lunes, 10 de octubre de 2011

Empresas en un mundo cambiante: El fracaso como fuente primordial de la innovación en las organizaciones


“No existe nada parecido a un experimento fallido. Sólo experimentos con resultados inesperados”.

Buckminster Fuller

El fracaso en un mundo cambiante

¿Qué es el fracaso? Supuestamente, llamamos fracaso a intentar algo, y no conseguirlo. El fracaso está asociado a connotaciones tremendamente negativas, tanto en lo personal como, sobre todo, en lo profesional.

Fracasar en algo es no conseguir lo que buscas, lo que quieres, y a la persona que fracasa a menudo se la tilda de “fracasado”. Posiblemente no haya peor adjetivo para un profesional de cualquier área, especialmente en las culturas latinas.

Pero... ¿qué pasa si el fracaso es exactamente lo que buscamos?, ¿cómo puede convertirse en algo positivo?, ¿pueden la personas y las organizaciones aprender más del fracaso que de los éxitos?

En realidad, el fracaso está directamente relacionado con el aprendizaje. Y por encima de todo, la asunción y gestión del denominado “fracaso” es esencial en la disciplina más importante de nuestro tiempo: la innovación. Tratemos de explorar la relación entre ambos términos.

La época de mayor adaptación, aprendizaje y creatividad es, sin duda, nuestra niñez. Es una etapa donde necesitamos el mayor número de estímulos posibles para poder ir probando y aprendiendo cada vez más y más rápido.

Cuando somos niños, el riesgo no existe, y el fracaso como tal, tampoco: simplemente vamos probando cosas. Somos tremendamente curiosos, buscamos continuamente nuevos estímulos o retos que nos empujan a crear nuevas conexiones. El ensayo-error es un herramienta básica que utilizamos para aprender y crear, tanto nuestra propia personalidad como la visión del mundo y nuestra posición dentro de él.

Estas capacidades, las de aprender e innovar, son intrínsecamente humanas, aunque con la educación y el “troquelado” posterior (muy especialmente el del mundo occidental) se van apaciguando hasta llegar casi a apagarse.

Básicamente nos obligan a aprender que el intentar algo distinto acarrea unos riesgos que no compensan los posibles beneficios. Nos inculcan a encontrar una solución ya conocida de antemano. De lo contrario, habremos fracasado.

Este tipo de pensamiento, acción y procesos son muy efectivos cuando se trata de continuar haciendo lo mismo que siempre, o cuando intentamos mejorar cada vez más lo que ya sabemos hacer. Pero cuando queremos crear algo nuevo, cuando queremos innovar, no nos vale el camino “del menor riesgo posible”. Desde el apacible paraguas del “riesgo 0”, se demoniza al que se salta las normas y no se enfila por el sendero perfectamente trazado de antemano.

El problema es que en las organizaciones necesitamos ambas cosas: conseguir innovar, generar novedad, adaptarnos a los cambios constantes; y, a la vez, implantar las cosas con éxito, de manera que se minimice el riesgo, y consigamos eficiencia y eficacia.

La mejor manera de entender lo que ocurre en las organizaciones, y aceptar la valía de lo que solemos llamar “fracaso”, es aplicar la visión de “dos mundos cíclicos” que normalmente se confrontan, chocan, y que con entrenamiento pueden convivir en un diálogo de flujo cíclico.

En Altran-Synectics, después de haber analizado y participado en miles de procesos de innovación con el 80% de las organizaciones del Fortune 500, hemos llegado a la conclusión de que existen dos mundos, distintos y necesarios. Los llamamos “Mundo Operacional” y “Mundo de Innovación”, y se podrían representar de la siguiente manera:



Fuente: Altran-Synecticsworld.

El Mundo Operacional es el entorno en el que se trata de hacer cada vez mejor lo que ya se sabe hacer. Es el mundo de los resultados conocidos, de la aplicación sistemática de reglas y rutinas mil veces aprendidas, para evitar el fallo y, sobre todo, las sorpresas.

El Mundo de la Innovación es el mundo de los resultados inciertos, de la exploración, del ensayo, de la especulación, de la curiosidad, de la experimentación... y por tanto también del “error” mediante el cual podemos desarrollar y aprender.

Los procesos son muy distintos en cada ámbito: en el Mundo Operacional, los procesos que nos sirven van destinados principalmente a evitar las sorpresas, a “no fallar”. En el Mundo de Innovación, los procesos van destinados principalmente a fomentar las sorpresas, a experimentar, y eso implica lo que en el mundo operacional se denomina “fallar”.

El tipo de decisión es por tanto también muy distinto: en el Mundo Operacional, el tipo de decisión que nos sirve es muy ejecutivo. Miro, evalúo y, muy rápidamente, decido si me vale o no me vale. Como no puedo fallar, la decisión debe eliminar el riesgo, y por tanto la elección ha de ser la más “segura”.

En el Mundo de Innovación, si aplicamos el mismo tipo de decisión, rechazaríamos demasiado pronto la idea más distinta. Porque si es realmente distinta, no encaja de primeras en nuestro marco de referencia. Además, como es nueva no es perfecta, tiene “flecos”, y nuestra mente tan entrenada en el mundo operacional, sólo se fijará en esos “flecos” como elementos de riesgo y, finalmente, la rechazará.

Como bien dijo Albert Einstein: “Si una idea nueva no parece absurda de primeras, no hay ninguna esperanza para ella”.

El Mundo Operacional es donde se encuentran más cómodas las empresas y organizaciones. Además, sobre este “mundo” se han escrito miles de libros en los últimos 100 años de literatura empresarial.

Hace unas decenas de años, ser excelente en el mundo operacional significaba una ventaja competitiva considerable. Pero hoy en día, con lo mercados convulsos y cambiantes, ya no es suficiente.


Innovar, de alguna manera, significa “vivir” un tiempo en terreno farragoso, en una nube de posibilidades, jugar con la experimentación y procesos que fomenten la sorpresa, conseguir algo distinto, evolucionarlo, hacerlo cada vez más viable, y devolverlo al Mundo Operacional (si es un producto sería un Prototipo, si es un servicio un Concepto), para ganar eficacia y eficiencia, y conseguir implantarlo con éxito.

Así de simple y a la vez complejo es el ciclo completo de la innovación: creatividad implantada con éxito, de forma que añade valor.

Esto implica dos tiempo distintos: un tiempo de riesgo, de aprendizaje, un tiempo donde “el fracaso” no existe porque sólo se trata de experimentar, y hay un tiempo donde no hay que abrir nuevas líneas, sino donde se trata de aplicar, implantar, mejorar... y aprender de todo el proceso.

No es nada fácil, pero algunas veces ocurre. Siempre han existido genios, y siempre han existido momentos irrepetibles donde todo este ciclo ha sucedido.

Para los que no somos genios, contar con un proceso que nos guíe es esencial. Por eso, nuestro trabajo es conseguir hacer de algo que ocurre por accidente un proceso replicable, para, finalmente, sistematizarlo.

¿Y qué podemos aprender de los genios que han conseguido ese “salto cuántico”? Antes de nada, una condición de partida: asumir el riesgo y el fracaso como parte inherente del proceso. Olvidarnos de acertar a la primera, quitarnos las gafas de inspector y ponernos las de explorador.

Las personas que dan soporte a estos “exploradores” (los sponsors de estas iniciativas, los directivos, los diferentes stakeholders, etc.) también deben asumir que cuando nos encontramos en esta fase de búsqueda creativa, los criterios de juicio y decisión son diferentes a los aplicables en el mundo operacional.

Otro de los retos que supone el proceso de innovación es cómo convertir a “sabuesos inspectores” en “valientes exploradores”. Uno de los secretos está en el clima. Por eso es imprescindible trabajarlo con denuedo.

Las personas, muy habituadas y entrenadas “a no fallar”, muy acostumbradas a la “memoria organizacional” y que ridiculizan al que ha fracasado en algún intento, no van a comportarse de una forma distinta, sólo porque le digamos que ahora, más que nunca, es necesario innovar, evolucionar, y adaptarse.

En ese sentido, se podría representar la disponibilidad de energía personal que tiene un individuo dentro de un ambiente determinado (su departamento, su área, la empresa...) para pensar en nuevas soluciones, dependiendo del tipo de clima imperante.

La representación gráfica sería como sigue:


Fuente: Altran-Synecticsworld.

En un clima amenazador, donde exista una espada de Damocles pendiente de caer sobre una víctima, todas las energías de la persona estarán dedicadas a ver cómo se pueden librar de la espada... y le quedarán muy pocas energías para dedicarse a la tarea, muy especialmente si ésta implica pensar en soluciones distintas, e implantarlas.

En este tipo de clima, no merece la pena que tratemos de fomentar y de premiar la asunción de riesgos, el evitar que tengan miedo al fracaso. Simplemente, no lo van a hacer. Abraham Maslow nos lo lleva diciendo décadas con su pirámide. La necesidad de seguridad está en la base de la pirámide, justo después de las necesidades puramente fisiológicas.

Si el clima es competitivo (su equipo, área, departamento, etc.), estarán también más centrados en hacer quedar mal a los demás y encontrar maneras de sobresalir del resto, que en la tarea, sobre todo si, como decíamos, ésta trata de encontrar nuevas soluciones.

Cuando el clima es neutro, es decir, no existen castigos, pero tampoco recompensas, la necesidad de seguridad cae exponencialmente, y quedan más energías disponibles para dedicarse a la tarea.

Cuando el clima es colaborativo, y más aún de apoyo mutuo, la energía mental dedicada a la autoprotección es mínima, pudiendo utilizar el 95% de sus energías en la tarea de encontrar y aplicar nuevas soluciones.

Sólo podemos emprender medidas de fomento de la toma de riesgos y utilizar el fracaso como elemento de aprendizaje, si hemos conseguido el clima adecuado para que las personas se sientan suficientemente seguras. Si no, simplemente no merece la pena.

Las direcciones de las empresas a menudo ofrecemos demasiados mensajes, más o menos explícitos, indicando que no se admite el fallo. Y deberíamos empezar a lanzar mensajes que fomenten las actitudes valientes, aunque no estemos totalmente convencidos de que la iniciativa tendrá éxito.

Tendremos que practicar cómo de ágil es nuestra organización para hacer el ciclo completo, y sobre todo en los casos en los que no lo conseguimos, qué medidas tendremos que implantar las próximas veces para que el proceso sea más fluido. Recetas para todos no existen, así que cada organización deberá aprender cuáles son sus principales barreras, y sus principales palancas.

Algunos todavía piensan que todo esto es únicamente válido si se desea innovar, asumiendo que en su industria madura sólo es necesario mantener una “rueda operacional” muy bien engrasada, que le impida fallar.

Conclusión

Citándo a Charles Darwin: “En la larga historia de la evolución, sólo aquéllos que aprendieron a improvisar y a colaborar de manera más efectiva han prevalecido”.

Los que no lo han hecho simplemente han desaparecido. Lo mismo se puede aplicar a las organizaciones. En un mundo cada vez más cambiante, el verdadero riesgo vital para las organizaciones es no innovar. Para ello, muchos directivos deberían revisar la tolerancia al llamado fracaso que han instaurado en sus organizaciones, con especial hincapié en los climas generados entre su gente.

Fuente: Borja Baturone/ Excecutive Excellence

domingo, 9 de octubre de 2011

Las 8 lecciones de managment aprendidas de una empresa tecnológica: El caso de Apple


"Apple es una gigantesca start-up, con una cultura corporativa muy enfocada en la ingeniería, con la mínima burocracia y que se preocupa por sus empleados"

Las 8 lecciones de management que aprendi en Apple

Apple es una compañía que concita pasiones y odio por igual. Pero indudablemente se trata de una empresa triunfadora, que sigue sorprendiendo al mercado, e independientemente de su sector, es una de las pocas capaz de ser líder de volumen de mercado a la vez que líder en exclusividad. Parte de su éxito proviene del hecho de que se trata de una gigantesca start-up, con una cultura corporativa muy enfocada en la ingeniería, con la mínima burocracia y que se preocupa por sus empleados.

Sachin Agarwal pasó seis años en antes de empezar la plataforma de blogging Posterous, y tuvo oportunidad de aprender mucho del estilo de dirección de Apple durante ese tiempo.

Agarwal cuenta en una entrevista en Business Insider “Me encantaba trabajar allí, (marcharme) fue una decisión muy difícil”. Pero cuando se fue, llevó consigo 8 lecciones que le ayudaron a hacer de Posterous una empresa de éxito.

1. Una empresa tecnológica debe estar gestionada por ingenieros, no managers.

La mayor parte de la empresa norteamericana estaba dirigida por ingenieros. “No tienen mucha gestión de producto” apunta Agarwal “La mayoría de los equipos que llevan un producto son pequeños, y están dirigidos por ingenieros”. Asimismo, todos los managers son ingenieros “No son product managers o MBA‘s”. Esto supone que todo el mundo implicado en un producto realmente conoce en profundidad la tecnología.

2. Crear una cultura de respeto entre gerentes y empleados.

Dado gerentes y empleados tienen por igual un pasado como ingenieros, “No hay una diferencia entre los gerentes de producto y los ‘code monkeys’ (podríamos traducirlo por pica código o indios)”. Existe un gran respeto entre jefes y subordinados. “Mi jefe fue un ingeniero de Apple durante 10 años, antes que manager, lo que impulsaba a trabajar incluso más duro para impresionarle”.

3. Dar a los empleados capacidad de mejorar sus propios productos.

En Apple, si un ingeniero trabajaba con un producto y encontraba algún problema, podía solucionarlo sin tener que atravesar varias capas de burocracia. Todos los proyectos eran a largo plazo, pero los mejores avances venían de las iniciativas de los ingenieros.

4. Desafía a tus empleados para que crezcan.

La gerencia de Apple siempre empujaba a Agarwal un poquito por encima de sus posibilidades -“pero aprendía”- apostilla el entrevistado. Ya estaba dirigiendo proyectos a los seis meses de llegar. “Apple es verdaderamente buena para desarrollar a sus empleados y dotándolos de las habilidades necesarias para crecer con la compañía”.

5. Los “deadlines” son cruciales.

Apple solicitaba deadlines cerrados, y nunca se los saltaba. Sin embargo, “en términos de calidad Apple nunca enviaba algo si no cumplía con los ‘estándares Apple‘, incluso si ello significaba cortar un producto”.

Incluso a nivel de una startup “es fácil seguir construyendo y construyendo y construyendo sin lanzar nada” añade. “Lo mejor es cumplir, adherirse a los deadlines y luego gestionarlo”.

6. No compitas por ver quien tiene más características y “gadgets”.

“Apple no cree en jugar al ‘feature game’ (a ver quién tiene la mejor cámara o la pantalla más grande) con sus productos.” Por contra, la compañia se enfoca en sus propias metas y en sus propios productos, en lugar de mirar a los lados para ver cómo lo hacen sus competidores y tratar de alcanzarlos. Esta misión “está profundamente incrustada en la cultura de Apple, los ingenieros no se enfocan en la competencia sino en innovar y lanzar productos que desafíen el status quo”.

7. Contrata a gente que esté locamente apasionada por su trabajo.

Agarwal comenta “La gente que trabajaba en Apple realmente quería estar allí. Personalmente soy un gran fan de Apple, y está bien, no hay nada de malo en eso. Ahora voy a trabajar el doble (en su nueva compañía) porque es algo en lo que ha creído desde el principio”. Ese entusiasmo es crucial para decidir a quién contratar.

8. Es importante tener un equilibrio con la vida personal.

Apple pone un gran énfasis en mantener un equilibrio entre lo profesional y lo personal. “Trabajas duro, pero te dejan disfrutar de tu tiempo libre por tu cuenta”. Eso incluye un excelente seguro de salud o unas amplias vacaciones de Acción de Gracias o Navidad. “Apple da en el clavo -ese es además su slogan-, nos encanta trabajar aquí, trabajamos duro, pero cuando todo está dicho y hecho puedes ir y disfrutar de tu vida”.

Conclusión

A modo de conclusión cabe señalar que Apple sigue en cabeza porque se trata de una startup gigante: es capaz de aprovecharse de economías de escala pero sin perder un ápice de su flexibilidad operativa. La compañía de la manzana alberga un valioso capital humano, reducido en número pero muy preparado para el negocio en el que opera, y es capaz de lograr una adhesión incondicional de sus empleados gracias a las posibilidades de desarrollo profesional y a una gran cultura corporativa.


Fuente: Managers Magazine

viernes, 7 de octubre de 2011

Gestión estratégica del marketing y consumidor final: Los roles que intervienen en el proceso de compra


"Desde que alguien se da cuenta de la necesidad de un producto o servicio, hasta que llega al usuario final, hay un proceso intermedio más o menos largo y en ocasiones con varios actores implicados."

Consumidor final:Los roles que intervienen en el proceso de compra

Muchas veces cuando lanzamos un producto o servicio, pensamos en el cliente como una única figura imaginaria a la que no sabemos ubicar exactamente.

Desde que alguien se da cuenta de la necesidad de un producto o servicio, hasta que llega al usuario final, hay un proceso intermedio más o menos largo y en ocasiones con varios actores implicados.

Tratemos de hablar sobre los roles de compra, para determinar con claridad a quién debemos enfocar nuestra estrategia de marketing. Cada tipo de producto es completamente diferente, y la influencia de cada actor en el proceso también puede variar mucho en cada caso.

Fue Philip Kotler quien primero habló de los roles del proceso de compra en su libro “Dirección de Márketing” en 1999. Pueden coincidir uno o varios -es lo normal- en la misma persona

a. El Iniciador: Es quien percibe inicialmente una carencia. Puede ser el propio usuario quien lo detecte o alguien que le haga ver esa necesidad. Una amiga te puede contar que en Zara hay una maravillosa falda de rebajas.

b. El Prescriptor: Es quien hace sugerencias, emite opiniones o tiene una cierta autoridad en la materia, por lo que su opinión será escuchada. Una revista de moda o un gurú de la moda pueden ser claros ejemplos de prescriptores.

c. El Facilitador: Es aquél que facilita -valga la redundancia- el proceso de compra, alguien que suministre la información, fije la cita con el comprador, etc. Un corredor de seguros puede ser nuestro facilitador a la hora de vender un seguro del hogar.

d. El Decisor: Es aquél con potestad para elegir de entre diferentes opciones. Puedes decidir entre varias prendas de ropa diferentes, entre varias tiendas de ropa, o incluso puedes elegir entre comprar ropa o una cena u otro capricho.

e. El Aprobador: Es quien aprueba la compra o el gasto. Si tienes 15 años, posiblemente tus padres tengan que aprobar la compra de tu fabulosa falda nueva. En el caso de una empresa podría ser el departamento de compras.

f. El Cliente: Es quien paga y realiza la transacción de compra. Puede ser la mamá en el caso de los zapatos.

g. El Consumidor o usuario final: Es quien disfrutará de la compra. Quien lleve y disfrute los zapatos de los que hemos hablado anteriormente será el consumidor.

¿Ya saben a quién quieren llegar?.

Fuente: Alberto López/ Managers Magazine

miércoles, 5 de octubre de 2011

La pérdida repentina de un lider: Estrategia para gestionar el plan de sucesión en la empresa



"La gestión de sucesión requiere de la movilización de todos los empleados para alcanzar objetivos. Éstos necesitan comprender de forma clara la dirección, la estrategia, y cómo sus acciones contribuyen al éxito de la misma"


Ausencia del líder y plan de sucesión de la empresa

La salida de Steve Jobs de Apple demuestra que, aunque noticias como ésta pueden generar una conmoción en la Bolsa, la compañía estaba preparada. Tim Cook pasó a ocuparse de las operaciones cuando Jobs se dio de baja por motivos médicos.

Tras estudiar la situación de más de 1.000 altos directivos, encontramos que sólo una de cada cinco organizaciones estaba preparada para gestionar la repentina pérdida de líderes claves (el 14% estaba bien preparada mientras que sólo un 61% estaba "algo preparada" y un 25% no estaba preparada).

Más de la mitad de quienes participaron en este estudio nos dijeron que sus compañías habían puesto en marcha procesos de sucesión entre sus altos directivos, aunque sólo un 40% de ellas planificaba la sucesión entre los niveles medios de gestión y profesionales especializados.

Estos estudios nos indican la potencial crisis de sucesión entre los directivos empresariales. Son muy pocas las empresas listas para gestionar la sucesión, en un caso de emergencia, a alto nivel; o lo que es lo mismo, hay un gran número de compañías que incurre en altos riesgos a este nivel.

Cada vez que se produce la salida de un directivo senior, la proyección externa de la imagen se ve en peligro, generando un potencial impacto negativo sobre sus valores en Bolsa. Además, cuando se produce una salida repentina, o no planificada, de un empleado se generan costes financieros inmediatos.

La mayoría de las empresas falla al plantear la sucesión en los niveles inferiores a la alta dirección. Cuando ocurren cambios no planificados, el resultado es un caos interno con una disrupción de la continuidad, innovación en productos, o atención a los clientes (generándose desafección entre éstos).

Se genera una cuesta arriba complicada, y que dura hasta que la nueva incorporación se transforma en efectiva contribuyendo de forma positiva. Otro aspecto a considerar es que la moral y el compromiso se ven afectados negativamente, y este malestar impacta sobre la creatividad, la productividad y el rendimiento de los empleados.


En nuestro estudio, sólo la mitad de las compañías considera que su capacidad de enfrentarse a estos problemas es adecuada; ¡sólo un 10% considera que su capacidad de respuesta es robusta¡

Entre las compañías que consideran adecuada su capacidad de planificación frente a la sucesión, la realidad es que los gestores senior sólo prestan una atención relativa al programa de sucesión y no están comprometidos en el desarrollo y la promoción entre sus cuadros (incluso cuando esta planificación sólo está orientada a los ejecutivos).

La gestión de sucesión requiere de la movilización de todos los empleados para alcanzar objetivos. Los empleados necesitan comprender de forma clara la dirección, la estrategia, y cómo sus acciones contribuyen al éxito de la misma.

Hoy, las nuevas generaciones esperan oportunidades para crecer, aprender y contribuir; necesitan entender dónde y cómo encajan sus talentos en la empresa. La gestión de la sucesión provee de la plataforma que asegura la orientación de los empleados y su compromiso con los objetivos que mejoran el rendimiento de la empresa.

Planificar una sucesión suave y ordenada es esencial; aun así, conseguir que los líderes se centren en el proceso de sucesión es todo un reto. Incluso los mejores líderes pueden no querer considerar escenarios de este tipo y encontrar, hacer crecer y retener a líderes "en espera" para la sucesión no es nada fácil. Durante los últimos años, los gestores empresariales se han centrado en la reducción de costes y la supervivencia de la compañía.

Esto no es suficiente a medio plazo. Ahora es el momento de invertir en la sostenibilidad y las ventajas competitivas basadas en el uso efectivo del talento: tener a los mejores en puestos de liderazgo tales que permitan su incorporación a funciones más elevadas. Además, son muchos los ejecutivos que están reconsiderando su retiro al ver que sus ingresos y ahorros han caído durante todo este proceso de recesión; de ahí la necesidad de saber quiénes piensan retirarse a corto plazo.

El plan de sucesión en las organizaciones

Para crear un plan sólido de sucesión necesitamos cubrir nueve etapas:

1-. Crear y articular una estrategia de sucesión para el presente y el futuro.

2-. Asegurarse de que el entorno de directivos senior comunica, apoya y participa activamente en este programa.

3-. Conseguir, a través de ejemplos de sucesión que se produzcan con asiduidad, que los empleados observen regularmente casos de promoción basados en el rendimiento dentro de la compañía. Sólo así se demuestra que el proceso de sucesión es real y que la estrategia funciona.

4-. Informar a los empleados de su importancia en este proceso.

5-. Evaluar objetivamente el talento interno para hacer frente a las necesidades del negocio hoy, y las que se plantearán en el futuro.

6-. Asegurarse de que los planes de desarrollo reflejan las competencias requeridas y se alinean claramente con los valores establecidos.

7-. Validar constantemente la confianza en los empleados a través del desarrollo de los mismos, de manera que tengan éxito.

8-. Hacer de este desarrollo una parte integral de la cultura de la empresa, de manera que sea un proceso con medidas y expectativas.

9-. Orientar todos los esfuerzos de desarrollo hacia las necesidades del negocio y la estrategia.



Conclusión

Si estos puntos se cumplen, veremos cómo se crea un sistema de sucesión efectivo dentro de la gestión. Lo importante en todo caso es evitar que incidentes como la muerte prematura o invalidez del líder pongan en riesgo la continuidad de la compañía.

Aunque la organización esté pasando por problemas internos, los compromisos con clientes y proveedores continúan, y no atenderlos puede afectar tanto a la compañía que incluso ésta podría no recuperse.

Construir una empresa es un proceso largo, pero perderla es cuestión de meses o días de un trabajo poco sólido y un ambiente de incertidumbre

Fuente: Sandi Edward /Exective Excellence

martes, 4 de octubre de 2011

Otra clave para la mejora de la calidad en la empresa : El desarrollo de las personas



"El mejor sistema del mundo no dará los resultados planeados si el personal no hace bien su parte; la tecnología más avanzada no levantará a una empresa si la parte del proceso administrativo correspondiente a las personas no se ejecuta con la actitud y tiempos idóneos".

Binomio estratégico: Calidad y desarrollo del capital humano en la empresa

Todo empresario desea que su compañía se desempeñe mejor; para ello busca sistemas, equipo, tecnología y todo aquello que le permita producir más; atender mejor a los clientes; proporcionar un servicio más completo; aumentar el volumen de las ventas y garantizar un nivel alto y constante de calidad en los servicios y productos.

Sin embargo en la práctica todo parece indicar que alcanzar estos niveles de excelencia es sumamente costoso. Así las organizaciones se encuentran ante una aparente paradoja: necesitan invertir en tecnología, sistemas y capacitación para brindar un producto o servicio de calidad, pero alcanzar estos objetivos implica un egreso de capital muy fuerte, poniendo en duda la conveniencia del costo-beneficio de la inversión, además de disminuir la liquidez de la empresa.

La realidad es que actualmente esta carrera por la excelencia está dejando de ser un ideal para convertirse en un requisito para permanecer en el mercado; ya que actualmente ofrecer servicios y productos de calidad son cualidades indispensables en las empresas.

La organización que carece de cualquiera de estas dos características está destinada a ceder terreno en el mercado, con el alto riesgo que esto implica.

Veamos unos ejemplos: Hace días llevé mi automóvil a un taller mecánico para que le hicieran un trabajo sencillo. Un punto importante para mí era el tiempo que tardaran en realizar el trabajo, por lo que obtuve la promesa de que el auto estaría listo en tres horas.

Así que a primera hora dejé el automóvil en el taller. Para no hacer larga la historia, a pesar hacer varias visitas y llamadas telefónicas para presionar al dueño del negocio, recibí mi auto hasta el día siguiente por la tarde. El resultado fue sencillo: no vuelvo a llevar mi coche allí.

Manteniéndonos en el mismo ramo, también llevé mi automovil a un negocio de servicio rápido de cambiado de aceite. Siendo sincero soy cliente de la competencia de este negocio; pero quise probar su servicio porque está localizado en un lugar que me es más conveniente. La atención que encontré fue deficiente comparada con la que me tienen acostumbrado en el otro servicio y las piezas que me recomendaron cambiar a mi auto, no las vendían ellos, por lo que me sugirieron buscarlas en otro lugar. Mi conclusión fue: “mejor regreso a donde siempre”.

¿Cómo se siente cuando en un restaurante los camareros no le han atendido correctamente y lo hacen sentir como que le hacen el favor de atenderlo?; ¿está dispuesto a seguir comprando a un proveedor que no lo atiende con cuidado cuando usted está en un problema o malentendido, habiendo otra empresa que le dé el mismo precio?; ¿invertiría usted en una pizzería que garantiza que entregan su comida a domicilio en aproximadamente una hora?.

Definitivamente ha cambiado la forma de hacer negocios, por lo que actualmente invertir en la mejora continua de las organizaciones es un riguroso costo a considerar, tal y como lo son las inversiones para cumplir lasnormas ambientales.

Esto no debe ser dejado para cuando haya “excedentes” en el presupuesto; sino que debe considerarse como un gasto necesario de la compañía para mantenerse y ganar mercado.

A pesar de que cada vez son más los empresarios conscientes de esta situación encontramos muchos casos en que a pesar de que se han realizado grandes inversiones en equipo de alta tecnología y en el diseño de sistemas a la medida, no se alcanzan los resultados esperados.

Por supuesto que se experimentan mejoras, pero una sensación de insatisfacción reina entre los ejecutivos y directivos de la institución. En la mayoría de los casos he encontrado que la pieza perdida es “la gente”.

El mejor sistema del mundo no dará los resultados planeados si el personal no hace bien su parte; la tecnología más avanzada no levantará a una empresa si la parte del proceso administrativo correspondiente a las personas no se ejecuta con la actitud y tiempos idóneos.

Para desarrollar esta importante área es necesario que el departamento de recursos humanos elabore un plan de capacitación, desarrollo, seguimiento y control para el personal de la empresa, incluyendo aquí tanto a los directivos como a los operativos.


Desafortunadamente muchos empresarios consideran la capacitación y desarrollo de su gente exclusivamente como una manera de motivarlos de vez en cuando, ignorando que el recurso humano es el que más puede aumentar la producción con el menor costo de inversión.

Pensemos en ello... ¿de qué servirá invertir en tecnología para producir más y con mejor calidad si los vendedores, ejecutivos, supervisores y demás miembros del equipo no realizan bien su parte?; ¿de qué le sirve al taller mecánico reparar bien el automóvil si su cliente se fue para no regresar?.

Conclusión

El personal es el recurso que siempre puede dar más por el mismo costo o por una inversión relativamente baja. Actualmente no cabe duda de que la fortaleza de las empresas está en la calidad, actitud y compromiso de su gente; pero esto no surge con el tiempo o por generación espontánea; debe ser algo planeado, promovido e implementado por la empresa y con un objetivo claro.

Considere cómo está su equipo de trabajo ya que en la nueva manera de hacer negocios la calidad y excelencia en el servicio no son algo extra que ofrecen las empresas, sino algo que los clientes actuales exigimos.

Fuente: Rafael Ayala / Managers Magazine

lunes, 3 de octubre de 2011

Estrategia comercial en entornos internacionales: Integración de los canales digitales como elemento de competitividad


"La labor de captación de clientes está en la base de la actividad comercial, es la esencia que está implícita en el ADN de todos los auténticos profesionales de la venta, y forma parte importante de sus objetivos."


La integración de los canales digitales en la estrategia comercial

Bajo la responsabilidad de los mandos comerciales está la generación del principal flujo económico-financiero de las empresas, que se produce, evidentemente, a través de las ventas.

Por ello, la figura del mando comercial y su responsabilidad adquiere, en el actual contexto de crisis económica, un gran protagonismo y una gran relevancia.

Su participación en la definición, implantación y desarrollo de las estrategias comerciales es vital, y, para ello, ha de disponer de los conocimientos, herramientas y habilidades (competencias) que le faciliten la consecución de los objetivos.

Además de dirigir eficazmente (liderar) al equipo comercial, ha de prever, planificar y controlar la actividad comercial, no sólo en lo que respecta a la venta directa, sino también la actividad de venta que se desarrolla a través de los diferentes canales.

Siempre se ha dicho, y es cierto, que es más barato mantener un cliente que captar uno nuevo. No obstante, la labor de captación está en la base de la actividad comercial, es la esencia que está implícita en el ADN de todos los auténticos profesionales de la venta, y forma parte importante de sus objetivos.

Los tiempos están cambiando a una gran velocidad, y los procesos de captación de clientes que se desarrollan en todo proceso comercial se están complementando y abriendo a la gran potencialidad que, en este sentido, ofrece Internet.

La gran cantidad de información de la que se dispone en la red provoca que sea en ese contexto, y cada vez con más frecuencia, donde se produce uno de los grandes “momentos de la verdad” de la venta: el primer contacto.

Por ello, es muy importante desarrollar estrategias de captación y gestión de contactos en la red, que permitan establecer una relación, y avanzar en ella, con los clientes potenciales (prospects), hasta conseguir transformarles en clientes (de prospects a customers) e integrarles en el proceso comercial, buscando la relación a largo plazo generadora de valor para ambas partes.

Partiendo de una adecuada estrategia de canales, es necesario estructurar los datos para obtener la información necesaria que permita definir la estrategia y la planificación de los contactos, siendo necesario establecer los sistemas de control y las métricas adecuadas para un correcto seguimiento de la actividad. Evidentemente, el desarrollo de este proceso ha de estar en claro alineamiento con los procesos tradicionales, y todos bajo el mismo paraguas de la estrategia comercial general.

Ventajas de la integración digital a la estrategia de venta

a. Apertura a nuevos mercados, ahorro de tiempo, recursos y gastos de operación

Del mismo modo que ocurre con otro tipo de transacciones electrónicas como el uso de la Factura Electrónica, operar a través de Internet con el objetivo de vender productos o servicios tiene ciertas ventajas respecto al modo tradicional.

El contar con un portal público para realizar la actividad, supondrá un nuevo canal de negocio, ello no implica un aumento directo en las ventas pero si se suele relacionar. También va a permitir ahorrar costes sobre recursos y optimizar el tiempo gracias a la automatización de ciertas tareas (actualizaciones, facturación, cobros, etc.).

b. Seguridad en las ventas

Como en las ventas tradicionales, se debe poner especial atención a los aspectos relacionados con la seguridad a la hora de realizar las transacciones. De manera similar que se solicita la identificación para poder realizar un pago a través de un TPV con una tarjeta de crédito en un establecimiento, al permitir pagos por Internet, se deben adquirir e implementar las soluciones que permitan efectuar transacciones seguras.

Éstas no se dirigen exclusivamente al pago. Pueden ser de comunicación, envío de datos personales, etc.. Para dotar de seguridad a estas comunicaciones es común el uso de certificados digitales que garantizan la confidencialidad.


Conclusión

Incorporar estos elementos con el objetivo de dotar a los profesionales de herramientas que les permitan desarrollar su responsabilidad en un contexto en el que el componente tecnológico tiene una cada vez mayor presencia, y constituye un elemento estratégico más para afrontar con éxito los retos exigentes que nos impone la realidad económica actual.


Fuente: Jesús Arranz Afuera/ Executive Excellence

sábado, 1 de octubre de 2011

Hacia la excelencia empresarial como diferencia competitiva: El modelo de calidad EFQM. Breves apuntes


Qué es la excelencia empresarial?

La excelencia empresarial es organizar, gestionar y hacer todo bien a la primera, SIEMPRE Y TODOS, en todos los ámbitos de la organización, logrando resultados integrales excelentes planificados.

¿Para qué sirve un sistema de excelencia empresarial?

a. Para organizar y dirigir TODAS las áreas hacia la excelencia.
b. Para evaluar regularmente la excelencia de la organización.
c. Para adoptar estrategias y acciones de mejora continua.
d. Para la mejora continua de la eficacia de la organización (entendiendo la eficacia como la capacidad de adaptarse anticipadamente a los cambios del entorno para lograr RESULTADOS EXCELENTES que den satisfacción a todos los implicados con la organización).


¿Cómo se puede lograr la excelencia empresarial?

La excelencia empresarial no se improvisa, se organiza a través de un modelo contrastado y reconocido: el Modelo EFQM.

La filosofía de la excelencia empresarial consiste en conseguir unos resultados excelentes, en relación con los resultados clave de la organización, los resultados en sus clientes, los resultados en sus personas y los resultados en la sociedad.

Estos se logran a través de un liderazgo que dirija e impulse la política y estrategia, las personas de la organización, las alianzas y los recursos y los procesos.

Los fundamentos de la excelencia empresarial: Conceptos

a. Orientación al cliente:Se evalúa la satisfacción del cliente, se ponen en relación los objetivos con las necesidades y expectativas del cliente y se investigan cuestiones de fidelización.

b. Liderazgo o coherencia en los Objetivos:Se definen Visión y Misión y se alinean la política, las personas y los procesos. Existe un Modelo de Liderazgo.

c. Gestión por procesos y hechos:Se definen los procesos para alcanzar los resultados deseados y se utilizan datos e información comparativos para establecer objetivos ambiciosos.

d. Desarrollo e implicación de las personas:Las personas aceptan la propiedad y la responsabilidad para resolver problemas.
Aprendizaje, Innovación y Mejora continuos:Se identifica y actúa sobre las oportunidades de mejora y se extienden e integran las innovaciones y mejoras de éxito.

e. Desarrollo de Alianzas:Existe un proceso de selección y gestión de proveedores y se reconocen las mejoras y los logros de los proveedores y se han identificado los parteners externos clave.

f. Responsabilidad Social:Se comprenden y se cumplen los requisitos legales y normativos, existe una implicación activa en la “sociedad” y las expectativas de la sociedad se miden y se actúa sobre ellas.

la aplicación práctica de la excelencia empresarial es compleja. En muchos casos las organizaciones se encuentran absorbidas y dominadas por las incidencias del día a día y por las propias circunstancias de cada una de ellas o simplemente no saben por dónde empezar o cómo empezar a aplicar un modelo excelente, teórico y utópico.

Muchas abandonan en los primeros compases por no saber encontrar un camino concreto y práctico compatible con la marcha habitual de sus actividades; y muchas más, ni siquiera comienzan por considerarlo un proyecto demasiado grande y creerlo inaccesible a su capacidad.

El Modelo EFQM: Análisis

Un modelo es una descripción simplificada de una realidad que se trata de comprender, analizar y, en su caso, modificar.

El Modelo EFQM de Excelencia tiene como objetivo ayudar a las organizaciones empresariales a conocerse mejor a sí mismas y, en consecuencia, a mejorar su funcionamiento.

Se trata de un modelo no normativo , cuyo concepto fundamental es la autoevaluación basada en un análisis detallado del funcionamiento del sistema de gestión de la organización usando como guía los criterios del modelo.

Esto no supone una contraposición a otros enfoques (aplicación de determinadas técnicas de gestión, normativa ISO, normas industriales específicas, etc.), sino más bien la integración de los mismos en un esquema más amplio y completo de gestión .

La utilización sistemática y periódica del Modelo por parte del equipo directivo permite a éste el establecimiento de planes de mejora basados en hechos objetivos y la consecución de una visión común sobre las metas a alcanzar y las herramientas a utilizar

Su aplicación se basa en la comprensión profunda del modelo por parte de todos los niveles de dirección de la empresa y en la evaluación de la situación de la misma en cada una de las áreas.

a. Liderazgo :La forma en que el equipo directivo desarrolla y facilita que se alcance la misión y la visión, desarrolla los valores necesarios para el éxito a largo plazo, los materializa mediante acciones y comportamientos adecuados, y se compromete personalmente en asegurar que el sistema de gestión de la organización se desarrolla y se pone en práctica.

Cómo realiza el equipo directivo: El desarrollo de la misión, la visión y los valores, y su papel de modelo de referencia de una cultura de excelencia. Su compromiso personal con el desarrollo, puesta en práctica y mejora continua del sistema de gestión de la organización.
Su implicación con clientes, asociados y representantes de la sociedad.
La motivación, el apoyo y el reconocimiento al personal

b. Política y Estrategia: Cómo materializa la organización su misión y visión, mediante una estrategia claramente enfocada hacia los actores , apoyada por políticas, planes, objetivos, metas y procesos adecuados.

Cómo se asegura la organización de que la Política y la Estrategia: 1. Están fundamentadas en las necesidades y expectativas, tanto presentes como futuras, de los actores 2. Están fundamentadas en información procedente de medidas del rendimiento y de las actividades de investigación, aprendizaje y creatividad 3. Se desarrollan, revisan y actualizan 4. Se despliegan mediante un sistema de procesos claves 5. Se comunican y ponen en práctica.

c. Personal:Cómo gestiona y desarrolla la organización los conocimientos de las personas que la constituyen y libera todo su potencial, tanto individualmente como en equipo y en el conjunto de la organización. Y cómo planifica estas actividades en apoyo de su política y su estrategia y del eficaz funcionamiento de sus procesos.

Esto incluye la forma en que : 1. Se planifican, gestionan y mejoran los recursos humanos 2. Se identifican, desarrollan y mantienen los conocimientos y las capacidades del personal 3. Se responsabiliza al personal y se le da autoridad 4. La organización dialoga con su personal.
5. La organización remunera y reconoce a su personal y cuida de él.

d. Colaboradores y Recursos: Cómo planifica y gestiona la organización sus colaboradores externos y sus recursos internos para apoyar su política y su estrategia, y el funcionamiento eficaz de sus procesos.

Cómo se gestionan: 1. Los colaboradores externos 2. Las finanzas 3. Los edificios, equipos y materiales 4. La tecnología 5. La información y los conocimientos.

e.Procesos: Cómo diseña, gestiona, y mejora la organización sus procesos con objeto de apoyar su política y su estrategia, y para generar valor de forma creciente para sus clientes y sus otros actores.

Cómo se realizan las siguientes actividades: 1. El diseño y la gestión sistemáticos de los procesos 2. La mejora de los procesos, innovando en lo que sea necesario para satisfacer plenamente las necesidades de los clientes y de los otros actores, y para generar valor de forma creciente para ellos 3. El diseño y desarrollo de Productos y Servicios, basándose en las necesidades y expectativas de los clientes 4. La producción, distribución y servicio post-venta de productos y servicios 5. La gestión de las relaciones con los clientes, y su intensificación y mejora.

f. Resultados en los Clientes: Lo que consigue la organización en relación con sus clientes externos.

Hay dos grupos de criterios para la implantación de un sistema EFQM

1. Los Resultados: Representan lo que la organización consigue para cada uno de sus actores (Clientes, Empleados, Sociedad e Inversores)

2. Los Agentes: Son aspectos del sistema de gestión de la organización, las causas de los resultados. Para cada grupo de criterios hay un conjunto de reglas de evaluación basadas en la llamada "lógica REDER"


a. Enfoque: Este abarca lo que una organización ha planificado hacer y las razones para ello. En una organización excelente, el enfoque estará, solidamente fundamentado, es decir, tendrá una lógica clara, procesos bien definidos y desarrollados y una clara orientación hacia las necesidades de todos los grupos de interés; y, por otra, estará integrado, es decir, apoyara la política y estrategia y, cuando así convenga, estará vinculado a otros enfoques.

b. Despliegue: Se ocupa de lo que hace una organización para desplegar el enfoque. En una organización considerada excelente, el enfoque se implantara en las áreas relevantes y de un modo sistemático.

c. Evaluación y revisión: Aborda lo que hace una organización para evaluar y revisar el enfoque y el despliegue de dicho enfoque. En una organización considerada excelente, el enfoque y su despliegue estarán sujetos a mediciones regulares y se realizaran actividades de aprendizaje, empleándose el resultado de ello en identificar, establecer prioridades, planificar e implantar la mejora.

d. Resultados: Este elemento se ocupa de los logros alcanzados por una organización considerada excelente, mostrara tendencias positivas y/o un buen rendimiento sostenido, los objetivos serán adecuados y se alcanzaran, y el rendimiento será bueno comparado con el de otras organizaciones y será consecuencia de los enfoques. Además, el ámbito de aplicación de los resultados abordara las áreas relevantes.

Conclusión

Para llevar acabo un proceso de excelencia empresarial se requieren líderes comprometidos con el cambio, además de colaboradores y recursos humanos comprometidos con la implantación del sistema.

Fuente: Gregorio Cristóbal