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domingo, 13 de enero de 2013

Actividad de la empresa en entornos globales: La importancia del entrenamiento "Cross Cultural"


"Como consecuencia del efecto de la globalización y la internacionalización de las empresas, el número de desplazamientos de profesionales al extranjero – directivos o técnicos –ha aumentado notablemente en los últimos años algo que se ha mantenido durante estos años de crisis."

Actividad de la empresa en entornos globales: La importancia del entrenamiento "Cross Cultural"

La expatriación puede resultar altamente beneficiosa para la empresa y el empleado desplazado siempre y cuando el proceso de integración del profesional expatriado en el país de destino sea un éxito. Sin embargo, el fracaso en la expatriación conlleva altos costes para ambas partes. Por un lado, los costes económicos para la empresa son muy elevados: se estima que el costo mínimo de un expatriado para su empresa es de entre dos y tres veces más de lo que ese empleado le costaría en su país de origen.

Para la persona desplazada y su familia, el fracaso se pagará en términos psicológicos y emocionales. Diversos estudios sobre el tema revelan que el índice de fracaso en la expatriación es alto, y esto se debe a varios motivos. Uno de los efectos más comunes y perjuiciosos en el proceso de adaptación del expatriado es el conocido como “choque cultural”. Al entrar en contacto con el medio social del país de destino (cuyas costumbres, tradiciones, hábitos y normas son distintas de las propias) afloran en el expatriado sentimientos de sorpresa, desorientación y confusión que generan un elevado nivel de ansiedad.

Se trata en definitiva de un fallo a la hora de asimilar la nueva cultura y sus reglas, que acaba revirtiendo en un rechazo frontal de la misma. En su vertiente más negativa, aparecen síntomas fácilmente identificables como que la persona se sienta excluida y vulnerable, trabaje en exceso, beba y fume más, evite las interacciones sociales, se queje a menudo de todo e incluso padezca frecuentes ataques de ansiedad.

Otro de los motivos que explican el alto índice de fracaso en las experiencias de expatriación tiene que ver con la repatriación: por un lado la falta de planificación sobre la reubicación laboral en la empresa una vez de vuelta al país de origen y por otro lado el conocido como “Choque cultural revertido” (volver a adaptarse a la cultura propia una vez el expatriado estaba acostumbrada a la nueva), son claros factores de riesgo.

Sin embargo, la fuente de fracasos más señalada en este sentido no la encontramos en el expatriado, sino en su familia: en la mayoría de los casos ésta acompaña al expatriado en su aventura. Nueva ciudad, nuevo colegio, nuevo trabajo, nuevos amigos, nuevos horarios, nueva comida… Son un montón de novedades, y es bien sabido que lo nuevo y lo desconocido es muchas veces sinónimo de estrés.

En el mejor de los casos los familiares son igual de vulnerables al “choque cultural”; en el peor de los casos lo son más, pues al menos el empleado desplazado tiene una cierta estabilidad al trabajar para la misma compañía y conocer en alguna medida sus funciones. Por lo tanto, para garantizar el éxito es importantísimo cuidar mucho la planificación tanto de la nueva vida del empleado desplazado como la de su familia.

Tratamiento de la expatriación: Healthy Work.

En definitiva, la experiencia de expatriación puede ser una aventura altamente enriquecedora y satisfactoria para unos y muy rentable para otros como puede resultar una experiencia desagradable y costosa para todos. A tenor de todo esto, la necesidad de preparar psicológica y logísticamente el viaje se hace evidente.

Desde Healthy Work ofrecemos soluciones para éste problema. A través de un cuidado entrenamiento en Cross Cultural, ofrecemos preparación a los futuros expatriados. tanto al empleado como a su familia, para garantizar que se cumplan las expectativas y que la experiencia del desplazamiento se desarrolle según lo planificado, a nivel personal y organizacional.

A lo largo de este entrenamiento trabajamos para cubrir cuidadosamente todas las necesidades existentes y paliar con garantías los efectos negativos del “Choque cultural”. Así, acercamos a los participantes a su propia cultura primero para entenderla y asimilarla y a continuación trabajar la que será su nueva realidad cultural. En el proceso, se conocerán aspectos de la vida en el nuevo país como el idioma, las costumbres, las formas de vestirse, la religión, las comidas y bebidas, los horarios, los estilos comunicativos, la filosofía… de una forma concreta, rápida, entretenida y práctica, alejada del enjuiciamiento y desde un enfoque conciliador.

Pero no es solo facilitar información. Se desarrollaran habilidades para moverse en la ambigüedad que genera una cultura nueva a través de ejercicios prácticos. Igualmente importante es atender a la esfera de los negocios y el lugar de trabajo: entender la influencia de la conducta cultural en el ambiente laboral, las interacciones jerárquicas o las relaciones interpersonales son requisitos indispensables para la consecución de los hitos laborales esperados. Como toleramos la ambigüedad, sí somos sociedades colectivas o individualistas, como toleramos la ambigüedad y como aceptamos la autoridad y la jerarquía es diferente en cada país.

Conclusión.

Solo podremos ser efectivos en nuestro día a día si conocemos estas diferencias. Por supuesto, la formación cross cultural cuida también la preparación psicológica de los viajeros tanto a la ida como al regreso a casa, evitando las desagradables consecuencias fruto del “Choque cultural revertido” cuando a la vuelta a casa nos encontramos con la idealización del país de origen y con que nadie alrededor entiende la experiencia por la que hemos pasado y que nos ha hecho diferentes.

“Don’t leave home without it” o no te marches de casa sin esta formación. Supone la garantía de que una nueva asignación no será un fracaso ni en el ámbito laboral ni en el personal.

Fuente: Carla Boyer- Miguel Angel Cristóbal/ Healthy Work

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