mismos que desconocíamos. A menudo los límites no son sino miedos anclados en el inconsciente que nos debilitan e impiden sacar lo mejor que llevamos dentro.
2. Sirve para encontrar el sentido de la vida: En el libro "Nada es imposible", Christopher Reeve, el actor protagonista de Superman, cuenta su experiencia después de que en 1995 quedase paralizado de cuello para abajo tras una caída de caballo: «Desde muy joven busqué un significado de espiritualidad en mi vida y nunca lo hallé. Al final, tuve que sufrir un accidente y perder el uso de casi todo mi cuerpo para encontrar la respuesta». Y prosigue: «En un instante, la parálisis creó en mí un vacío indescriptible. Siguiendo el consejo de mi familia y amigos creyentes, traté de rezar, pero no sentía ningún alivio, ni conectaba lo más mínimo con Dios. Entonces me di cuenta de que mi espiritualidad se reflejaba en cómo me comportaba con quienes me rodeaban; o como Abraham Lincoln dijo: ‘Cuando hago el bien me siento bien; cuando hago el mal me siento mal. Esa es mi religión».
3.Sirve para valorar todo lo que se tiene y ser agradecido: El gran pecado que cometemos todos es que, como apuntaba Shakespeare, «sufrimos mucho por lo poco que nos falta y disfrutamos muy poco de lo mucho que tenemos». Y así se nos escapa la vida. Casi siempre a la valoración de algo se llega desde su ausencia. Son las paradojas de la vida.
Después de pasar una época dura y sortearla con éxito, la mayoría de las personas suele saborear la vida de otra manera, más intensamente, apreciando cada instante y disfrutando de todos esos placeres cotidianos sin importancia que pasamos por alto. En la película ¡Viven! que reproduce el accidente aéreo de un equipo uruguayo de rugby en la Cordillera de Los Andes, donde tuvieron que permanecer dos meses en condiciones imposibles –temperaturas de 40 grados bajo cero, falta de alimentos, enfermedades o aludes–, hay una escena que refleja perfectamente esta idea. Tras muchos días perdidos en la montaña, varios chicos emprenden la búsqueda de la cola del avión para intentar hallar la batería que les permita conectar la radio y contactar con la civilización. En esta aventura encuentran una maleta que supondrá una alegría mayúscula al ver que hay dentro bombones, jerseys, calzoncillos limpios, pasta de dientes y un «tebeo que no he leído», dice uno de ellos. ¡Cuánto tenemos y qué poco sabemos valorarlo!
4. Sirve para aprender a vivir el presente y cultivar los afectos: He tenido la oportunidad de conversar con personas que han pasado por situaciones extremas en las que la frontera que separaba la vida de la muerte era mínima. Tres de ellos son: Gustavo Zerbino, William Rodríguez y Jorge Valdano. El primero, superviviente del accidente de Los Andes; el segundo, encargado de limpieza del World Trade Center el 11–S de 2001 y última persona en salir con vida del edificio; y el tercero estuvo a punto de fallecer cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló en México. A todos ellos les pregunté qué habían aprendido de aquella experiencia y coincidieron en dos aspectos:
a. La importancia de vivir el presente: Gustavo Zerbino me contaba su experiencia: «Después de lo que ocurrió en la montaña, lo más importante es la pasión que pongo en todo lo que hago. Allí cada minuto era el último y en esa situación vives con mucha pasión. En nuestro día a día vivimos como una mosca entre dos paredes, preocupados el 80% del tiempo por el pasado y el futuro. Hay que vivir el único momento en el que podemos tomar acción, el presente».
b. La importancia del afecto: está bien pensar en el dinero, los proyectos y la empresa, pero como me decía Willy, «lo realmente importante en la vida es el amor: a quién quieres y quién te quiere; tus familiares y tus amigos». Valdano también señalaba este extremo: «Cuando vives una situación tan extrema como la mía, sacas algunas evidencias; una de ellas es que no hay nada más importante y eficaz que el afecto. Cuanto más dura es la vida, más se repara en él. El afecto es el mejor reconstituyente que existe».
5. Sirve para sacar la parte más noble de cada individuo: En un mundo hipercompetitivo, la mejor versión del ser humano pasa muchas veces desapercibida. Sin embargo, cuando uno se ve al borde del precipicio y la sensibilidad está a flor de piel, casi siempre la bondad humana suele emerger de lo más profundo de cada persona poniendo en entredicho la filosofía de Hobbes de que el hombre es un lobo para el hombre. En cierta ocasión escuché al consultor Álvaro González–Alorda contar la siguiente historia:
«‘Le quedan tres meses, prepare sus despedidas, esta será su última Navidad’ –le dijo el doctor. Y al salir del hospital caminó sin rumbo durante horas hasta que se refugió del frío en una cafetería. Sacó su libreta y escribió los nombres de sus amigos íntimos. Eran cuatro. A continuación trazó una línea. Y siguió con la lista de los amigos a secas. Eran dieciséis. Trazó otra línea y siguió con los amigos antiguos, de los que no sabía nada desde hace años. Logró recordar a nueve. Trazó otra línea y pidió otro café. De repente, vino a su memoria un nombre que debería haber estado en la primera lista, pero cuya amistad se rompió años atrás por una ridícula discusión. Lo escribió con trazo tembloroso y tuvo que respirar hondo para sosegar la inquietud repentina que le embargó. A la mañana siguiente, partió en busca del último nombre de la lista. Cruzó el océano, llamó al timbre y le dio un abrazo. Cuando regresó, el doctor le citó con carácter urgente: ‘Ha habido un error en los análisis, usted no tiene cáncer, le ruego acepte mis disculpas’. Y para sorpresa del doctor, él las aceptó dándole las gracias y un abrazo».
Jil Van Eyle es conocido por su atractivo proyecto Teaming, una idea basada en el principio de que muchas microdonaciones insignificantes, todas ellas sumadas, generan una gran aportación económica. Sin embargo, su pasado profesional y personal es menos conocido para el gran público. Lo describe en Cómo dejé de ser un idiota. Su padre abandonó a la familia y con 15 años ya estaba trabajando. Entonces se prometió que antes de los 30 años tendría un Porsche, algo que consiguió con 28 años tras crear una empresa de transporte por Europa: CityZap.
Ejecutivo agresivo, le daban igual los medios y lo único que le interesaba eran los fines: dinero, lujo y fama. Y lo tenía todo. Sin embargo, CityZap entró en bancarrota. El varapalo fue grande, aunque como tipo duro pronto consiguió recolocarse y seguir ascendiendo. Nada se le resistía. Entonces llegó el wake up call. En 1998 nació su hija con una grave enfermedad: hidrocefalia. Sorda, casi ciega, con poca movilidad y capacidades mentales de un bebé, aquello fue una bofetada de la vida que le cambió su forma de ver el mundo.
Empezó a percibir cómo muchas enfermeras trataban a su hija con una delicadeza exquisita y por un salario menor al que cobraba su secretaria. Se cumplía el omnia in bonum: todo ocurre para bien. Muchas veces el Universo envía regalos envueltos en forma de problemas. Su hija era un presente para dar sentido a su vida, algo que quedó confirmado tras leer Las voces del desierto, de Marlo Morgan, en el que se relata cómo los niños que nacen con enfermedades graves son considerados una bendición.
6. Sirve para afrontar el futuro con menos miedo: Cuando uno pasa por una situación límite y es capaz de capearla, luego los problemas son menos problemas. Uno ha desarrollado anticuerpos que le permiten afrontar los virus de la vida con más serenidad y eficacia.
La adversidad bien gestionada refuerza la autoestima que no es sino control de la situación. Uno siente que tiene los recursos y capacidades para hacerla frente. En la película El hijo de la novia, del director Juan José Campanella, hay una escena que refleja bien esta idea. Juan Carlos (Eduardo Blanco) es un amigo de la infancia de Rafael (Ricardo Darín) con el que no se ve desde hace muchos años. Tras el reencuentro, le explica las graves penurias por las que ha pasado, y en un momento dado dice:
- Cuando vos sabe que nada de lo que te pase va a ser peor de lo que te pasó, te da un cierto poder... Yo ya no me preocupo por nada.
7. Sirve para conectar con el lado espiritual de la vida: Cuando todo se ve perdido, cualquier persona –incluso los más escépticos– intenta aferrarse a un hilo de esperanza. La fe es creer en aquello de lo que no se tiene evidencia. En la comentada cinta de ¡Viven!, la presencia de Dios –entendido como una inteligencia divina superior que nos protege– es una constante a lo largo de todo el largometraje. Hay situaciones que solo son soportables con una buena dosis de fe, de otro modo es fácil derrumbarse. Las palabras de Carlitos (Bruce Ramsay) al comienzo del metraje así lo expresan:
Al enfrentarte a la soledad sin una cosa material que la prostituya, te elevas a un plano espiritual en el que yo sentí la presencia de Dios. Existe ese Dios que me inculcaron en la escuela, y existe el Dios que está oculto por todo lo que nos rodea en esta civilización. Ese es el Dios que yo encontré en las montañas.
8. Sirve para encontrar nuestra vocación: En ocasiones, lo mejor que le puede ocurrir a una persona es aquello que jamás hubiese deseado que le ocurriese. Un despido, por ejemplo, puede ser el revulsivo que necesitábamos, ya que gracias a esa decisión de la empresa que nos parece tremenda, es el comienzo de un nuevo viaje que en otras circunstancias nunca hubiésemos emprendido. Pascal afirmaba que «la desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir».
Parece que las crisis actúan a modo de despertador vital. Casi nunca el hombre cambia por iniciativa propia, solo se pone en movimiento cuando todo tiembla alrededor. En cierta ocasión, me decía el psiquiatra Enrique Rojas: «Parece una paradoja, pero la frustración es necesaria para la madurez. En el triunfo uno se emborracha de sí mismo, mientras que el sufrimiento sirve para entender qué significa el arte de vivir».
9. Sirve para distinguir lo «esencial» de lo «accidental»: Nos deja desnudos ante nosotros mismos y nos obliga a hacer balance de nuestra vida, a distinguir lo importante de lo secundario. También El hijo de la novia nos sirve aquí de ejemplo. Rafael (Ricardo Darín) es un empresario que solo vive para su negocio, un restaurante italiano que no pasa por sus mejores momentos. Las otras facetas de su vida –hija, pareja, amigos– las tiene un poco abandonadas. Su madre Norma –que padece Alzheimer– no recibe su visita desde hace un año; y su padre, Nico Belvedere, que vive solo hace tiempo, tampoco recibe ninguna atención por su parte. Su vida es bien descrita por uno de los directivos de la multinacional que quiere comprar el negocio:
A Vd. le veo corriendo detrás de los proveedores, de los clientes, de los empleados… Como una especie de maratón... ¿Sabe cómo lo veo? No se ofenda: lo veo como a esos malabaristas chinos que van corriendo de palo a palo para que no se le caigan los platos.
Un ataque al corazón le servirá para replantearse muchas cuestiones y dar prioridad a otros valores antes que a sus asuntos empresariales. En un ataque de sinceridad, Rafael se confiesa:
No puedo más (…); tanto preocuparme por todo el mundo. Tanto laburo para ser alguien. Al final, lo único que tengo es un restaurante que no le interesa a nadie…
Conclusión
En resumen, la adversidad nos visita a todos. Por ello, como dice Bill George, autor de "7 lessons for leading in crisis (2009)": «Jamás desaproveches una buena crisis». Puede ser una gran oportunidad para que la verdadera transformación ocurra. No se trata de alegrarse de las dificultades que nos ocurren, sino de darles un sentido. Un proverbio holandés lo expresa así: «No puede impedirse el viento, pero pueden construirse molinos».
Fuente: Francisco Alcaide Hernández/ Execituve Excellence
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