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domingo, 18 de marzo de 2012

Motor de la economía y factor de diferenciación empresarial: Que la tecnología te acompañe


"Desde el principio de los tiempos, la tecnología ha tenido una gran influencia en nuestra manera de vivir y ha sido decisiva en la evolución de las civilizaciones y en sus luchas de poder. A día de hoy ha irrumpido con fuerza en el mundo de los negocios, constituyéndo el principal factor de diferenciación entre empresas"

Motor de la economía y factor de diferenciación empresarial: Que la tecnología te acompañe

Gracias a la tecnología se han transformado muchas actividades cotidianas y, por supuesto, se han decidido las más importantes batallas y conquistas. De hecho, muchos autores definen el desarrollo humano a partir del avance tecnológico. La realidad actual no sería como es si no fuera, entre otras cosas, por el desarrollo y aplicación de la tecnología.

En estos momentos, vivimos rodeados de máquinas y redes inteligentes en el trabajo, en el hogar en el ocio y en campo de la salud. Estos avances son esenciales y están permitiendo disfrutar de servicios e información que antes eran una utopía.

Lo cierto es que los avances tecnológicos originalmente, hasta hace pocas décadas, eran un tema que solo preocupaba a los científicos, tecnólogos, historiadores y a algunos filósofos. Pero en la actualidad, esto ha cambiado radicalmente. Ahora interesan a todo el mundo. Una de las razones de este cambio hay que buscarla en el hecho de que las tecnologías de la información y la comunicación han irrumpido con fuerza en contextos profesionales, educativos, lúdicos... y los han transformado notablemente.

En el momento presente, la irrupción de los smartphones, las tabletas o los dispositivos GPS ha cambiado por completo nuestra forma de comunicarnos, de relacionarnos, de escuchar música y ver la televisión o incluso de planificar nuestras actividades cotidianas.

En el ámbito corporativo, la transformación ha sido igual de profunda. Los servicios de movilidad, telepresencia, VoIP, etc., han impulsado la productividad empresarial al permitir que los empleados estén siempre conectados y los costes de gestión y operación del negocio se reduzcan considerablemente.

Todo ello hace de la tecnología el más potente motor de la economía como fuente inagotable de innovación. Pero es que el concepto de innovación en sí mismo también se está transformando, empujado por una tendencia clave en nuestro mundo globalizado: la colaboración.

Las innovaciones de producto siguen apoyándose en gran parte en las inversiones internas en diseño e I+D de las propias compañías, pero cada vez más, la innovación se basa también en la voz de consumidores, socios de negocio y comunidades educativas en los procesos de desarrollo.

Es en un ciclo de innovación abierto que se extiende de una punta a otra del planeta. Los mercados emergentes, con China e India a la cabeza, vienen pisando fuerte en esta carrera de la innovación. La realidad desmonta muchas de nuestras ideas preconcebidas: mientras que el 28% de los europeos tiene un smartphone con conexión a Internet o tarifa de datos; en India este porcentaje sube al 38% y en China, al 41%. Lo mismo ocurre con la tasa de adopción de las tabletas, que en India es aproximadamente tres veces superior a la europea, y el doble en China.

En todos los sectores y tipos de organizaciones, encontramos ejemplos de la importancia que han tenido todos los avances tecnológicos desarrollados estos últimos años. La celebración de los próximos Juegos Olímpicos de Londres 2012 supondrá, por ejemplo, un enorme reto de retransmisiones deportivas en alta definición y almacenamiento de una enorme cantidad de datos, puesto que se trata de uno de los mayores espectáculos planetarios, seguido en directo por millones de personas en todo el mundo. Baste esta cifra: en Beijing (en los últimos Juegos celebrados), la red fue diseñada para transportar hasta seis gigabits por segundo. En Londres, se prevén puntas de tráfico de hasta 60 gigabits por segundo (10 veces más).

Productividad como receta contra la crisis global

La mejora de la productividad –siempre importante, pero más si cabe en un entorno de crisis como el actual- es el foco prioritario para las organizaciones, tanto privadas como públicas.

Me permito destacar algunos ejemplos de más allá de nuestras fronteras, si bien me consta que algunos de los lectores, como responsables de sus compañías u organismos de la Administración Pública, están desarrollando experiencias similares.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha reemplazado 19 redes independientes por una única plataforma multiservicio que le ha permitido ahorrar ya varios millones de libras. El ayuntamiento de Edimburgo también ha mejorado su productividad gracias a un sistema que asigna las tareas a los empleados móviles a través de sus PDAs. Y este incremento en su productividad interna ha supuesto la reducción, en una cuarta parte, del trabajo que deben externalizar a otras empresas.

El sector sanitario público es uno de los que recibe más presiones para mejorar su productividad, ya que constituye una de las principales cargas para las arcas del Estado. En Reino Unido, el sistema público de asistencia sanitaria (NHS) ha recurrido a la tecnología para reducir los tiempos de espera de los pacientes, mejorar la calidad de las decisiones clínicas y ahorrar 10 millones de libras anuales al equipar a los profesionales con PCs de bolsillo con los que pueden trabajar en cualquier parte.

Los profesionales sanitarios tienen ahora acceso a toda la información y servicios que necesitan, incluyendo los historiales de los pacientes, por lo que pueden visitar a más pacientes cada día sin tener que ir y volver al archivo. Por otro lado, en su nueva red nacional de banda ancha, uno de los servicios estrella es la videoconferencia. Se espera que este servicio permita ahorrar al NHS más de 160 millones de libras al año, además de liberar una gran cantidad de tiempo (empleado hasta ahora en viajes y desplazamientos) hacia tareas más productivas. Para completar el cuadro de ventajas, las nuevas herramientas tecnológicas contribuyen además a reducir la huella de carbono, cumpliendo los objetivos de sostenibilidad gubernamentales.

En el pujante mercado indio, han sido los propios campesinos los que han protagonizado recientemente un claro ejemplo de adaptación tecnológica a los tiempos. Durante décadas, estos campesinos vendían su cosecha de soja al precio que les ofrecían los potenciales compradores. Ahora, sin embargo, reciben diariamente en sus teléfonos móviles los precios oficiales de la soja, con lo que los intermediarios no pueden engañarles y han de pagar, como mínimo, el precio de mercado.

Entre las empresas privadas, los beneficios del servicio de videoconferencia son bien conocidos por compañías de todo tipo de industrias. La entidad financiera Lloyds Banking Group, por ejemplo, utiliza el servicio de conferencia como elemento central en su forma de trabajar, ya que les ofrece una calidad excelente y ahorran cientos de horas en traslados y viajes de sus empleados.

Pero no solo la videoconferencia permite ahorrar considerables sumas de dinero a las compañías. Los nuevos servicios TI de redes y comunicaciones están diseñados para acelerar el suministro a usuarios dispersos por todo el mundo. Además, la automatización de procesos y tareas elimina errores y permite basar la operativa del negocio en las mejores prácticas disponibles.

Capítulo aparte merecen las aplicaciones móviles, que acortan las distancias entre generadores y receptores de la información, dan un acceso inmediato a los datos necesarios para la toma de decisiones y permiten interactuar a todos los usuarios, en ámbitos que hasta ahora estaban vetados a la participación.

No obstante, para que la tecnología pueda ofrecer todo su potencial, es fundamental que esté siempre respaldada por un proveedor que garantice su fiabilidad y seguridad, y que además venga acompañada por el necesario proceso de adaptación cultural.

La mejora del rendimiento y la reducción de los costes ya no son los únicos requisitos que demandan las organizaciones a sus proveedores tecnológicos. Las empresas quieren además ser flexibles para responder a tiempo a los cambios en el mercado, a las tendencias tecnológicas y a sus propias estrategias corporativas.

Por ello, cuando una organización contrata servicios TI gestionados por un tercero espera que el acuerdo sea lo suficientemente flexible para adaptarse a la evolución futura del negocio. El proveedor, además, tiene que ser un auténtico socio tecnológico que pueda orientarle a través de los continuos avances tecnológicos, desde los despliegues en la nube (cloud computing) a las particularidades de cada sector. Y, por supuesto, que la transparencia respecto a los costes, el valor y la ejecución de los servicios sea total.

Conclusión

En definitiva, la tecnología ha hecho posible nuevas formas de comunicarnos facilitando distintas maneras de entendernos. Videoconferencias, blogs, mensajería instantánea, suscripciones RSS, documentos online colaborativos, webinars… Todas ellas nos permiten además ser más productivos. La empresa del futuro quizás se parezca mucho a lo que ya hemos empezado a imaginar hoy. Poder comunicarnos ya no es el objetivo, sin embargo, siempre tendremos oportunidades para comunicarnos mejor.

Fuente: Ana Lledó Tarradell- Directora de Productos y Diseño de Soluciones de BT España / Executive Excellence

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