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viernes, 4 de noviembre de 2011

Gestión del cambio y búsqueda de la excelencia personal en la empresa: Ocho formas de que tus ideas sean más creativas



“La verdadera prueba para mente creativa no es la manera en que manejamos el éxito, sino cómo manejamos eso que la gente menos creativa percibe como fracaso”.

En busca de la excelencia: Gestión de la creatividad en la empresa

En una época en la que el cambio es cada vez más rápido, el dar una respuesta creativa a los temas o problemas con los que nos enfrentamos a diario es fundamental, no solo a nivel artístico sino en muchos otros aspectos: el trabajo, la educación, las relaciones…

“La inteligencia es la capacidad que tiene el ser humano en adaptarse eficazmente al cambio” John Mc Carthy

¿Cómo puedo conseguir tener ideas o respuestas más creativas?

a. Combinar el trabajo con el vacío

Como todos sabemos, los grandes descubrimientos se han producido en los momentos de calma, pero de lo que se habla menos es de que esos momentos estaban precedidos por otros de trabajo intenso en el tema.

Yo lo experimento constantemente con la escritura. El otro día me sucedió de manera muy significativa: tras trabajar tres horas seguidas en una novela en la que tenía un tema importante que no sabía cómo solucionar, estaba exhausta y me tumbé un rato a no hacer nada y de repente todas las piezas encajaron.

En esos momentos dejamos espacio al subconsciente, que lleva trabajando también un montón sin que nos demos cuenta, y le permitimos darnos su respuesta. Yo lo siento como si fuera un mecanismo complejo que se ajustara y de repente comenzara a funcionar.

b. Observar el mundo con una mirada creativa, pero con criterio.

Como lo explica J.A. Marina en su libro "Teoría de la inteligencia creadora", nuestra forma de mirar determina lo que encontramos. Si por ejemplo elegimos proyectos creativos, la respuesta de nuestra mente será también más creativa; pero debe ser una creatividad combinada con criterio, conocimiento y rigor, ya que de lo contrario puede dar como resultado ideas innovadoras que no sirven para nada.

c. Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.

Lo dijo Einstein.Si todas las mañanas me levanto, desayuno y me voy a la oficina por el mismo camino, la rutina es la que marca mi vida y ahí no caben las ideas.A las ideas es necesario hacerles hueco entre lo cotidiano.

Come con la mano que no sueles usar, cambia de camino, de esa forma la rutina no “vivirá” por ti y estarás en disposición de atraer ideas nuevas.Si cambias de ángulo, las cosas se ven de otra manera.

d. Buscar espacios para compartir las ideas con otros

Desde la antigüedad han existido foros donde discutir y poner en común el conocimiento.

Busca en tu entorno personas o grupos con los que puedas compartir y discutir tus ideas, ya que solo con hablar de ellas, estás trabajando y recolocándolas, además, como los otros suelen hacer comentarios, en alguna observación externa puede estar la llave para que hagas una conexión diferente.

e. La creatividad supone relacionar conceptos de forma nueva

Para ello existen distintas técnicas, como pueden ser los mapas de ideas, la sinéctica o el pensamiento lateral, que resultan muy útiles para enfocar los proyectos que comencemos. Por un tema de espacio, hablaremos de estas técnicas en otro post.

f. La creatividad se demuestra con la acción

Si uno tiene una mente muy creativa, pero no aplica ninguna de sus creaciones, éstas se pierden: no existen. Recuerdo haber “ideado” muchos artículos (como por ejemplo las compresas con alas) que luego fueron realmente inventados por la persona que creyó en su idea y la llevó a cabo. Un gran sistema es el de prueba y error, ya que nos permite crear a través de la realidad.

Además, cuando analizamos los resultados de las pruebas (hayan sido éstas exitosas o no) estamos dándole espacio a la mente para trabajar y crear con algo concreto.

g. Jugar como los niños.

Como dice Jung “la mente creativa juega con los objetos que toma”.

Juega con tus pensamientos, déjalos libres sin que “tengan” que ser de una manera determinada, como cuando un niño pequeño juega con un cubo y le inventa mil significados. Eso nos lleva al último punto:

h. No aferrarse a las ideas ni a lo aprendido.

Está demostrado que, con el tiempo y los nuevos conocimientos, los paradigmas que dábamos por ciertos resultan casi siempre equivocados, como por ejemplo el hecho de que la tierra fuera el centro del universo.

Por tanto, las cosas que creemos hoy que son de una manera, es probable que los científicos del futuro nos demuestren que no son así.

¿Por qué defender entonces nuestras ideas a capa y espada como si fuera muy importante tener razón?¡Es maravilloso equivocarse!

Fuente: Bennett Hall Zira/ Blog de Natalia Gómez de Pozuelo

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