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viernes, 21 de febrero de 2020

La marca personal como elemento estratégico ineludible para lograr el crecimiento, el reconocimiento y el posicionamiento en los mercados



A día de hoy ya nadie discute que la imagen que las personas transmiten hacia el exterior es tan, o más importante, que la que proyectan las empresas, porque las organizaciones dependen, fundamentalmente, del capital humano que las integra.

En este sentido cada persona se construye profesionalmente como una marca propia que necesita colocar en el mercado y cuidar para hacerla crecer. Por eso es primordial que sea capaz de generar valor, además de generar opiniones favorables enfocadas hacia la ganancia y la diferenciación.. y eso sólo se logra desde la proactividad y la estrategia constante, destacando logros, aptitudes y fortalezas para transmitir la necesaria confianza.

En este sentido el CV, la acciones desarrolladas en redes sociales, blogs o la gestión de materiales audiovisuales constituyen herramientas imprescindibles para dar a conocer la imagen y los proyectos personales como escaparate de la actividad que desarrolla, porque actualmente se pueden vender productos o empresas, pero también se vende la imagen de las personas y sus logros como elementos imprescindibles para impulsar y consolidar su liderazgo y su adecuado posicionamiento.

lunes, 5 de febrero de 2018

Personal Branding: Nosotros somos nuestra empresa, pero antes somos nosotros mismos



"Una marca personal es una huella, una señal, es lo que queda cuando ya no estamos presentes. Considerarse a sí mismo una marca, construirla de forma constante, saber transmitirla y hacerla crecer como una seña de identidad diferenciada, constituyen las claves de la visibilidad y el posicionamiento en el complejo entorno empresarial en el que desarrollamos nuestra actividad profesional, un entorno sometido a constantes cambios y caracterizado por su tremenda y creciente competitividad... nosotros somos nuestra empresa, pero antes somos nosotros mismos."

martes, 1 de noviembre de 2016

Gestión estratégica de la marca personal y oportunidades de mejora: El networking.... para qué y cómo utilizarlo

"En todos los aspectos de la vida, el networking no se reduce a la pregunta básica de “¿cómo me va a beneficiar esto?”, sino que tiene más sentido preguntarse “¿qué puedo añadir a esta situación?”.

Gestión estratégica de la marca personal y oportunidades de mejora: El networking.... para qué y cómo utilizarlo.

Para buscar trabajo? ¿Para cambiar de empresa? El sistema de mandar el currículo a diferentes empresas y esperar a que alguna responda es desde hace tiempo ineficaz.

A pesar de ello, los recién graduados siguen haciendo lo mismo que se hacía hace 20 años. La clave está, según los expertos, en crear una buena red de contactos y a partir de ahí intentar acceder a las empresas que interesan. “La mayoría dedica el 80% de su tiempo a buscar ofertas de empleo y a enviar su currículum y el 20% restante a hacer contactos. Lo que funciona es justamente lo contrario”, aseguran los expertos del networking.

Carolyn Magnani, asesora de carreras profesionales en la Universidad de Lausana, en Suiza, señala que hace ya algunos años que se están multiplicado en EEUU las empresas del llamado coaching educativo, que asesoran al recién graduado cuando deja la universidad y se pregunta por el próximo paso. Una de las empresas pioneras fue Ivy Educational Services, desde la que Magnani asesora a alumnos por Skype.

“El networking se debe entender casi como un trabajo diario, en el que el candidato tiene que trasladar su marca personal con informaciones y recomendaciones en la Red, y también con encuentros cara a cara en diferentes eventos relacionados con su especialidad. No les tiene que dar vergüenza decir abiertamente que están buscando trabajo. Al contrario de lo que piensan, cuanta más gente lo sepa mejor, más se asegurarán de que en algún momento alguien les recomiende”.

Gestión de la marca personal.

Es importante recordar que las empresas contratan a una persona, y no a un papel. Una vez que tu currículum les ha llamado la atención, quieren encontrar a una persona detrás de esa información de méritos comprimidos en una página. Por eso es tan importante que se trabaje la marca personal.

Amy Bernstein, directora de la Harvard Business Review, afirma que: “Más allá de las prácticas profesionales durante la carrera, que hoy son obligatorias si alguien quiere encontrar un empleo, el networking es una herramienta muy potente. Hacer contactos es una tarea cero placentera y hay que aprender a hacerlo sin volverse loco. Yo soy la primera a la que le resulta incómodo ir por ahí presentándome a gente cuando necesito algo.Mientras algunos tienen una pasión natural por conocer a gente nueva, a otros les hace sentir incluso sucios. Hay que romper con esa idea... hoy es una necesidad y, en ese sentido hay que plantearse una serie de estrategias para cambiar de actitud. La clave está en hacer preguntas, en perder la vergüenza de interrogar a alguien sobre cómo consiguió el puesto que tú quieres, incluso pedirle consejos para acercarte a la empresa. No consiste en soltar un discurso con tus bondades y pretender que las compren; tienes que saber conectar, construir un conocimiento de la compañía. Investigar a qué se dedica y qué podrías aportar. Tu mensaje tiene que calar.”

Estrategias de networking.

Las estrategias de las que habla Bernstein para superar esa aversión al networking son las siguientes:

1.Verlo como una posibilidad de aprendizaje, más que como una tarea, y afrontarlo de manera positiva y proactiva.

2.Identificar posibles intereses comunes con las personas que te preparas a conocer: Tratar de saberlo todo sobre ellos.

3.Ve más allá de lo que crees que puedes ofrecer: Hay competencias menos obvias pero no menos interesantes y valiosas, como saber agradecer y reconocer públicamente la ayuda de un senior (que verá así engrandecida su propia reputación…¡y la de su empresa!).

4.Hacerlo por un propósito más elevado que el mero hecho de mejorar tú, tu puesto, tus ingresos… Por ejemplo, intenta establecer nuevos contactos por el bien de tu empresa, para apoyarla, o para ayudar a tus clientes.

Porque cuando pensamos en networking, tendemos a dejarnos llevar por una serie de errores de concepto:

1. Solemos pensar que es una pérdida de tiempo.

2. Creemos que hay que tener un don natural para saber cómo hacer contactos...que solo valen los simpáticos.

3. Creemos que las relaciones interpersonales deberían surgir naturalmente.

4. Consideramos que hacer networking es, per se, egoísta y centrado en los propios intereses.

5. Tendemos a infavalorar los lazos más superficiales, pensando que los más estrechos son los más valiosos, cuando estos últimos -nuestros jefes inmediatos, compañeros en departamentos similares en otras empresas que a la vez son amigos de la universidad- puede que tengan exactamente los mismos contactos que ya tenemos nosotros, mientras que nuevos contactos que empezamos a conocer pueden abrir un mundo potencialmente mucho más amplio. (Aquí podéis leer el artículo completo, en inglés, en la HBR).

Nada más lejos de la realidad. Hoy sabemos que debemos dedicar una gran cantidad de tiempo a ampliar y reforzar nuestras redes de contactos, tanto dentro como fuera de nuestra empresa. No es solo dar tarjetas de visita, o conseguir más contactos en las redes sociales. Es -como su nombre indica- to work the net: trabajar la red de contactos.

Conclusión.

Sabemos que no nacemos predispuestos, o al menos no todos. Podemos prepararnos y entrenar las habilidades sociales necesarias, así como la motivación por la cual nos lanzamos a presentarnos a otros en un evento.

En este sentido, hacerlo por una motivación trascendente nos ayudará a mejorar nosotros, y especialmente nuestro entorno de trabajo, las personas con quienes pasamos gran parte de nuestro tiempo.

Se trata de personas… Darnos a conocer con nuestras competencias y potencial ayuda a otros a poder “usarnos”, dándonos la oportunidad de contribuir en el proyecto más adecuado en cada momento.

Fuente: Nuria Chinchilla/ IESE Insight.

lunes, 28 de septiembre de 2015

A propósito de la empresa, el liderazgo, el éxito, y la marca personal: Cómo piensan los ganadores

"Salvo lo que nos regala la naturaleza, todo lo que veis a vuestro alrededor antes fue un sueño en la cabeza del hombre". Leonardo Da Vinci al Rey de Francia, Francisco I.

A propósito de la empresa, el liderazgo, el éxito, y la marca personal: Cómo piensan los ganadores.

"Todo el mundo quiere saber qué tienen aquellas personas extraordinarias; aquellas que consiguen resultados que a nosotros también nos gustaría conseguir".

Si uno observa a estas personas con capacidades y un don especial puede encontrar muchas pistas interesantes que son indicativas de lo que se debe y no debe hacer. Aquí se reflejan algunas de esas pistas que pueden ser de utilidad :

1. Piensan en grande.

No existen los límites, lo único que existen son las limitaciones, que son limitaciones mentales, creencias incrustadas en nuestro inconsciente producto del entorno en el que nos hemos desarrollado que determinan nuestra forma de pensar, sentir y actuar. La frontera que separa lo posible de lo imposible es una simple creación de la mente. Lo único que está entre su meta y Ud. es la historia que se sigue contando a si mismo de por qué no puede lograrla.

2. Tienen una estrategia de salida.

O vemos el final del camino (sabemos hacia dónde vamos) o nos dejamos llevar por los acontecimientos (a donde ellos quieran llevarnos). No puede ganar un juego que no ha definido. Las personas con mentalidad ‘ganadora’ tienen un sentido claro de dirección y concentran todas las energías hacia ese lugar, sin desperdiciar tiempo y recursos, con personas, situaciones o decisiones que no suman.

3. La excelencia es innegociable.

Las chapuzas y el hacer las cosas para cumplir no forman parte de su modus vivendi. Si hacen algo, buscan hacerlo de forma impecable. La calidad es la mejor garantía de fidelidad de los clientes, de barrera de entrada para la competencia y de beneficios sostenibles. Para tener éxito, aparque la mediocridad de su vida. Cuando Ud. es excelente, la competencia se vuelve más irrelevante.

4. La autocomplacencia es su mayor enemigo.

Aprenda más para ganar más. No se puede ganar más dando menos o lo mismo. Su nivel de ingresos solo puede crecer hasta el nivel que crezca Ud.

Si quiere que le vaya mejor, tiene que estar dispuesto a pagar un precio mayor. Acomodarse es una papeleta segura hacia el fracaso. Si quiere estar en la cresta de ola, tiene que saberlo todo sobre lo suyo.

5. Sin pasión solo se puede estar en la media.

Si disfruta con lo que hace, lo hará mejor y el mercado le retribuirá. A todos nos gusta mucho algo, identifíquelo, y luego empaquételo en productos y servicios para poder venderlo. El éxito está en hacer del ocio un negocio. Como dice Chris Gardner, personaje que dio lugar a la película En busca de la felicidad: «No hay plan B para la pasión. Haz lo que amas y el éxito te llegará».

6. Focalizados en algo.

Cuando está enfocado lo difícil es no tener éxito. La diferencia entre un experto y un amateur es el FOCO; y FOCO es decidir una máxima prioridad –una sola– y organizar todas las actividades en torno a esa máxima prioridad. Hay mucha gente con mucho talento que ha fracasado por no mantenerse enfocada. Quien persigue dos conejos, se queda sin ninguno.

7. Control del tiempo.

Productividad no es llenar la agenda a tope sino eliminar todo lo que no tiene que hacerse. Y aplican la regla del 80/20 que libera de trabajo y tensión de manera sorprendente. Cada vez que dice ‘sí’ a algo sin importancia, dice ‘no’ a algo con importancia. El tiempo es más valioso que el dinero; siempre puede conseguir más dinero pero nunca puedes conseguir más tiempo.

8. Valor es su palabra preferida.

Éxito es aportar valor a la vida de los demás. Para ganar mucho, sirve mucho. Cambie el chip de ‘cuánto gano’ al ‘cómo sirvo’. Tenga Ud. vocación de servicio. Cuando se levante por la mañana, hágase esta pregunta: ¿Cómo puedo hacer mejor o más fácil la vida de la gente? Y luego hágalo. Busque siempre cómo dar más calidad, precios más baratos u ofrecer algo que el mercado no ofrece o hacerlo de otra manera o en un sitio sin cubrir.

9. La excusitis es la enfermedad del fracaso.

Nunca asuma que lleva el tipo de vida que le ha tocado vivir. El único antídoto contra todos los males es la autorresponsabilidad. Para tener éxito, lo primero es hacerse cargo de uno mismo: o gobierna su vida o se la gobiernan otros. Si su vida no es como le gustaría que fuese, hay algo que no sabe o no está haciendo bien. La mayoría de personas deja que su vida transcurra y solo unos pocos deciden lo que les sucederá en la vida.

10. No viven pendientes de la vida de los demás.

La gente ‘ganadora’ no tiene tiempo de criticar, porque está centrada al cien por cien en sus objetivos y su felicidad. Criticar es siempre restar energía a lo que realmente merece la pena. Saben que el mundo es abundancia. Solo se fijan en los demás para aprender cosas de ellos y adaptarlas a su negocio y a su vida. Están centrados en su perfeccionamiento personal y en su mejora.

11. No se preocupan por las opiniones ajenas.

Deciden lo que quieren, van a por ello, y no les importan los espectadores. Cuando escucha demasiado acaba por mimetizar a otros y pierde su esencia. La vida cambia para bien (y mucho) cuando uno se vuelve inmune a las opiniones de terceros. Triunfar es estar dispuesto a no gustarle a alguna gente. Para tener éxito tiene que proteger su individualidad.

12. No dejan de retarse.

Su estrategia es de tipo push. Saben que crecimiento personal y comodidad son incompatibles. Practican el arte de la incomodidad como estilo de vida. Se desafían cada cierto tiempo para no caer en la rutina y el aburguesamiento que conducen al estancamiento. Cuando más se crece y más se ensancha la zona de confort, mayores retos, desafíos y responsabilidades se pueden asumir. El problema nunca es el tamaño del problema, el problema es su tamaño. Si un problema le parece grande es que Ud. es pequeño y viceversa.

13. No van solos por la vida.

Buscan compañeros de viaje. Los equipos hacen mejores a las personas. Como dice Robin Sharma: «Un sueño fantástico necesita un equipo brillante. O no se cumplirá». Nada grande se ha logrado en solitario. Los éxitos son siempre colectivos. Primero, porque todos tenemos carencias que necesitamos compensar con las fortalezas de otras personas; segundo, porque todos necesitamos apoyos emocionales cuando las cosas se ponen feas y mantener un tono vital alto.

14. La vida es, sobre todo, cuestión de actitud.

Saben interpretar todo lo que les ocurre –fracasos, críticas, rechazos...– de manera positiva y favorable para utilizarlo en beneficio propio. Saben que detrás de cualquier experiencia hay sabiduría si uno sabe digerirla oportunamente. Todo suma cuando uno le da el enfoque adecuado. Todo ocurre por una razón y esa razón está para enseñar algo.

15. La resistencia emocional es esencial.

Se ponga como se pongas, la travesía del desierto la va a tener que sufrir. No hay otra alternativa. Y en ese viaje hay algo imprescindible: la resistencia emocional, la capacidad de estirar la frontera del dolor, de ser mentalmente fuerte cuando todo invita (y uno desea) abandonar. Como se dice en la obra El Alquimista: «Todo sueño comienza con la suerte del principiante y termina con la prueba del conquistador». Quien resiste, vence.

Fuente: Francisco Alcaide/ Executive Excellence.

jueves, 24 de septiembre de 2015

La nueva organización del trabajo bajo el paraguas de la globalización y la tecnología: De vueltas con el "yo" y la marca personal

"La globalización y la tecnología están facilitando que el trabajo se haga allá donde se realice más de manera más eficiente; pero además, casi todo el desempeño táctico es intercambiable hoy en día".

La nueva organización del trabajo bajo el paraguas de la globalización y la tecnología: De vueltas con el "yo" y la marca personal.

El principal cambio que se producirá en los próximos años será la forma en cómo se organizará y distribuirá el trabajo.

Cuando hablamos de desempeño táctico intercambiable, nos referimos a ese que puede digitalizarse con facilidad y transferirse a cualquier lugar del mundo a cualquier hora del día o de la noche. Podríamos decir que son intercambiables, por ejemplo, la investigación, la redacción, la interpretación radiológica, la elaboración de la Declaración de la Renta, etc. En cambio, no lo es una operación de apendicitis, el corte de pelo a navaja o servir una excelente comida.

Hoy, cuando la mayoría del trabajo es susceptible de ser realizado allí donde prime la eficiencia, existe una amenaza evidente para el profesional que no tenga algo que le haga especial. Ante esta situación, las preguntas que cada uno de nosotros debemos hacernos son: ¿poseo un trabajo que marque una diferencia y lo haga intocable en el sitio donde estoy actualmente?, ¿tengo alguna característica diferencial, algo que asegure que mi tarea aquí y ahora, y que garantice que lo que hago no puede ser subcontratado fuera?.

Si hace dos o tres siglos la batalla de la competitividad se libraba entre los países motivados por la religión y/o el imperialismo, la cuestión era: ¿Cómo puede mi país competir con otros? Desde hace un par siglos, el protagonismo se traslada a las empresas y la pregunta se construye sobre otra duda: ¿Cómo puede ser mi empresa más competitiva que otras organizaciones en liza?.

Sin embargo, en el momento actual, los países y las empresas se quedan tras bambalinas y es el individuo, es decir, la persona, quien pasa al centro de la escena y adquiere todo el protagonismo de la obra. Quizá por ello, la prestigiosa revista Time nombró como protagonista del año al individuo en 2006; es decir, a la persona, o lo que es lo mismo, a todos y cada uno de nosotros.

Hoy es más importante que nunca que cada persona se haga cargo de su propio destino, que gestione su vida y la apreciación de su valor profesional en el mercado, como si de una empresa se tratase. Ahora que las consecuencias de la depredadora crisis se dejan sentir con sus garras más afiladas, muchos individuos que están fuera de las grandes organizaciones –o dentro de ellas, pero que tienen un conjunto de destrezas y competencias solo valoradas por su actual empresa–, están haciéndose cada vez más vulnerables al cambio de modelo de un mercado de trabajo cada vez más táctico, líquido, global y virtual.

Por ello, el valor de la marca personal adquiere una importancia indiscutible, al igual que la marca ha sido y es relevante para las empresas. Las organizaciones son totalmente conscientes de esto, porque saben el efecto de tranquilidad y seguridad que provocan las marcas –denominadas por algunos como el “valium” de la aldea global– en el comportamiento de quienes las percibimos.

A pesar de las críticas que sobre el tema puedan hacerse, las marcas producen sentimientos. El que fuera presidente de General Motors, Pierre du Pont, dijo que “las empresas, al igual que las naciones y los hombres, tienen alma”. Las marcas acarician nuestra alma, ofrecen significados e influyen en nuestro inconsciente para que tengamos determinados comportamientos conscientes. Nos provocan un deseo no racional de compra, es decir, trabajan nuestro subconsciente para generarnos un comportamiento que acabe materializándose en la compra de un producto u otro.

Un ejemplo puede ser el de Harley-Davidson. ¿Qué es lo que nos transmite esta marca? Sin duda, nos provoca nostalgia, autonomía, libertad, independencia, poder, éxito, etc.

Otro caso significativo puede ser el de The Body Shop que, con su filosofía de la mujer, la ética de la economía y su política de productos cosméticos naturales que respetan a los animales, nos transmite cierto narcisismo y belleza, salud, amor por la naturaleza, respeto por el medio ambiente, etc.

O el caso de Coca-Cola. Pensemos por un momento qué es lo que vende: ¿agua azucarada o vitalidad, aventura, alegría de vivir, “la chispa de la vida”? O incluso Toyota, empresa bastante sensibilizada con la gestión de las emociones, que está tratando de crear árboles capaces de absorber los gases tóxicos de los motores, como forma de corresponsabilizarse con el medio en que opera.

Igual sucede con Nike, Calvin Klein, Lacoste, Benetton y otras tantas. Ninguna de esas compañías trabaja con la razón, todas apelan a la emoción, a la parte más afectiva e inconsciente, y lo hacen de una forma muy sutil y subliminal. Lo mismo debemos hacer con nuestros profesionales: trabajar sus sentimientos, su parte más subliminal, su parte más inconsciente, afectiva y emotiva.

Recuérdese que cuando Toyota creó Lexus, su gama de lujo, se dio cuenta de la importancia de transmitir a su gente y al mercado emoción más que razón, y su lema fue “BMW”, que significaba: “Beat Mercedes or Whatever”, es decir, ganar a Mercedes o a cualquier otro de su nivel, como BMW.

Creación y gestión eficiente de la marca personal.

Al igual que las marcas de las compañías son esenciales para provocar comportamientos de compra en los consumidores, las marcas personales son determinantes para que nos contraten en este joven y digital siglo XXI.

Si esto es así, la cuestión es cómo se puede trabajar la marca personal. Con esta pregunta iniciaba recientemente una de mis intervenciones en un excelente foro, dirigido a jóvenes recién licenciados, que llevaba por lema “El Camino a la empresa: todo lo que os debieron enseñar en la Universidad y nunca hicieron”.

Se puede plantear un decálogo convirtiendo la palabra LEADERSHIP en un acrónimo que permita recordar qué es importante hacer para crear una buena marca personal:

1. Lente: Cada uno de nosotros debe ser consciente de que las personas interpretamos la realidad de manera distinta, porque tenemos unas lentes o gafas que nos hacen entender la misma de una manera u otra. Lo importante es ser consciente de que no depende de cómo nosotros nos veamos, sino de cómo nos vean los demás; aquellos con los que nos relacionamos.

2. Especializarse en marketing: Necesitamos dominar mucho más que antes el rompecabezas del marketing. Este nuevo mundo de la marca personal está muy lejos de aquel en el que la persona se pasaba 25 años en la misma empresa con las mismas personas del departamento de administración o cobros. Ahora estaremos saltando de proyecto en proyecto, trabajando con desconocidos la mayor parte de las veces.

3. Aprendizaje de por vida: Se trata de ser capaces de cambiar permanentemente, o de aprender continuamente, para lo que cual necesitamos poder desaprender antes. El cambio es como un puente, no puedes llegar a cruzar el río o a la otra punta del puente, si no has abandonado el primer extremo.

4. Diferenciarse: Necesitamos ser condenadamente especiales en algo que dé valor. Asistimos al tsunami del cuello blanco. Me distingo o me extingo. Si no aportas algo diferencial, no te llamarán para participar en proyectos.

5. Externalizar: Centrarse en el core competence de nuestro trabajo, en aquello que sabemos hacer mejor. Cuál es nuestro papel, pensar en Hollywood y externalizar el resto de las cosas. Es importante una red de contactos que incremente nuestra versatilidad. Un individuo no puede hacer todo, pero puede tener identificados a los mejores para que, si surge la oportunidad, le ayuden en ese proyecto.

6. Rejuvenecer: Aquellos que estamos por encima de los 40 puede que tengamos sensibilidad por la tecnología, pero no la entendemos. Si tienes más de 35 años, eres un yogur caducado. Incorpora a tus equipos alguna persona insultantemente joven.

7. Ser cuantitativo: Si vas a capitanear tu vida, necesitas comprender los pormenores de cómo hacer dinero. Familiarízate con los números y mantén la vista puesta en el balance del proyecto. No solo de amor vive el hombre. Ocúpate de manejarte como una empresa, invirtiendo en ti y buscando el ROI de lo que haces.

8. Hacer relaciones: La lealtad no está muerta –es más importante que nunca–, lo que pasa es que es distinta. La lealtad ha girado 180 grados. La lealtad antigua era la vertical. Lealtad a una jerarquía, te agarrabas a un escalón tras otro, intentando ascender en una escalera vertical prescrita. Era la lealtad del pelota. La lealtad nueva es la lealtad a una profesión, a un sector y a uno mismo. Lo que importa es lo que piensen tus compañeros que son los que te llamarán para la próxima película o proyecto.

9. Interior: “Conócete a ti mismo”, figuraba en el famoso Oráculo de Delfos. O como dirían los mismo griegos –aunque no sé si es políticamente inteligente poner hoy este ejemplo–: “El autoconocimiento personal es el primer paso a la sabiduría”. Si siempre ha sido una virtud, hoy para trabajar tu marca y ponerte en valor como gig o actor de un proyecto, es más importante que nunca. Más te vale que sepas cómo eres.


10. Positivo: Suelo decir que la actitud mental positiva determina nuestro éxito. Si esta es una cualidad fundamental en la vida de la corporación, imagínate cómo lo es una vida laboral fragmentada, en la dependeremos cada vez más de nosotros mismos.

Conclusión.

Si quieres competir en una aldea global en la que el talento y conocimiento son los elementos de valor determinantes que interactúan y colaboran a nivel mundial, mi recomendación es considerarte a ti mismo como si fueses tu propia empresa. Y no olvides que es la hora del marketing, la hora de tu propia marca personal, la hora de tu “Yo, S.A.”

Fuente: José Manuel Casado González- Presidente de 2.C Consulting/ Executive Excellence.

domingo, 2 de junio de 2013

Construyendo imagen en el mundo de los negocios: ¿La clave está en crear o en tener una marca personal?



"Hace años que las teorías económicas hablan de la especialización como la forma de optimizar los recursos e incrementar la productividad, tanto de empresas como de países. Que cada empresa emplee sus esfuerzos en aquello que hacen mejor y luego comercien con ello."

Construyendo imagen en el mundo de los negocios: ¿La clave está en crear o en tener una marca personal?.

El ámbito personal no dista mucho de esa especialización. Cada uno tiene unas capacidades, unos conocimientos, unas experiencias que, si las ponemos al servicio de la productividad permitirán optimizar todos nuestros recursos. Si se obvian las características propiamente profesionales y nos fijamos en las personales se observa una cierta especialización de igual modo.

Algunas personas son capaces de establecer relaciones sociales más fácilmente, otras son capaces de liderar equipos de trabajo por el mero hecho de poseer un carisma que a otros les falta, otras poseen una capacidad de concentración mayor que les permite desarrollar proyectos que la requieren, etc…

La forma en la que los demás nos ven, las percepciones que se tienen de una persona, incluso la manera en la que se ve uno mismo, son las bases que forman tu marca personal. Las diferencias que tenemos con los demás y, sobre todo, la manera en que mostramos esa diferenciación será la clave para la creación de una marca personal.

Como concepto, la marca personal o en inglés personal branding, es un proceso mediante el cual las personas aplican las técnicas de promoción y comunicación de marca a sí mismas.

En la consultoría de reputación online es fácil encontrarse con casos en los que, al realizar un análisis de e-reputación de una empresa, se habla tanto o más de uno o varios de sus directivos que de la propia empresa. En aquellos supuestos en los que el directivo principal es tanto, o más, relevante que la propia empresa, existen dos aspectos que deben controlarse de forma minuciosa: la reputación (online y offline) que tiene dicho directivo, y la imagen que proyecta al resto de personas. Estos conceptos afectarán, de manera directa e indirecta, a la empresa.

Creación de la marca personal.

De la misma manera que una marca comercial forma parte de los activos intangibles de una empresa, la marca personal puede ser creada a través de la percepción que los demás tienen de una persona.

Según Andrés Pérez, experto en el desarrollo de marca personal, existen varias características que se deben cumplir para tener una marca personal: Autenticidad; honestidad; utilidad y visibles. Los profesionales que quieren desarrollar su marca personal deben trabajar intensamente para promocionar, comunicar, y proteger dicha marca ya que un error puede perjudicar todo el trabajo realizado.

El concepto de marca personal no es una novedad fruto de los cambios en las maneras de comunicarse. La forma en la que se crea la marca personal es la que ha cambiado con la aparición de Internet. Según Andrés Pérez, a la hora de establecer la marca personal, se pasa por diferentes fases:

1. Un contacto uno a uno: Es la forma más tradicional de establecer contactos entre personas. Son las conversaciones personales cara a cara.

2. Un contacto uno a varios: Conferencias, grupos de trabajo, mesas redondas, clases en una universidad, etc… es la manera en la que un profesional puede mostrar a un grupo reducido de gente su marca personal.

3. Un contacto de uno a todos: Aquí es donde hace su aparición Internet. Las nuevas tecnologías, las redes sociales (profesionales o no) han modificado radicalmente la forma en la que nos relacionamos y, por tanto, la forma en la que se puede crear y comunicar nuestra marca personal.

En el lado opuesto está Enrique Dans que es de la opinión que “la marca personal se consigue trabajando, trabajando y trabajando”. Es decir, que de los esfuerzos y del trabajo se proyecta la imagen con la que un profesional será percibido, esto es, su marca personal.

Dentro del campo de la inteligencia en social media, los análisis de e-reputación ponen de manifiesto las carencias de muchas de personas en esta materia, especialmente cuando se trata de altos cargos de empresas o instituciones.

Toda acción, actitud, comportamiento es susceptible de ser conocida a través de Internet. En la actualidad este comportamiento está cambiando y los profesionales que crean las marcas personales de altos directivos se han multiplicado de forma exponencial.

Conclusión.

Cualquier internauta, con conocimiento de causa o sin él, es capaz de emitir una valoración sobre una persona, es capaz de expresar una percepción. Del nivel de influencia de esa persona y del volumen de información que genere ese internauta, dependerá que su percepción se convierta en general o pase desapercibida.

Salvando las distancias que existen entre la reputación de una persona y la marca personal de esa persona el control de la información en Internet permite conocer -y por lo tanto, actuar en consecuencia- la manera en la que se percibe una marca personal.

¿Cómo cree que su marca personal puede ayudarle a cambiar o mejorar su posición? Y si ya la tiene, ¿cómo cree que puede afectarle desconocer la percepción que se tiene de usted?.

Fuente: Juan Pérez de los Cobos /id Inteligencia